RACISMO NÓRDICO COMPRIMIDO (2) (1).pdf

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que utilizan medios artificiales para aumentar el color que la naturaleza les da
(…). Estos hombres tienen un aspecto espantoso. Su voz tiene un sonido grave y
una entonación ruda. En la conversación su palabra es breve y enigmática,
procediéndo por alusiones y sobreentendidos, cuando se trata de realzarse a sí
mismos y de subestimar a otros. Poseen un tono amenazador, altivo y trágico, y,
sin embargo, un espíritu penetrante y no sin aptitud hacia las ciencias>> .
Ciertos autores árabes, como Said al-Andalusí o Yáhiz, también insistieron en la
inferioridad física y mental de los blanquirrubios.
Un ejemplo de racismo moreno mediterráneo lo tenemos en Sa´id al-Andalusí, un cadí de Toledo (10291070), quien en una obra diferencia a razas y pueblos según su aportación a la cultura. Este precursor del
racismo determinista geográfico divide a las naciones en función de su contribución a la ciencia y al
saber; en un primer estrato, incluye a los indios, persas, caldeos, griegos, romanos, egipcios, árabes y
judíos; en uno segundo, engloba a [otros] pueblos tales como el chino y el turco, que han alcanzado
puestos distinguidos en otros aspectos; al resto de la H u m a n i d a d , por su parte, la despacha
despectivamente al escalafón inferior tachándola de bárbaros del Norte y del Sur sobre los que opina
<<que son más bien bestias que hombres>>. En su libro Tabaqàt al-umam, el escribiente hispano ―de
lengua árabe y religión musulmana― describe a los pueblos septentrionales así:
<<En la tierra de los que viven más al norte, entre el último de los siete climas y los límites del mundo
habitado, la excesiva distancia del Sol respecto a la línea del cenit hace que el aire sea frío y la
atmósfera densa. Por consiguiente, el temperamento de esas gentes es frígido; su humor, desapacible; su
vientre, grueso; su color, pálido; su cabello, largo y lacio. Idéntica razón hace que no tengan ni agudeza
de entendimiento ni claridad de inteligencia, y que les domine la ignorancia y el embotamiento, el poco
discernimiento y la estupidez. Así son los eslavos, los búlgaros y sus vecinos (…)>>
(Sà´id al-Andalusí, Tabaqàt al-umam, ed. L. Cheikho, Beirut 1912, p. 9; ed. Cairo, S.A., pp. 11-12; trad.
francesa por R. Blachère, París 1935, pp. 37-38; Matveev Kubel, II, pp. 193-194. Opiniones parecidas
sobre los pueblos norteños y meridionales se hallan en autores más antiguos, señaladamente en Mas´ùdi).
El mito del superhombre se desmonta cuando se intentar asociar logros
i n d i v i d u a l e s a r a s g o s c u l t u r a l e s c o l e c t i v o s . La supuest a i nt el i genci a superi or
at ri bui da a est a raza por di st i nt os aut ores raci st as no parec e confi rm ada por l a
Hi st ori a, l a Arqueol ogí a, l a P si col ogí a y ot ras ram as del saber y l os nórdi cos no
dest acan a ni vel m undi al , si endo superados por paí ses com o Chi na, Tai wán o Japón.
Aunque es cierto que unas poblaciones han desarrollado más unas facetas que
otras, ello no prueba la superioridad general de unas con respecto a otras sino en
determinados ámbitos. Por ejemplo, los pueblos germánicos han desarrollado en
los últimos siglos grandes logros científicos y tecnológicos y en el caso
escandinavo han plasmado una notable capacidad para compatibilizar un
desarrollo económico capitalista en el marco de la socialdemocracia, ya postulada
por autores socialistas hebreos como Bernstein, pero han demostrado en un
momento u otro una notoria incapacidad para coexistir pacíficamente con sus
vecinos, al contrario que los lapones o los tibetanos, quienes, pese a no haber
basado su economía en la industria y la guerra, han mostrado mayor inteligencia
social para las relaciones interétnicas y la capacidad de profundizar en el estudio
de los estados profundos de la mente a través de la meditación y el yoga. Otro
factor a tener en cuenta al construir el modelo de identidad europeo u occidental
es la excesiva importancia que se han dado a las aportaciones procedentes del
centro y del norte, cuando los principales rasgos culturales considerados propios
tienen un origen mediterráneo y, frecuentemente, extraeuropeo. El mundo
occidental tuvo su origen a orillas de Mar Mediterráneo. Tres fuentes básicas
dieron lugar a esta civilización: Grecia (sustrato preindoeuropeo minoico), que
