Compendio de Textos para PAU UCLM 2025 26.pdf


Vista previa del archivo PDF compendio-de-textos-para-pau-uclm-2025-26.pdf


Página 1...393 394 395396397443

Vista previa de texto


EL MOVIMIENTO TOTALITARIO

525

dones de élite desprecian, por razones similares, a los afiliados al partido, y,
dentro de las formaciones de élite, una jerarquía similar de desprecio acom­
paña a cada nueva formación y evolución109. El resultado de este sistema es
que la credulidad de los simpatizantes hace las mentiras creíbles al mundo
exterior, mientras que, al mismo tiempo, el graduado cinismo de los afiliados
y de las formaciones de élite elimina el peligro de que el jefe se vea forzado
por el peso de su propia propaganda a hacer realidad sus propias declaracio­
nes y su fingida respetabilidad. Uno de los principales obstáculos con los que
ha tropezado el mundo al tratar con los sistemas totalitarios ha sido el haber
ignorado este sistema y por ello confiado en que, por una parte, la verdadera
enormidad de las mentiras totalitarias constituiría su ruina y que, por otra,
sería posible tomar al líder su palabra y obligarle a cumpliría, fueran cuales
fueran sus intenciones originales. Desgraciadamente, el sistema totalitario
está inmunizado contra tales consecuencias normales; su ingeniosidad des­
cansa precisamente en la eliminación de esa realidad, que, o bien enmascara
al mentiroso, o bien le obliga a hacer real su afirmación.
Aunque los afiliados no creen en las declaraciones formuladas para el con­
sumo público, sí creen de la forma más ferviente en los clichés estándar de las
explicaciones ideológicas, en las claves de la historia, pasada y futura, que los
movimientos totalitarios tomaron de las ideologías del siglo X IX y transforma­
ron, a través de la organización, en una realidad actuante. Estos elementos
ideológicos en los que las masas han llegado a creer, si bien de forma vaga y abs­
tracta, son convertidos en mentiras de hecho de una naturaleza omnicomprensiva (la dominación del mundo por los judíos en lugar de una teoría general
acerca de las razas; la conspiración de Wall Street en lugar de una teoría gene­
ral acerca de las clases) e integrados en un esquema general de acción en el que
se supone que solamente lo «moribundo» — las clases moribundas de los países
capitalistas o las naciones decadentes— se alza en el camino del movimiento.
En contraste con las mentiras tácticas del movimiento que cambian literalmen­
te de un día para otro, se supone que estas mentiras ideológicas han de ser creí­
das como verdades sagradas e intocables. Son rodeadas de un sistema cuidado­
samente elaborado de «pruebas» científicas, que no tienen por qué ser convin­
centes para los *no totalmente iniciados, pero que todavía atraen a una
vulgarizada sed de conocimiento «demostrando» la inferioridad de los judíos o
la miseria de las personas que viven bajo un sistema capitalista.
Las formaciones de élite se distinguen de los miembros ordinarios del parti­
do en el hecho de que no necesitan tales demostraciones y ni siquiera se supone
!0S «El nacionalsocialista desprecia a su conciudadano alemán; el hombre de las SA, a los demás
nacionalsocialistas; el hombre de las SS, al hombre de las SA» {Heiden, op. cit., p. 308).