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PROLETARIADO:
ALGUNAS OTRAS ACLARACIONES.
En el nro.2 de Cuadernos de Negación (Tema central: Clases sociales o la maldita costumbre de
llamar a las cosas por su nombre) nos hemos explayado más sobre este tema, aquí queremos
subrayar o agregar cuestiones que han quedado fuera o pudieron ser malentendidas debido a
diversos prejuicios. Cada uno de estos puntos, comprendemos, puede merecer un texto aparte,
aquí intentamos hacer una aproximación al problema.
01. Es importante remarcar nuevamente, no sólo para este Cuaderno sino para el resto de
nuestras publicaciones, que cuando nos referimos al antagonismo entre burguesía y proletariado
no nos estamos refiriendo a relaciones sociales entre un individuo y otro, estamos
refiriéndonos a clases sociales. Por lo cual debe comprenderse que no es un burgués que
explota a unas decenas de proletarios aislados, o unos proletarios aislados que pueden acabar
con la burguesía o simplemente mantenerse al margen de la lógica capitalista. Son condiciones
globales las que permiten la explotación burguesa y no permiten, justamente, lograr apartase
de ella o llevar una “guerra social” minoritaria contra el Estado y el Capital.
02.
La negación de la existencia de clases antagónicas y la reducción de los problemas
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sociales a situaciones personales o grupales, fomentan y consolidan la ideología dominante. La
ideología de la separación, del ocultamiento, del todos contra todos, del ciudadano libre e igual.
Los proletarios individuales no son mejores o más nobles que los capitalistas individuales.
Individualmente, los trabajadores pueden ser más, menos o tan malos como cualquier otro. El
asunto es la actividad social del proletariado como clase.
03. "Eppur si muove". El antagonismo de clases existe independientemente de que sea o no
reconocido a un claro nivel de conciencia como tal por los sujetos sociales.
“Y sin embargo se mueve" dijo según la tradición Galileo Galilei ante el tribunal de la Santa
Inquisición que lo condenaba a muerte si no se retractaba de su afirmación de que no era el Sol
el que giraba alrededor de la Tierra, sino al revés.
04.
El ciudadano en su frenesí de consumo, consume ideología, consume identidad y tarda en
comprender que hay realidades impuestas que no ha adquirido en el mercado. Ser proletario no
es una identidad elegida, es una realidad social. Y sentir orgullo por esta condición es como
enorgullecerse por ser esclavo. No amamos ser proletarios. Y revolución no significa, de ninguna
manera, expandir la condición de los trabajadores a toda la humanidad.
05.
No esperamos a que los explotados y oprimidos salgan a las calles con una bandera en la
que esté escrita la palabra “proletarios”. El debate sobre los términos en nuestro lenguaje es
arduo, sabemos que muchos socialdemócratas y demás reformadores del Capital han utilizado y
utilizan ciertas palabras para decir justamente lo contrario, como también luchadores
imprescindibles de todas las latitudes no las emplean (y hasta las rechazan). Esto, si bien no es
completamente fatal, si es verdaderamente un obstáculo: el no asumir nuestra práctica a nivel
de consignas y conceptos, a la larga ha facilitado el debilitamiento, la confusión y la
recuperación contrarrevolucionaria.
06. La opresión de clase no es una opresión entre otras. No es superior, ni inferior a la
lucha contra el racismo, el machismo o la xenofobia. No se trata de pluralismo o anti-pluralismo.
No se trata, tampoco, de “dejar para después de la revolución” los “problemas parciales”. De lo
que se trata es de asumir la lucha de una clase que contiene todas las orientaciones sexuales,
sexos, colores y orígenes geográficos. De comprender que no se trata de “ecologismo” sino de
que el capitalismo a mediano plazo es incompatible con la vida en este planeta, que las
verdaderas causas no son los excesos o las maldades de algunas personas, sino la necesidad
de valorización del Capital llevada adelante por la clase burguesa.
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Extraído de “Estado: Guardián de la clase capitalista” Grupo Anarquistas Rosario, 1º de Mayo de 2010.
Donde se afirmaba que: en el año de los festejos burgueses por el bicentenario se hace necesario remarcar
el papel histórico y social del Estado capitalista.
