RACISMO NÓRDICO COMPRIMIDO (2) (2).pdf


Vista previa del archivo PDF racismo-nrdico-comprimido-2-2.pdf


Página 1...68 69 7071

Vista previa de texto


atrás, se dio la segregación racial (v.gr, la desvalorización de la piel oscura en países como Brasil o Cuba,
definidos durante siglos por la dominación etnosocial de personas de piel blanca).
A veces se da el fenómeno inverso, y así un prejuicio estético carente de racionalización doctrinaria se
puede transformar en un argumento para justificar el racismo consciente (v.gr, la nariz aguileña atribuida
a los judíos). Aquí, el racismo antisemita biologicista añadió en el siglo XIX un viejo prejuicio estético
como elemento de etiquetación somática a las tradicionales doctrinas contrajudías de carácter religioso y
económico.
El racismo es un fenómeno cultural fraguado en una sociedad a lo largo de un período de tiempo. Cuanto
más tiempo lleven vigentes los tópicos racistas, más difícil será desvelar su alcance y combatirlos, puesto
que éstos habrán penetrado en los planos más profundos de la colectividad, tales como el religioso o el
lingüístico. El fenómeno racista es producto de un aprendizaje que se transmite generación tras
generación hasta un punto en el que se convierte en parte inconsciente e integrada del legado cultural de
un pueblo. Los tópicos raciales se pueden adquirir de diversas maneras: familia, escuela, moda, medios de
comunicación, lenguaje, etcétera, estando más arraigados en uno cuanto más cerca de su ámbito personal
los haya recibido y cuanto más variados hayan sido los medios de su adquisición. Esto crea una dinámica
que convierte a los individuos de una sociedad en potenciales emisores y receptores del racismo.
La conformación de una civilización se debe a factores medioambientales,
sociales y culturales, los cuales condicionan pero no determinan que un pueblo
destaque sobre otros ―en ciertos aspectos― en un período histórico concreto. El
auge de una etnia se explicaría por la existencia de elementos ventajosos
temporales que la diferenciarían de sus vecinas, las cuales no los tendrían; por
ejemplo, uso de armas de fuego por el ejército estadounidense durante las guerras
indias del siglo XIX. Los factores condicionantes (situación estratégica,
expansión demográfica, conocimientos tecnológicos) cambian a través del tiempo,
lo cual se traduce en la decadencia de unas sociedades y en el predominio de
otras. Si la raza o el clima determinaran la inteligencia y la cultura, siempre
dominarían las mismas poblaciones: hace 4.000 años los grandes Imperios eran
Sumeria y Egipto; hace 2.000 estaban en la cúspide Roma y Persia; hace 1.000
imperaban los árabes, los chinos y los mayas, y en la actualidad, por el contrario,
el centro gravitacional cae sobre Estados Unidos, Europa occidental y Japón.
*R aza . La palabra raza tiene dos acepciones, una técnica y otra coloquial. La primera presenta la
siguiente definición: Cada uno de los grupos en que se subdivide la especie humana, según ciertas
diferencias que presenta el cuerpo de los hombres. Esta división es una parte de la taxonomía,
especialidad de las ciencias naturales que trata de la clasificación de los seres. La segunda, en cambio,
aparece con una significación etnocultural y el concepto de raza es utilizado como equivalencia al de
pueblo, el grupo humano unido por lazos de sangre, historia y cultura. La acepción cultural presenta,
asimismo, otros vocablos sinónimos como etnia o nación. El motivo de que se tome este sentido radica en
la ausencia de una palabra inequívoca que traduzca el ethnos griego y que no sea la tan imprecisa de
pueblo. El término raza procedería de la desinencia latina radix, que significa casta o calidad de origen o
linaje. Para algunos autores, en cambio, esta palabra provendría del italiano razza, vocablo que quiere
decir familia o grupo de personas; y esta última acepción, a su vez, derivaría de la palabra árabe râs, la
cual puede traducirse por origen o descendencia. Autores como Topinard y Haddon, ya a comienzos del
siglo XX, criticaron los criterios utilizados para la definición de los grupos raciales y de los tipos medios
que los caracterizan. La difusión de las leyes de la herencia de Gregor Mendel y De Vries desmontaron
las ideas sostenidas por Galton al demostrar la existencia de genes dominantes y recesivos en la herencia
de los individuos. El estudio y la clasificación de las razas tropiezan con varios problemas a la hora de ser
puestos en práctica. Entre los factores que socavan la supuesta objetividad en el estudio de las razas son
destacables al menos cuatro, a saber: la confusión que entraña el concepto raza; la arbitrariedad cultural e
interesada de cualquier clasificación; los prejuicios o preferencias de que haga gala el antropólogo; y el