cuadernosdenegacion5 democracia.PDF

Vista previa de texto
Acerca de la libertad…
Es “la libertad” uno de los conceptos mas ambiguos de nuestro
lenguaje. ¿Qué significa? ¿Es no estar dentro de la cárcel o un
manicomio? ¿Es no ser un esclavo? En la escuela, cuando nos
aplazaban por exceso de inasistencias nos decían que habíamos
“quedado libres”. Los economistas hablan de libertad de mercado,
los religiosos hablan de libertad de culto, los demócratas de libertad
de circulación, de prensa, de reunión, de expresión, etc, etc… Esas
son las libertades que conocemos, a las que aspiramos, esas
libertad que nos otorgan pero que terminan donde empiezan las del
otro. Una libertad basada no en la comunidad entre las personas,
sino en el aislamiento ¡Esa es la libertad de este mundo de mierda!
Somos presos de la libertad democrática, podemos votar al
candidato de derechas, de izquierda o hasta en blanco. Somos
esclavos de la libertad capitalista, hemos sido “liberados” de la tierra
y de los medios de producción: podemos entonces elegir vender
nuestra fuerza de trabajo o reventar de hambre. El burgués también
es libre de comprarla, o no.
Pero la libertad por la que han luchado y luchan los revolucionarios
del mundo, no termina en la otra persona sino que, como afirmaría
Bakunin, crece y se expande hasta el infinito. Libertad realizable
mediante la destrucción de todo Estado y toda sociedad mercantil,
configurando y viviendo una comunidad de seres humanos
solidarios, que se reconocen en el otro. La libertad de cada
individuo ligada al desarrollo de su comunidad humana, y no
enfrentados unos contra otros, separados de su ser colectivo.
“Sí, mil veces sí, ¡liberemos al ser humano
de la extorsión de la plusvalía, liberemos a
los niños de la escuela y la familia,
liberemos a los "paranoicos" y los
"esquizofrénicos" de los análisis de sus
psiquiatras o sus psicoanalistas, liberemos
a los enfermos de la ciencia asesina,
liberemos a los recién nacidos de las
manos frías y profesionales de los médicos,
liberemos a los hombres de toda autoridad
jerárquica, liberemos a la sociedad de todo
mercantilismo, liberemos al amor de la
miseria sexual mercantil, liberemos a los
viejos de las necrópolis en las que se les
pone durante su "jubilación", liberemos la
creatividad, liberemos la actividad humana
de la tortura que es el trabajo, liberemos a
la mujer del trabajo doméstico, liberemos al
hombre y la mujer del machismo, liberemos
al ser humano de la religión, del arte, de la
economía, de la política, liberemos todo
potencial de goce de la especie humana,
liberemos a la humanidad de las clases
sociales y de todo Estado, liberemos a los
prisioneros de todas las escuelas, todas las
fábricas, todos los cuarteles, todos los
hospitales, todas las prisiones ¡liberemos a
todos los proletarios de toda explotación,
de toda opresión!”
Grupo Comunista Internacionalista,
"La libertad es la esclavitud asalariada"
DERECHO A LUCHAR…
DEMOCRÁTICAMENTE
Contemplar toda nuestra actividad bajo el Capital y su democracia, hace
concebir que sólo podamos modificar superficialmente estas categorías que
aprisionan nuestra actividad, y que naturalmente no podamos romper con
ellas, superarlas. Toda organización social es concebida como “democracia”,
y cada uno llama “democracia” a lo que le viene en gana. Por ello, cuando
intentamos desmarcarnos de esta categoría no es tan sólo para ser precisos
en términos lingüísticos, sino porque como ya hemos afirmado, sabemos
que el no asumir nuestra crítica práctica a nivel de consignas y conceptos, a
la larga facilita la confusión y la recuperación contrarrevolucionaria.
Entonces -nos dicen- la actual sería una “falsa democracia”, y deberíamos
luchar por una “verdadera democracia”. En realidad, los defensores de esta
deseada “verdadera democracia”, quieren lo mismo que los de la acusada
como “falsa”. Los de la “falsa” son mas realistas, y no pretenden una
democracia depurada de los elementos que la hacen “falsa”, debido a que
esto es imposible: lo que los imbéciles conciben como “falso” es un
aspecto característico de la democracia.
