Compendio de Textos para PAU UCLM 2025 26.pdf


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EL MOVIMIENTO TOTALITARIO

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tidos comunistas nacionales en ramas de la Komintern dirigidas desde Mos­
cú. Las sociedades secretas en general y el aparato conspirador de los partidos
revolucionarios en particular siempre se habían caracterizado por la ausencia
de facciones, por la supresión de las opiniones disidentes y por la absoluta
centralización del mando. Todas estas medidas tenían el obvio objetivo utili­
tario de proteger a los miembros contra la persecución y a la sociedad contra
la traición; la obediencia total exigida a cada miembro y el poder absoluto en
manos del jefe eran sólo subproductos inevitables de las necesidades prácti­
cas. Lo malo, sin embargo, es que los conspiradores tenían una comprensible
tendencia a pensar que los métodos más eficientes en política general son los
de las sociedades conspiradoras, y que si uno puede aplicarlos a la luz del día
y respaldarlos con todos los instrumentos de violencia de una nación, las
posibilidades de acumulación de poder se tornarán absolutamente ilimita­
das97. El sector conspirador de un partido revolucionario puede ser compara­
do, mientras que el mismo partido siga intacto, con el papel del ejército den­
tro de un cuerpo político intacto: aunque sus propias normas de conducta
difieran radicalmente de las del cuerpo civil, lo sirve, permanece sujeto a él y
es controlado por él. De la misma manera que surge el peligro de una dicta­
dura militar cuando el ejército ya no sirve al cuerpo político, sino que desea
dominarlo, así el peligro del totalitarismo surge cuando el sector conspirador
de un partido revolucionario se emancipa del control del partido y aspira a su
jefatura. Esto es lo que sucedió a los partidos comunistas bajo el régimen de
Stalin. Los métodos de Stalin fueron siempre los típicos de un hombre que
procedía del sector conspirador del partido: su devoción por los pormenores,
su énfasis en el aspecto personal de la política, su estilo implacable en el em­
pleo y liquidación de camaradas y amigos. Su apoyo principal en la lucha por
la sucesión tras la muerte de Lenin procedía de la policía secreta98, que para
entonces se había convertido ya en una de las secciones más importantes y
poderosas del partido99. Era, pues, natural que las simpatías de la «cheka»

97 Souvarine, op. cit., p. 113, menciona que Stalin «se mostraba siempre impresionado por los hom ­
bres que habían tenido un affaire. Consideraba a la política como un affaire que requiere destreza».
93 En las luchas internas del partido durante la década de los años veinte, «los colaboradores de la
GPU eran casi sin excepción fanáticos adversarios de la derecha y seguidores de Stalin. Los diferen­
tes servicios de la GPU constituían por entonces el baluarte de la sección stalinísta» (Ciliga, op. cit,
p. 48). Souvarine, op. cit., p. 289, informa que incluso anteriormente Stalin «prosiguió la actividad
policíaca que había iniciado durante la guerra civil» y que había sido el representante del Polítburó
en la GPU.
59 Inmediatamente después de la guerra civil en Rusia, Pravda declaró «que la fórmula “Todo el po­
der para los sóviets” había sido sustituida por la de “Todo el poder para las chekas”,.. El final de las
hostilidades armadas redujo el control militar..., pero dejó una cheka ramificada que se perfeccionó
a sí misma mediante la simplificación de sus operaciones» (Souvarine, op. cit, p. 251).