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EL MOVIMIENTO TOTALITARIO
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como el Politburó bolchevique, o una camarilla cambiante de hombres que
no desempeñan necesariamente un cargo, como quienes rodeaban a Hitler.
Para ellos, los clichés ideológicos son simples recursos de la organización de
masas y no sienten remordimiento al cambiarlos según las necesidades de las
circunstancias con tal de que se mantenga intacto el principio organizador.
En este aspecto, el mérito principal en la reorganización de las SS realizada
por Himmíer fue que halló un método muy simple de «resolver el problema
de la sangre por la acción», es decir, de seleccionar a los miembros de la élite
según su «buena sangre» y de prepararles para «realizar una lucha racial sin
piedad» contra cualquiera que no pudiera hacer remontar su ascendencia
«aria» hasta 1750 o que midiera menos de 1,73 metros («sé que las personas
que han alcanzado una cierta altura deben poseer en algún grado la sangre
deseada») o que no tuviera azules los ojos y rubio el pelo110*. La importancia
de este racismo en acción estribaba en el hecho de que la organización se tor
naba independiente de casi todas las enseñanzas concretas de cualquier cien
cia «racial», independiente también del antisemitismo como doctrina especí
fica concerniente a la naturaleza y al papel de los judíos, cuya utilidad habría
concluido con su exterminio1í!. El racismo se hallaba seguro e independien
te del cientificismo de la propaganda una vez que una élite había sido selec
cionada por una «comisión racial» y colocada bajo la autoridad de «leyes
matrimonales»112 especiales, mientras que, en el extremo opuesto y bajo la
jurisdicción de esta «élite racial», existían campos de concentración para la
110 Himmler, originariamente, seleccionaba por las fotografías a los aspirantes a las SS. Más tarde,
una comisión racial, ante la que tenía que comparecer personalmente el candidato, aprobaba o desa
probaba su apariencia racial (véase Himmíer, «Organizadon and ObÜgadon of thè SS and the Póli
ce», en Nazi Compiracy, IV, pp. 616 y ss.}.
Uí Himmler era bien consciente del hecho de que uno de sus logros más importantes y duraderos
era haber transformado la cuestión racial, que pasó de ser «un concepto negativo basado en el antise
mitismo vulgar» a ser «una tarea organizativa para el establecimiento de las SS» (Der Rcichsführer SS
and Chefder deutschen Polizei, «exclusivamente para uso interno de la policía»; sin fecha). Así, «por
vez primera, la cuestión racial ha sido colocada, o mejor aún se ha convertido, en el punto focal, yen
do más allá del concepto negativo que subyace al odio natural hacíalos judíos. A la idea revoluciona
ria del Führer se le ha infundido cálida sangre» (Der Wegder SS. Rekhsfiihrer SS, «SS-HauptamtSchulungsamt». En la solapa: «No para publicación», sin fecha, p. 25).
1U Tan pronto comò fue nombrado jefe de las SS, en 1929, Himmler introdujo el principio de la
selección racial y de las leyes matrimoniales y añadió: «El SS sabe muy bien que esta orden es de un
gran significado. Los insultos, el desprecio o la incomprensión no nos afectan; el futuro es nuestro».
Cita de D ’Alquen, op. cit. Y de nuevo, catorce años más tarde, en su discurso de Jarkov (Nazi Co»¡piracy, IV, pp. 572 y ss,), Himmler recuerda a los dirigentes de las SS que «nosotros somos realmen
te los primeros en resolver el problema de la sangre por la acción... y por el problema de la sangre no
entendemos, desde luego, el antisemitismo. El antisemitismo es exactamente lo mismo que el desplojamiento. Desembarazarse de un piojo no es una cuestión de ideología. Es una cuestión de lim
pieza... Pero, para nosotros, la cuestión de la sangre es un recordatorio de nuestro propio valor, un
recordatorio de lo que es realmente la base que mantiene unido al pueblo alemán».
