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- Porque creíamos que la columna vertebral del negocio era la red de vendedores, las
personas que vendían puerta a puerta. Mantener esa red de vendedores dependía de
las elevadas comisiones que estos cobraban por colocar en el mercado un producto
caro. Llevábamos mucho tiempo funcionando así y pensábamos que podía durar
siempre.
- Ese era vuestro "queso" - dijo Nathán.
- Sí y queríamos aferrarnos a él.
Pensándolo ahora, de forma retrospectiva, veo que no se trató sólo de que "nos
movieran el queso", sino de que el "queso" tiene vida propia y, al final, se acaba. Y lo
que ocurrió fue que nosotros no cambiamos, pero un competidor sí lo hizo y nuestras
ventas cayeron en picada.
Hemos pasado una época muy difícil. Ahora va a producirse otro gran cambio en la
industria, y en la empresa nadie quiere afrontarlo. No me gusta. Es posible que
pronto me quede sin trabajo.
- ¡ Pues tendrás que salir al laberinto ! Dijo Carlos. Los demás rieron, Jessica incluida.
Carlos se volvió hacia ella y le dijo:
- Es importante ser capaz de reírse de uno mismo.
- Eso es lo que más me ha impactado del cuento. - terció Frank - . Yo me tomo
demasiado en serio. Kof pudo cambiar a partir del momento en que fue capaz de
reírse de sí mismo y de lo que estaba haciendo.
- ¿ Creéis que Kif llega a cambiar y sale a buscar queso nuevo? - preguntó Angela.
-Yo creo que sí - respondió Elaine.
- Pues yo creo que no dijo Cory. Hay personas que nunca cambian y pagan un precio
muy alto por ello. En mi práctica médica veo a gente como Kif. Creen que tienen
derecho a su "queso". Cuando el queso se mueve, se sienten víctimas y culpan a los
demás. Se ponen enfermas con más frecuencia que las personas que superan los
miedos y siguen avanzando.
- Me parece dijo Nathan, en voz muy baja, como si hablara consigo mismo - que la
cuestión es: "¿ De qué debemos prescindir y qué debemos seguir buscando?".
Transcurrieron unos minutos sin que nadie dijera nada.
-Tengo que admitir - intervino finalmente Nathan - que había visto lo que estaba
ocurriendo en otras partes del país, pero esperaba que a nosotros no nos afectaría.
Supongo que es mucho mejor iniciar el cambio mientras uno todavía puede intentar
reaccionar y adaptarse a él. Tal vez deberíamos mover cada uno nuestro propio
queso.
- ¿Qué quieres decir? - preguntó Frank.