Compendio de Textos para PAU UCLM 2025 26.pdf


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TOTALITARISMO

«mejor demostración de las leyes de ía herencia y de la raza»113. Al reforzar
esta «organización viva», los nazis podían eximirse de su dogmatismo y ofre­
cer su amistad a pueblos semitas, como los árabes, o aliarse con los represen­
tantes mismos del «peligro amarillo», los japoneses. La realidad de una socie­
dad racial, la formación de una élite seleccionada desde un punto de vísta
supuestamente racial, constituía, desde luego, una salvaguardia más firme
para la doctrina del racismo que la mejor prueba científica o pseudocientífica.
Los elaboradores de la política del bolchevismo muestran la misma supe­
rioridad sobre sus propios dogmas declarados. Son complètamente capaces
de interrumpir cada existente lucha de clases con una repentina alianza con el
capitalismo, sin minar la fiabilidad de sus dirigentes o sin cometer una trai­
ción contra su fe en la lucha de clases. Habiendo llegado a convertirse en un
recurso organizativo el principio dicotòmico de la lucha de ciases, habiéndo­
se, por decirlo así, petrificado en una inflexible hostilidad contra todo el
mundo a través de los cuadros de la política secreta en Rusia y de los agentes
de ía IComintern en el exterior, la política bolchevique se ha tornado notable­
mente libre de «prejuicios».
Es esta libertad con respecto al contenido de sus propias ideologías la que
caracteriza a los más altos escalones de la jerarquía totalitaria. Estos hombres
consideran todo y a todos en términos de organización, y en esa considera­
ción se incluye al jefe, que para ellos no es ni un talismán inspirado ni el que
tiene infaliblemente razón, sino la simple consecuencia de este tipo de orga­
nización; es necesario no como persona, sino como función, y como tal
resulta indispensable para el movimiento. En contraste, sin embargo, con
otras formas despóticas de gobierno, donde frecuentemente domina una
camarilla y el déspota desempeña tan sólo el papel representativo de un dic­
tador de cartón, los dirigentes totalitarios son realmente libres de hacer todo
lo que les plazca y pueden contar con la lealtad de quienes les rodean, inclu­
so si deciden asesinarles.
La razón más técnica de esta lealtad suicida es que ía sucesión en el pues­
to supremo no está reglamentada pqr ninguna herencia ni por otras leyes.
Una triunfante revolución palaciega tendría resultados tan desastrosos para
el movimiento como-una derrota militar completa. Se halla en la naturaleza del
movimiento el que, una vez que el jefe ha asumido su puesto, toda la organi­
zación esté tan absolutamente identificada con él que cualquier admisión de
un error o una destitución del cargo quebrantarían el hechizo de infalibilidad
que rodea al puesto del jefe y significarían ía ruina de todos aquellos que
estuvieran relacionados con el movimiento. La base de la estructura no es la
115 Himmler, op, cit„ Nazi Conspiracy, IV, pp. 616 y ss.