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Asambleas y reuniones
Actitud de
explotaci n del
propio poder
hasta el mÆximo,
fuera de norma
alguna.
Sin embargo, hay cierto tipo de situaciones y de reuniones que se enmarcan
en unas relaciones, por decirlo así, fuera de las normas, en las que tienen
presencia la competencia, la explotación del poder hasta el máximo, las
amenazas, las presiones con implicaciones violentas o situaciones de
corrupción. En este marco las propuestas y herramientas de trabajo que se
recogen en este manual pueden, muy probablemente, no servir en absoluto.
Dos ejemplos pueden ilustrar esta situación. Un caso sería el marcado por
un contexto de conflicto bélico entre el ejército del Estado y una guerrilla, y
de un alto índice de violencia social. En este marco, las reuniones de una
organización campesina pueden verse comprometidas por la situación
regional. Por ejemplo, si en esa organización campesina hay representantes de
todas las tendencias políticas más o menos cercanas a uno y otro bando, pero
nadie se manifiesta abiertamente a favor de ninguno de ellos, porque un
posicionamiento público así significa poder ser agredido por la otra parte. En
determinadas decisiones colectivas trascendentales se da el manejo de la
amenaza de muerte, y en general la comunicación está bloqueada, desde
fuera, por el miedo a ser catalogado como «gubernista» o como «subversivo».
También puede ser frecuente, en estas situaciones sociales de conflicto, que en
el seno de las organizaciones se introduzcan espías o elementos boicoteadores
que dificultan profundamente el desarrollo normal y productivo de las
entidades y de sus reuniones.
Otro ejemplo más cercano es el de una empresa cooperativa en la que una
parte importante de sus socias quiere cerrar (para vender las propiedades y
repartir el capital) y otra parte quiere mantener la producción, y en el que el
primer grupo boicotea la continuidad de la producción sellando la puerta de
entrada al taller con silicona, aprobando decisiones que luego no cumple con
el único propósito de ganar tiempo y limar la paciencia de las oponentes,
amedrentando, etc.
Probablemente existan técnicas y fórmulas para defenderse de estas
situaciones, y es seguro que muchos colectivos las necesitan. Pero,
lamentablemente, no contamos con la experiencia ni las referencias
suficientes para abordar aquí este tipo de problemas.
Asambleas
multitudinarias
sin cauces de
participaci n
real.
Además de estos ejemplos de carencia de unas «reglas de juego extraasamblearias» respetadas mutuamente, existen otras situaciones asamblearias
que, por su dinámica, tampoco admiten, en general, las propuestas que aquí
se recogen. Sería el caso de las asambleas multitudinarias y masivas en las que
se trata de escuchar (y después apoyar o no) a varios candidatos para ser
elegidos como representantes, o defensores de distintos programas. También
sería el caso de las reuniones que se desarrollan bajo la fórmula del mitin. En
estos casos no se trata tanto de fomentar la participación de todos los
presentes, como de emplear un discurso convincente, por lo que las técnicas
empleadas pueden situarse entre la escuela de la retórica clásica y las más
recientes técnicas publicitarias. El ejercicio individual de algunas de estas
técnicas (argumentos de autoridad, informar sin permitir debate, plebiscitos
y otros) en las reuniones «cooperativas» será catalogado aquí dentro de los
«roles negativos».
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