quien se ha llevado mi queso.pdf

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El grupo permaneció unos instantes en silencio y algunos de sus miembros pensaron
en su vida familiar.
- Bueno - Intervino Elaine -, aquí casi todo el mundo ha hablado del trabajo, pero a mí
la historia me ha hecho pensar en mi vida privada. Creo que mi relación actual es
"queso viejo" y está realmente enmohecido.
- A mí me pasa lo mismo - dijo Cory riendo- . Supongo que tengo que liberarme de una
relación negativa.
- O quizás el queso viejo sean simplemente las actitudes viejas - replicó Angela - . De
lo que verdaderamente tenemos que liberarnos es de la conducta que sigue
propiciando relaciones negativas. Y a partir de aquí, avanzar hacia una manera mejor
de pensar y de actuar.
- ¡Claro! - exclamó Cory- . ¡Tienes toda la razón! El nuevo queso es una relación nueva
con la misma persona.
- Empiezo a pensar que esta historia tiene muchas más lecturas de las que en un
principio creía - dijo Richard- . Me gusta la idea de liberarse de una conducta vieja en
vez de hacerlo de la relación. “Repetir la misma conducta dará siempre los mismos
resultados.”
En vez de cambiar de trabajo, tal vez yo podría ser una de las personas que ayuden a
la empresa a cambiar. Si lo hubiera hecho, a buen seguro que ahora tendría un
empleo mucho mejor.
Entonces Becky, que vivía en otra ciudad pero había vuelto a la suya para la reunión,
dijo: - Mientras escuchaba el cuento y vuestros comentarios, he tenido que reírme de
mí misma. He sido como Kif durante mucho tiempo, siempre dudando y vacilando y
con miedo a cambiar. No me había dado cuenta de que a casi todos nos pasa lo
mismo. Me temo que he transmitido a mis hijos esa manera de actuar sin saberlo
siquiera. Si ahora pienso en ello, veo que los cambios te llevan a un lugar nuevo y
mejor, aunque cuando se producen temes que no sea así.
Recuerdo cuando nuestro hijo estaba estudiando el segundo curso en la universidad.
Debido al trabajo de mi marido, tuvimos que dejar Illinois y establecernos en Vermont.
Nuestro hijo estaba muy triste por tener que dejar a sus amigos. Además, era una
estrella de la natación y en Vermont no había equipo de ese deporte. Se enfadó con
nosotros y nos culpó del traslado.
Pero, al final, se enamoró de las montañas de Vermont, aprendió a esquiar, esquió con
el equipo de la universidad y ahora vive feliz en Colorado. Si hubiéramos escuchado
todos juntos el cuento del queso, mi familia se habría ahorrado muchas tensiones.
- Cuando llegue a casa - dijo Jessica - , se lo contaré a los míos y les preguntaré a mis
hijos si creen que soy Oli, Corri, Kif o Kof, y quién creen que son ellos. Podríamos
hablar de lo que pensamos que es queso viejo en nuestra familia y de cual podría ser
el nuevo queso.
- Es una buena idea - Intervino Richard.
