cuadernosdenegacion4 estado.pdf


Vista previa del archivo PDF cuadernosdenegacion4-estado.pdf


Página 1...14 15 16171820

Vista previa de texto


en insurrección permanente, ¡cómo si se pudiera
comparar una cosa con la otra!
Por ello, la actividad militante exige lo que se expresa
en aquella frase, pero por supuesto, también un montón
de acciones que se realizaran durante y después de
“las grandes jornadas insurreccionales”. Lo que de
ninguna manera significa conquistar el poder político y
realizar “reformas sociales”. Ya hemos hablado de la
destrucción del Estado y el Capital como una
realización múltiple.
No se trata de reemplazar las funciones del Estado
capitalista, pero tampoco se puede dejar para
“después
de
la
revolución”
cuestiones
fundamentales: desde qué y cómo producir hasta
las relaciones personales al interior de nuestra
clase en lucha, la defensa y ataque frente al
reagrupamiento burgués, y otros puntos que
surgirán en un momento insurreccional.
Al menos pensar en la necesidad de estas tareas, es de
vital importancia si verdaderamente se quiere
transformar el mundo acabando con las clases sociales,
y en lo posible -y sin aspiraciones pontificadorasgenerar las mejores condiciones de vida que seamos
14
capaces de establecer .
Pero si nuestra finalidad es continuar respondiendo a
esta sociedad de aquí a la eternidad sin cambiar nada,
continuar presos de un activismo sin perspectivas o
conquistar el poder político del Estado; entonces
podemos seguir rechazando esta cuestión, que si bien
lejana en el tiempo, discutir y reflexionar acerca de
ella representa una tarea programática que no sólo
da perspectivas a largo plazo, sino que orienta en la
lucha presente.

QUÉ Y CÓMO PRODUCIR:
El proletariado constituido en clase no se convierte en
un órgano político o en un órgano económico que se
reafirma o valoriza constantemente, sino que debe

14

Con toda la amplitud que expresa ésta idea, consideramos
que cada cual, como sujeto consciente y en relación a los
demás, puede desarrollar en lo más íntimo el conocimiento
mínimo en relación a su propia vida: qué alimentos nos
hacen bien o mal, qué forma de relacionarnos son nocivas o
nos satisfacen más, qué herramientas sabemos usar mejor,
cuáles podemos aprender a usar, qué tareas estamos
dispuestos a llevar a cabo en pos de nuestros objetivos
particulares y colectivos, quiénes están en similar
disposición.

tender a destruir esa separación, y asumirse como
sujeto social.
Espontáneamente (en el sentido de naturalidad y no de
inmediatez de la palabra) se irá dejando a un lado la
producción de bienes inútiles, y se mejorará la calidad
de lo que sí se necesita ¿Quien produciría una comida
repleta de químicos para sí y sus iguales, cuando se
puede hacer una realmente nutritiva? Porque no se
trata de realizar la gestión de este mundo tal como
15
está , sino de crear uno nuevo, “oculto” en este.
Comenzando a realizar actividades concebidas en
función de las necesidades humanas, en la tendencia a
terminar con la alienación que se relaciona
dialécticamente con no producir para las necesidades
del capital.
La finalidad no es el “control obrero” de la producción,
porque la producción en tanto que producción de
mercancías destinadas al intercambio, en tanto que
producción de valor, siempre pero siempre dominará a
los productores, aunque estos deseen lo contrario. Y la
producción es indisociable de las decisiones
“políticas”, por lo tanto la práctica proletaria en
tanto que totalidad se deshace de su envoltura
“económica” al producir, de su envoltura “política”
al decidir y de su envoltura “militar” al tomar las
armas. Porque de ninguna manera podrá asumirse
verdaderamente como clase, como fuerza centralizada,
imponiendo sus necesidades y sus deseos, si toma el
control de las armas pero no de qué producir, si toma
control de qué producir pero no de las medidas sociales
más generales a llevar adelante. Todo debe estar
íntimamente relacionado ya no como aspectos
separados, sino como aspectos de una misma lucha
total.
Pongamos un ejemplo: Suponiendo incluso la máxima
utopía de que se haya efectivamente destruido toda
fuerza organizada político-militar de la contrarrevolución
abierta en el mundo, y se comience a organizar la
sociedad, no sobre la base de la centralización orgánica
y una directiva única contrapuesta a la ley del valor,
sino a las decisiones democráticas de un sinnúmero de
asociaciones, poco tiempo después tendremos otra vez
el capitalismo en pleno funcionamiento. O dicho de otra
forma, sin la supresión de la autonomía de decisión

15

“Un mundo en el que toda la electricidad que nos llega
procede de gigantescas centrales eléctricas (sean de carbón,
fuel-oil o nucleares), siempre quedará fuera de nuestro
alcance. Sólo la mente política considera que la revolución
es ante todo una cuestión de toma de poder o redistribución,
o ambas cosas.” (Jean Barrot, "Capitalismo y Comunismo")
14