Compendio de Textos para PAU UCLM 2025 26.pdf


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EL MOVIMIENTO TOTALITARIO

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filas. En este aspecto, la tarea de las formaciones paramiíitares concluyó
cuando la jerarquía militar regular pudo ser colocada durante las últimas fa­
ses de la guerra bajo la autoridad de las SS generales. La técnica de esta
«coordinación» fue tan ingeniosa e irresistible como rápido y radical el dete­
rioro de las normas profesionales, aunque estos resultados fueron mejor per­
cibidos en el.campo muy técnico y especializado de la actividad bélica que en
cualquier otro.
Si la importancia que para los movimientos totalitarios tienen las for­
maciones paramiíitares no debe buscarse en su dudoso valor militar, tam ­
poco cabe hallarla completamente en su falsificación de un ejército regular.
Como formaciones de élite se encuentran más claramente separadas del
mundo exterior que cualquier otro grupo. Los nazis comprendieron muy
pronto la íntima relación entre la m ilkanda total y la separación total de la
normalidad; a las unidades de asalto jamás se les asignaban misiones en sus
comunidades natales, y los mandos activos de las SA, en la fase anterior a la
conquista del poder y de las SS bajo el régimen nazi, eran tan móviles y se
cambiaban tan frecuentemente que no podían acostumbrarse y echar raíces
en parte alguna del m undo ordinario30. Estaban organizadas según el
modelo de las bandas de delincuentes y eran empleadas para el crimen
organizado81. Sus crímenes eran públicamente exhibidos y oficialmente
reconocidos por la jerarquía superior nazi, de forma tal que la abierta com ­
plicidad hacía poco menos que imposible que los miembros abandonaran
el movimiento incluso bajo un gobierno no totalitario y aunque no se
hubieran hallado amenazados, como lo estaban, por sus antiguos camara­
das. A este respecto, la función de las formaciones de élite resulta opuesta a
la de las organizaciones «tapadera»; mientras que éstas prestan al movi­
miento un aíre de respetabilidad e inspiran confianza, aquéllas, extendien­
do la complicidad, hacen a cada miembro del partido consciente de que ha
abandonado ya el m undo normal que declara fuera de la ley al asesinato
y de que se ha hecho responsable de todos los crímenes cometidos por la
so Las «unidades de ia Calavera» de las SS estaban sometidas a las siguientes reglas: í . Ninguna bri­
gada puede ser utilizada en su distrito nativo. 2. Cada unidad ha de ser trasladada después de tres
semanas de servicio. 3. Los miembros nunca serán enviados solos a la calle ni estarán autorizados a
exhibir en público la insignia de la calavera. Véase Secret Speech by Himmler to the Germán Army
General Stajf1938 (el discurso fue pronunciado, sin embargo, en 1937; véase Nazi Compiracy, IV,
616, donde sólo se publican extractos). Publicado por el «American Com mittee for Anti-Nazi Litem ure»,
S1 Heínrich Himmler, Die Schutzstajfel ah antibohchewistische Kit mpforganisatíon: «Aus dem
Schwarzen Korps», núm. 3, 1936, dijo públicamente: «Sé que hay personas en Alemania que se p o ­
nen enfermas cuando ven este capote negro. Lo comprendemos y no esperamos ser queridos por
mucha gente».