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GUÍA
TÉCNICA PARA ELABORAR UN ENSAYO
4. Ofrece una propuesta específica de tratamiento o comprensión del objeto de estudio, propuesta
que el autor del ensayo (al que en adelante se llamará aquí “ensayista”) debe argumentar o
justificar.
5. Su objetivo es, generalmente, conducir al lector hacia la reflexión de un asunto mediante su
cuestionamiento, el aporte de datos o de argumentos que se abren a otras posibilidades de
entender el asunto.
6. El ensayo expresa:
a. Meditaciones propias del ensayista (en ilación congruente y apoyadas con argumentos
consistentes) o
b. resultados de una investigación no exhaustiva (investigación de campo, documental,
histórica, etcétera) o
c. inferencias de observaciones, de experiencias, de entrevistas o
d. una combinación de dos o más de estos tipos.
7. El ensayo no es una carta ni selección de un diario personal, etcétera, sino un trabajo discursivo
filosófico, por lo cual su lenguaje no es coloquial y sí, muchas veces, necesariamente “técnico” (en
el sentido de que recurre a los términos empleados en un sentido particular por la tradición
filosófica). Hoy en el ensayo filosófico predomina la expresión directa y llana, en primera persona,
que presta especial atención al rigor argumentativo y a la exactitud en el manejo conceptual. Con
todo, en la actualidad hay ensayistas de renombre que se toman ciertas libertades respecto del
estilo de expresión.
ii. Condiciones del ensayo.
8. Todo ensayo ha de observar una estructura interna, aunque en él no se diga explícitamente que la
tiene. Tres partes integran a esta estructura:
a. Apertura o introducción: presentación del tema, justificación de su importancia,
consideraciones por las cuales el ensayista aborda el tema, etc.
b. Desarrollo: características del tema, tratamiento que le dan diversos autores, datos
que permiten entenderlo, problemas que presenta, desenvolvimiento histórico,
conceptos que contribuyen a plantearlo más claramente o de maneras alternativas. Por
supuesto, en esta fase se desarrolla el argumento del ensayo; en otras palabras, esta
sección contiene, usualmente, el grupo de razones que justifican nuestra tesis
principal. También es el lugar para desarrollar los argumentos secundarios (aquellos que
apoyan a las razones controversiales o no obvias de nuestro argumento principal).
c. Cierre o conclusión: No significa necesariamente solución a problemas planteados;
puede dar cuenta de la perspectiva que asume el ensayista ante lo establecido en la
apertura o en el desarrollo.
9. Si el escrito se presta para ello, es conveniente dividirlo en varias unidades más pequeñas,
encabezadas por subtítulos que hagan alusión resumida a lo que enseguida se plantea. Algunos
autores sencillamente numeran las unidades pequeñas de su texto, con el fin de hacer más ligera su
lectura.
10. Es necesario darle al ensayo un formato u organización. Es muy recomendable incluir los siguientes
puntos o elementos:
a. Título.
b. Nombre completo del autor (ensayista).
c. Nombre de la asignatura o actividad académica para la que se elabora el ensayo.
d. Nombre completo de quien encomendó el ensayo (opcional).
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