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Juan Domingo Perón
Modelo Argentino para el Proyecto Nacional
explosivo de la población del planeta deben iniciarse ya a nivel municipal, nacional e internacional. Estos problemas, en el orden internacional, deben pasar a la
agenda de las negociaciones entre las grandes potencias y a la vida permanente
de las Naciones Unidas con carácter de primera prioridad. Esto, en su conjunto,
no es un problema más de la humanidad: es el “ problema”.
Todos estos problemas están ligados de manera indisoluble con el de la
justicia social, el de la soberanía política y el de la independencia económica
del Tercer Mundo y la distensión y la cooperación internacionales.
Muchos de estos problemas deberán ser encarados por encima de las diferencias ideológicas que separan a los individuos dentro de sus sociedades o
a los Estados dentro de la comunidad internacional.
Lo expresado señala la conveniencia de establecer un adecuado registro de
factores de contaminación que determine, para cada uno de ellos, los medios
de contaminación a través de los cuales operan otros factores: el potencial de
degradación, la capacidad del medio ambiente para absorber a los factores sin
degradarse y todo otro aspecto que resulte de interés a los fines indicados.
El gobierno debe adoptar las máximas previsiones para preservar el ambiente ecológico hasta aquellos niveles que se consideren no perjudiciales
para la vida humana. Debe, asimismo, disponer de un ente adecuado para el
tratamiento de todos los aspectos inherentes al ámbito ecológico, en lo que
concierne tanto a la preservación de la vida como a la determinación de las
fuentes de recursos naturales.
Finalmente, deseo hacer algunas consideraciones para nuestros países del
Tercer Mundo:
Debemos cuidar con uñas y dientes nuestros recursos naturales de la
voracidad de los monopolios internacionales que los buscan para alimentar un tipo absurdo de industrialización y desarrollo en los centros de alta
tecnología donde rige la economía de mercado. Ya no puede producirse
un aumento en gran escala de la producción alimenticia del Tercer Mundo
sin un desarrollo paralelo de las industrias correspondientes. Por eso, cada
gramo de materia prima que se dejan arrebatar hoy los países del Tercer
Mundo equivale a kilos de alimentos que dejarán de producirse mañana.
De nada vale que evitemos el éxodo de nuestros recursos naturales si seguimos aferrados a métodos de desarrollo preconizados por esos mismos monopolios, que significan la negación de su uso racional.
En defensa de sus intereses, los países deben promover las integraciones
regionales y a la acción solidaria.
No debe olvidarse que el problema básico de la mayor parte de los países
del Tercer Mundo es la ausencia de una auténtica justicia social y de participación popular en la conducción de los asuntos públicos. Sin justicia social,
el Tercer Mundo no estará en condiciones de enfrentar las angustias ante las
difíciles décadas que se avecinan.
La humanidad debe ponerse en pie de guerra en defensa de sí misma.
En esta tarea gigantesca nadie puede quedarse con los brazos cruzados.
Por eso, nuestro país, que aún tiene la enorme posibilidad de salvar la integridad de su ambiente, debe iniciar cuanto antes su campaña en el orden interno y, al mismo tiempo, unirse a todos los pueblos y gobiernos
del mundo en una acción solidaria que permita solucionar este gravísimo
problema.
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7. La organización institucional
En este terreno he insistido que nuestra posición es la de proceder a realizar una revolución en paz. Eso significa que todo lo debemos hacer dentro
de la ley y que nada debe realizarse fuera de su alcance. Nuestra comunidad
habrá de funcionar sobre la base de la fuerza del derecho.
Ya he dicho en la sección histórica de este trabajo que debemos corregir el defecto de creación de las instituciones jurídicas que proviene del
liberalismo, por el cual primero se dictaba la norma y luego se procedía
a la asignación de funciones. Nosotros deberemos actuar precisamente
a la inversa. Es decir, que en primer lugar se establecerán las funciones
requeridas y luego dictaremos la norma que resulte adecuada para el fin
propuesto.
Así concibo la raíz del problema institucional de nuestra futura comunidad. De ello nace la necesidad de trabajar con programación institucional y
de realizar un control permanente de la eficiencia del sistema de normas y de
cada una de éstas en particular.
A) La democracia social y la programación institucional
He definido la democracia que debemos consolidar como una Democracia Social. Consecuentemente, nuestra forma de gobierno deberá ser: representativa, republicana, federal y social.
Social por su naturaleza, por sus objetivos y por su desenvolvimiento;
libre de preconcepciones dogmáticas y de extremismos. Social, en fin, en un
sentido intrínsecamente cristiano.
