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LA CENTRALIDAD DE LA REFLEXIÓN EN LOS PROCESOS DE
FORMACIÓN, PERFECCIONAMIENTO Y EVALUACIÓN DE LOS DOCENTES
La centralidad de la reflexión en los procesos de
formación, perfeccionamiento y evaluación de los docentes
Armando Loera Varela
Doctor en Educación por la Universidad de Harvard.
Director de Heurística Educativa, S.C.
Desde hace años he estudiado la forma
como
los
docentes
de
educación
básica planifican, ejecutan y evalúan sus
desempeños en las aulas, tanto en México
como en otros países. Este documento se
presenta como una síntesis de las lecciones
hasta ahora aprendidas, así como una
propuesta para recuperar una dimensión
sobre la que poco se ha sistematizado: las
repercusiones que tiene la capacidad de
los docentes de reflexionar sobre su práctica
en su propio trayecto formativo, además de
la necesidad de fortalecer las capacidades
de colaboración entre los maestros en la
generación de competencias pedagógicas
desde y en las aulas.
La discusión está enmarcada desde la
corriente teórica que parte del reconocimiento de la naturaleza íntimamente
reflexiva
de la función docente y la
necesidad de identificar políticas y
programas que generen condiciones
e incentivos para profundizar diversas
modalidades de experiencias reflexivas.
Cuando se observa a un docente frente
a grupo desarrollar sus lecciones como
investigador se encuentra uno frente a la
más seria dificultad metodológica en la
investigación educativa: ¿Cómo dar cuenta
precisa de un proceso que escapa con
tanta facilidad a encuadres conceptuales
preconcebidos, por muy completos y
sofisticados que éstos parezcan ser?
Se observan múltiples acciones, tanto por
parte del o la docente, o de sus alumnos,
algunas de ellas parecen intencionales,
o que responden a anticipaciones, otras
no; emergen de manera espontánea
ante situaciones que no sólo no han sido
planeadas sino que escapan a toda
posibilidad de prever que van a ocurrir.
El o la docente maneja materiales, muy
especialmente libros de texto, o cuadernos
en donde se plasma el «plan de clase», que
suele ocupar sólo algunos instantes de la
lección, si es que se usa. Instruye a los alumnos,
los incita a responder a sus preguntas, trata
de animarlos, corregirlos, encauzarlos y
orientarlos. Les solicita a algunos alumnos
que muestren qué tanta capacidad tienen
para manejar el tema al nivel que él o ella
espera, ya sea trabajando en su pupitre o
frente al pizarrón. Algunos de los alumnos
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