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Asambleas y reuniones
Dos formas de
anotar los turnos
de palabra.
- Pepa
-Luis
-Javis
-Ana
X
X
No es preciso quedarse con la mano levantada hasta que llega nuestro turno:
la persona que modera debe dar suficiente confianza a los demás de que no
se saltará ningún turno y, si la lista se alarga y percibe cierta inquietud por
parte de quien le solicitó la palabra puede exponer el orden de todas las que
tiene anotadas: «ahora puede hablar Eva, después, Lucía, luego Manuel y
después Eduardo».
En general las palabras serán dadas por orden de petición, pero este orden
puede alterarse en el caso de que pida la palabra alguien que aún no habló o
hace mucho que no habla, adelantando en el turno a las personas que más
veces hayan intervenido. También habrá que ser flexibles cuando existan
«alusiones» y alguien quiera replicar aunque no tenga pedida la palabra. No
obstante, no se puede abusar de esta flexibilidad y del «ping-pong» de
intervenciones por alusiones. Por lo tanto, se recomendará a la gente que se lo
piense mejor y escriba su opinión antes de replicar, y así esperar su turno.
En caso de no funcionar estos procedimientos, porque exista mucha
implicación en lo que está tratándose y le resulte difícil a la gente esperar su
turno, puede emplearse una bola de papel que se le pase a quien quiera hablar
y que simbolice que sólo se puede hablar si se posee la bola de papel. Después
de acabado el turno de palabra, la bola vuelve al moderador. En lugar de la
bola de papel puede ser una pelota, algo que represente un micrófono o
cualquier otro objeto que pueda ser enviado por el aire y pasado de unas
manos a otras.
Control del tiempo
Objetivo: procurar el cumplimiento del tiempo prefijado, tanto para la
finalización de la reunión como para la de cada punto del orden del día.
Para cumplir los objetivos en el tiempo marcado es importante que todos
los asistentes sepan cuáles son los límites fijados y, de vez en cuando, lleven
un seguimiento del tiempo consumido. La persona que modera debe estar
pendiente del reloj y hacerle ver al resto de asistentes en qué situación se está,
tanto si arrastran retrasos como si están mejorando las previsiones.
Si tienen lugar intervenciones demasiado largas (monopolios de la
palabra), es útil limitar el tiempo de cada intervención: «tenemos un tiempo
limitado por lo que cada intervención no podrá sobrepasar los cuatro
minutos». Por supuesto, una vez pasados los cuatro minutos se le pasará la
palabra a la siguiente persona.
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