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Juan Domingo Perón
Modelo Argentino para el Proyecto Nacional
Es obvio que esto no significa desestimar el valor de la construcción pasada. Sólo quiere poner énfasis en la necesidad de una práctica creativa para
anticipar los ajustes necesarios.
los medios esenciales para que el Gobierno marche ordenadamente hacia los
fines establecidos.
Dadas estas condiciones, un mandato importante del Gobierno en la actual circunstancia, es crear las bases necesarias para la elaboración del Proyecto Nacional e instrumentarlo una vez realizado. El Gobierno debe lograr
que todo lo que se establezca en el Proyecto Nacional resulte debidamente
ejecutado y cumplido.
El país necesita ver materializado el Proyecto Nacional. De lo contrario,
otros serán los efectos sociales que se obtengan.
Corresponde al Gobierno conducir debidamente el proceso, conciliar la
acción de todos los partícipes del quehacer social, allí donde esta acción sea
necesaria, coordinar la marcha del país y establecer los adecuados sistemas
de control para corregir el rumbo cuando se haya desviado.
En consecuencia, el Gobierno que necesitamos debe caracterizarse por:
a) Tener centralizada la conducción y descentralizada la ejecución;
b) Actuar con planificación, estableciendo la suficiente flexibilidad que
permita introducir los reajustes que correspondan. Entre los planificadores y quienes decidan y ejecuten debe existir una absoluta conciencia
de trabajo en equipo;
c) Posibilitar la participar de todo el país, procurando instrumentar la forma para facilitar el alcance de los objetivos propuestos;
d) Concebir el Gobierno como un medio al servicio total de la comunidad,
para lo cual deberá lograr la máxima eficiencia posible;
e) Contar con funcionarios estables, de la mayor capacidad, que permanezcan ajenos a los cambios políticos.
E) La adecuación institucional
El camino a seguirse para efectuar los ajustes institucionales necesarios
deberá partir, naturalmente, de una reforma de la Constitución Nacional.
Para ello, es preciso recoger las opiniones de los distintos sectores representativos de la comunidad argentina.
De esta forma, seremos fieles al principio de que las grandes realizaciones
no se llevan a cabo sino con la participación de todo el país.
Con respecto a nuestra Constitución Nacional, es necesario tener en
cuenta que deberá servir no sólo a una Nación que quiere alcanzar una fisonomía interna de Comunidad Organizada. También estará al servicio de un
país que busca desempeñar un papel protagónico en la realización continental, etapa previa del futuro universalismo.
8. La función de los grandes sectores de la vida nacional
A) El gobierno
El gobierno debe hacer lo que el pueblo quiere y defender un solo interés: el del pueblo.
Las tareas del gobierno deberán orientarse hacia dos finalidades esenciales: la grandeza de la Nación y la felicidad de su pueblo.
Lo justo es desarrollar una acción racional tendiente a alcanzar la prosperidad, sin que para ello sea preciso sacrificar el mínimo de libertad a que los
pueblos tienen derecho.
Nuestro Modelo exige, también, un gobierno para una revolución en paz.
Esto significa que el papel permanente del Gobierno reside simultáneamente
en conducir el sector político-administrativo y en realizar los ajustes necesarios de estructuras, con amplia visión de futuro.
Es necesario tener en cuenta que, normalmente, toda tarea de transformación suele herir determinados intereses que poseen su propio mecanismo de defensa. Por ello, para que la transformación sea posible, no
basta con un gran impulso entusiasta. Hace falta, también, una seria perseverancia.
Pero, además, se requiere capacidad para organizar su propia estructura
y definir su propio crecimiento. El Proyecto Nacional debe constituir uno de
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B) Los partidos políticos
En un país institucionalmente representativo, la organización de las fuerzas políticas debe ser representativa, para servir con fidelidad al país.
Para ello, toda organización política debe tener establecida claramente su unidad de doctrina, en la cual se apoyarán sus estructuras orgánicas y su accionar.
La unidad se logra básicamente cuando se dispone de un profundo conocimiento del país y se hayan determinado con claridad los objetivos que
desean alcanzarse y los medios a utilizar.
La Democracia Social que deseamos no se funda esencialmente en la figura de caudillos, sino en un estado de representatividad permanente de las
masas populares.
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