Compendio de Textos para PAU UCLM 2025 26.pdf


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TOTALITARISMO

dadero horror estriba en que reina sobre una población completamente some­
tida, Allí donde es llevado a la perfección el dominio del terror, como en los
caqipos de concentración, la propaganda desaparece por completo; quedó
incluso enteramente prohibida en la Alemania nazi7. La propaganda, en otras
palabras, es un instrumento del totalitarismo, y posiblemente el más importan­
te, en sus relaciones con el mundo no totalitario; el terror, al contrario, consti­
tuye la verdadera esencia de su forma de gobierno. Su existencia depende tan
poco de los factores psicológicos o de otros factores subjetivos como la existen­
cia de las leyes, en un país gobernado constitucionalmente, del número de per­
sonas que las violan.
El terror, como contrapartida de la propaganda, desempeñó un papel
más grande bajo el nazismo que bajo el comunismo. Los nazis no liquidaron
a figuras prominentes, como había sucedido durante la primera oleada de
crímenes políticos en Alemania (los asesinatos de Rathenau y de Erzberger); en vez de ello, matando a pequeños funcionarios socialistas o a miem­
bros influyentes de los partidos adversarios, trataron de demostrar a la
población los peligros que implicaba la mera afiliación a esos partidos. Este
tipo de terror masivo, que todavía operaba en una escala comparativamen­
te pequeña, aumentó firmemente porque ni la policía ni los tribunales per­
siguieron seriamente a ios delincuentes políticos de la llamada derecha.
Resultaba valioso como lo que un autor nazi definió como «propaganda del
poder»8: advertía a la población en general de que resultaba más seguro ser
miembro de una organización paramiíitar nazi que un republicano leal.
Esta impresión se vio considerablemente reforzada por el empleo específico
que ios nazis hicieron de sus crímenes políticos. Siempre los reconocieron
públicamente; jamás los disculparon como «excesos de los escalones infe­
riores» (semejantes disculpas eran utilizadas solamente por los simpatizan­
tes de los nazis) e impresionaron a la población por mostrarse muy diferen­
tes de los «ociosos parlanchines» de los otros partidos.
Las semejanzas entre este tipo de terror y el simple gangsterismo son
demasiado obvias como para que. valga la pena señalarlas. Esto no significa
que el nazismo fuese gangsterismo, como a veces se ha deducido, sino sólo
7 «La educación [en los campos de concentración] consiste en disciplina, nunca en ningún tipo de
instrucción sobre una base ideológica, porque la mayoría de ios prisioneros tienen almas semejantes
a las de los esclavos* (Heinrich Himmler, Nazi Compiracy, IV, pp. 616 y ss.),
8 Eugen Hadamovsky, op. cit., destaca en la literatura sobre la propaganda totalitaria. Sin declararlo
explícitamente, Hadamovsky ofrece una inteligente y reveladora explicación pronazi de la propia
exposición de Hitler sobre el tema en «Propaganda y Organización», en el libro II, cap. XI, de Mein
Kíimpf{2 vols, primera edición alemana, 1925 y 1927, respectivamente. Traducción completa, Nue­
va York, 1939). Véase también Die politisehe Propaganda der NSDAP im Kampfum die Machi, de
F. A. Six, 1936, pp. 21 yss.