Compendio de Textos para PAU UCLM 2025 26.pdf

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Condición y panorama de la teología
analiza la razón humana, hubiera alguna
ciencia cuyo criterio fuera la revelación
divina. Y esto es así porque Dios, como
fin al que se dirige el hombre, excede la
comprensión a la que puede llegar sólo
la razón. Dice Is 64,4: ¡Dios! Nadie ha
visto lo que tienes preparado para los que te
aman. Sólo Tú.
El fin tiene que ser conocido por el
hombre para que hacia El pueda dirigir
su pensar y su obrar. Por eso fue necesario que el hombre, para su salvación, conociera por revelación divina lo que no
podía alcanzar por su exclusiva razón
humana.
Más aún. Lo que de Dios puede comprender la sola razón humana, también
precisa la revelación divina, ya que, con
sola la razón humana, la verdad de Dios
sería conocida por pocos, después de
muchos análisis y con resultados plagados de errores. Y, sin embargo, del
exacto conocimiento de la verdad de
Dios depende la total salvación del hombre, pues en Dios está la salvación.
Así, pues, para que la salvación llegara a los hombres de forma más fácil y
segura, fue necesario que los hombres
fueran instruidos, acerca de lo divino,
por revelación divina. Por todo ello se
deduce la necesidad de que, además de
las materias filosóficas, resultado de la
razón, hubiera una doctrina sagrada, resultado de la revelación.
Respuesta a las objeciones: 1. A la
primera hay que decir: El hombre no debe
analizar con sus solas fuerzas naturales
lo que excede su comprensión; sin embargo, esto que le excede ha sido revelado por Dios para ser aceptado por la fe.
De ahí que el texto aquel continúe diciendo (v.25): Te han sido mostradas muchas cosas que están por encima del hombre.
C.1 a.2
En estas cosas se centra la doctrina sagrada.
2. A la segunda hay que decir: A diversos modos de conocer, diversas ciencias.
Por ejemplo, tanto el astrólogo como el
físico pueden concluir que la tierra es redonda. Pero mientras el astrólogo lo deduce por algo abstracto, la matemática,
el físico lo hace por algo concreto, la
materia. De ahí que nada impida que
unas mismas cosas entren dentro del
campo de las materias filosóficas siendo
conocidas por la simple razón natural, y,
al mismo tiempo, dentro del campo de
otra ciencia cuyo modo de conocer es
por la luz de la revelación divina d . De
donde se deduce que la teología que estudia la doctrina sagrada, por su género
es distinta de la teología que figura
como parte de la filosofía.
ARTÍCULO 2
La doctrina sagrada, ¿es o no es
ciencia?e
2-2 q.1 ad 5 ad 2; In Sent. 1, Pról., a.3 q.a.2; De verit.
14 a.9 ad 3; In Boet. De Trin. q.2 a.2; In Post. Analyt.
1 lect. 25.
Objeciones por las que parece que la
doctrina sagrada no es ciencia: 1. Toda ciencia deduce sus conclusiones partiendo de principios evidentes. Pero la
doctrina sagrada las deduce partiendo de
los artículos de fe que no son evidentes,
ya que no son admitidos por todos. Ya
dice 2 Tes 3,2: No todos tienen fe. Así,
pues, la doctrina sagrada no es ciencia.
2. Más aún. La ciencia no trata lo
individual. La doctrina sagrada, por su
parte, sí lo hace cuando nos relata hechos concretos de Abraham, Isaac, Jacob y otros. Por lo tanto, la doctrina sagrada no es cienciaf.
dad humana, pueden serlo difícilmente por diversas razones. La delimitación de la capacidad
humana no dejará de ser cuestión sumamente problemática. Las dificultades enumeradas se entienden copulativamente, es decir, se suman.
d. La diversidad de «luz» bajo la que idénticas cosas son cognoscibles da lugar a saberes
distintos. El metafísico estudia a Dios como causa eficiente primera y como fin último de todo:
pero bajo la luz natural de la razón y en tanto que ser. El teólogo, en cambio, estudia a Dios
bajo la luz de la revelación y en tanto que Dios.
e. El problema es si puede llamarse o no ciencia a la teología en sentido aristotélico: es decir, como conocimiento cierto por las causas universales y necesarias, y a partir de unos principios evidentes (principia per se nota). ¿Es atribuible a la sacra doctrina el proceso por el que a
partir de ciertas verdades que se suponen conocidas (principios) se va hacia otras verdades
(conclusiones) que se pueden decir del sujeto de ese saber?
f. Notar que Sto. Tomás toma las dificultades de lo más cuestionable, habida cuenta del
concepto aristotélico de ciencia: la teología carece de principios evidentes, y trata de realidades
singulares.
