Compendio de Textos para PAU UCLM 2025 26.pdf

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inoportuna, como el río que se sale de madre, y el hombre optará
por no querer nada para no tener demasiado. Ella modera así sus
exigencias; con mucha frecuencia el equilibrio se establece a
cambio de una doble tensión: ella considera que el hombre la ha
«conseguido» muy barata; él piensa que el precio es demasiado
alto. Por supuesto, esta exposición es un tanto humorística; no
obstante -salvo en los casos de pasión celosa y exclusiva en los
que el hombre quiere a la mujer en su totalidad-, en la ternura,
el deseo, el amor mismo apunta este conflicto; el hombre siempre
tiene «otras cosas que hacer» con su tiempo; sin embargo, ella tra
ta de librarse del suyo; él no considera las horas que le consagra
como un don, sino como una carga. Generalmente, acepta sopor
tarla porque sabe bien que es un privilegiado, tiene «mala con
ciencia»; y si tiene algo de buena voluntad, trata de compensar la
desigualdad de las condiciones con generosidad; no obstante,
considera que esta piedad es un mérito y al primer tropiezo trata a
la mujer de ingrata y se irrita: soy demasiado bueno. Ella siente
que se comporta como una pedigüeña cuando está convencida en
realidad del elevado valor de sus regalos, y se siente humillada.
Esto explica la crueldad de la que es capaz a menudo la mujer;
tiene la conciencia tranquila, porque es la más desfavorecida; no
se considera obligada a tener miramientos con la casta privilegia
da, simplemente trata de defenderse; se sentirá hasta feliz si tiene
ocasión de manifestar su resentimiento al amante que no ha sabi
do satisfacerla: ya que no le da bastante, con un placer salvaje lo
tomará todo. Entonces el hombre herido descubre el precio global
de una relación cuyos momentos sucesivos desdeñaba: está dis
puesto a cualquier promesa, aunque se considerará de nuevo
explotado cuando las tenga que cumplir; acusa a su amante de
chantaje: ella le reprocha su avaricia; ambos se encuentran perju
dicados. También en este caso es vano repartir disculpas y acusa
ciones: no es posible crear justicia en el seno de una injusticia. Un
administrador colonial no tiene ninguna posibilidad de compor
tarse bien con los indígenas, ni un general con sus soldados; la
única solución es no ser ni colono ni jefe; pero un hombre no pue
de dejar de ser hombre. Así es culpable a su pesar y está oprimi
do por una falta que no ha cometido él mismo; ella es víctima y
una arpía también a su pesar; a veces él se rebela y opta por la
crueldad, pero en este caso se hace cómplice de la injusticia y
la falta pasa a ser realmente suya; a veces se deja aniquilar, devorar
por su víctima reivindicativa: pero en ese caso se siente engaña-
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