RACISMO NÓRDICO COMPRIMIDO (2) (1).pdf

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vía femenina y es heredado por ambos sexos) muestran que más del 60% de las mujeres tienen un origen
gaélico (Ej. Haplogrupo H) y los hombres conformarían el 40% vikingo (Ej. Haplogrupo I) restante.
También aparecen porcentajes minoritarios con origen americano y asiático oriental cuya procedencia se
desconoce: haplogrupos C y Z. De ello se deduce qué, ante la carencia inicial de mujeres, los noruegos se
casaron con mujeres celtas cuando colonizaron el país. Ello se ve corroborado por la fisonomía racial de
los indígenas, en la que el prototipo nórdico blanquirrubio, de ojos azules, pese a ser mayoritario, se ve
acompañado por otro de cabello castaño en distintas tonalidades y ojos marrones y verdes, similar al de
Europa Central. Dicho fenómeno es extensible a todo el continente y desmonta el mito de la existencia de
una raza blanca europea.
En España, los subhaplogrupos I1a, I1b y I1c de origen germánico noreuropeo sólo representan un 13%
del
total
según
Ángel
R.
Cervantes
(http://www.familytreedna.com/(ynsuq0uwukriih5534e1ok55)/public/IberianDNA/index.aspx),
porcentaje coincidente con el de portadores de pigmentación clara según un estudio llevado a cabo por la
empresa Max Factor entre 1992 y 1993 para determinar los hábitos de maquillaje de la mujer española
(Artola, Paloma. Telva, Nº 666, Octubre de 1994, <<Morenas con misterio>>, p. 116).
Para Harris, la mayor proporción del tipo nórdico se produjo hace 6.000 años, pero en realidad algunos
opinan que entre las poblaciones paleolíticas (caucasoides o no) ya habría individuos rubios, aunque no
fueran ni mucho menos mayoritarios con respecto a los morenos. Act ual m ent e, sus baj as t asas de
nat al i dad, l os probl em as de i nfert i l i dad en ci ert as áreas cont am i nadas e
i ndust ri al i zadas y el m est i zaj e con ot ras pobl aci ones m ás num erosas han convert i do
a l a nórdi ca y su herm ana bált i ca en raz as recesi vas. Est e hecho dem ográfi co se ve
acom pañado por l a em ergenci a económ i ca, pol í ti ca y m il i t ar a ni vel regi onal o
m undi al de paí ses donde est a raza ti ene escasa o nul a presenci a, com o B rasil , Indi a o
Chi na.
La i deol ogí a naci onal - soci al i st a consi deraba al prot oti po raci al nórdi co com o ej e
defi ni dor de l a i dent i dad al em ana. S egún Hans F. K. Günt her, ant ropól ogo ofi ci al del
Tercer R ei ch, el aut ént i co germ ano t endrí a l as si gui ent es cara ct erí st i cas: << rubi o,
f orni do, dol i cocéf al o, de rost ro est recho, ment ón bi en di buj ado y nari z del gada; muy
alt o, con el pel o cl aro y no ri zado, oj os cl aros y hundi dos, pi el bl anca y
sonrosada >>. Si n em bargo, sól o los al em anes del nort e poseen est as cara ct erí st i cas,
hecho corroborado por l as i nvesti gaci ones de Rudol f Vi rchow, un pol í t i co t eut ón que
en 1871 hi zo una encuest a en toda Al em ani a exam i nando l a fi si onom í a de m ás de 10
mi l l ones de escol ares. A part i r de aquí , se di o pi e a l a crea ci ón de l a L ebensborn (=
<<Manant i al de Vi da>> ) durant e el perí odo hi t l eri ano.
Al gunos aut ores de l a Ant i güedad, com o Táci t o ―punt o de refe ren ci a para l os
aut ores nazi s ― en su Germani a (S . I d.C .), ya sugi eren l a fuert e endogam i a de l os
puebl os germ áni cos, qui enes t ení an en cuent a t ant o l a ascenden ci a pat erna com o l a
m at erna a l a hora de acept ar a al gui en en el cl an. Aquí , l os rasgos fí si cos const i t uí an
un el em ent o de defi ni ci ón ét ni ca y raci al frent e a ot ras pobl aci ones. El aut or l at i no
com ent a lo si gui ent e en su obra:
<< Yo soy de l a opi ni ón de l os que ent i enden que l os Germanos nunca se uni eron en
casami ent o con ot ras naci ones, y que así se han conservado puros y senci l l os, si n
parecers e si no a el l os mi smos. De donde procede que un número tan grande de gent e
ti enen casi t odos l a mi sma disposi ci ón y tal l e, l os oj os azul es y f i eros, l os cabel l os
rubi os, l os cuerpos grandes y f uert es sól o para el at aque vi ol ent o, pero no t i enen el
mi smo suf ri mi ent o en el t rabaj o y f at i gas; no son suf ri dos de cal or y sed; pero
ll evan bi en el hambre y el frí o, como acost umbrados a l a aspereza e i ncl emenci a de
t al suel o y ci el o >>.
