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Los contextos que condicionan
3. Los contextos que condicionan
la organización asamblearia
LAS REUNIONES NO PUEDEN SER ABORDADAS COMO UN ELEMENTO AISLADO en la
organización. Para aclarar esto pensemos en algunos casos concretos.
1) Si una organización que desarrolla un tipo de relación interna
marcadamente jerarquizada y antidemocrática pretende organizar
asambleas participativas y democráticas (para dar mejor imagen, por
ejemplo, o incluso para enriquecerse con las sugerencias y aportaciones de
todos sus miembros), probablemente las asambleas queden vacías de
sentido en poco tiempo.
2) Si en las asambleas se toman muy frecuentemente decisiones que
después no son asumidas o ejecutadas por la organización o por el
colectivo, por muy bien que se hubieran desarrollado técnicamente,
chocarán constantemente con un mismo muro.
3) Las asambleas y reuniones, sobre todo en las organizaciones
estatutariamente democráticas, pueden convertirse en actos ceremoniales
que establecen pocos hilos de continuidad con la práctica cotidiana de la
entidad. Sería el caso, por ejemplo, de una asamblea general que se realiza
cada año exclusivamente para refrendar la gestión cotidiana que está
llevando un grupo reducido, cuando se presenta información insuficiente
y los y las participantes simplemente pueden manifestar que siguen o no
siguen confiando (más o menos ciegamente) en sus «gestores».
Incluso desde algunas experiencias asamblearias del movimiento okupa, se
llega a reflexiones semejantes: «la asamblea sólo puede ser una expresión más
de ese cotidiano donde discutir y organizar cierto número de actividades de
alcance general y no un parlamentillo donde solventar nuestras diferencias o,
aún peor, donde cualquier líder carismático, grupo o lobby militante trata de
llevarse el gato al agua e imponer su Verdad» (Centro Social Autogestionado El
Laboratorio, Madrid, http://sindominio.net/laboratorio).
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Continuidad entre
las asambleas y el
modelo general de
organización.
