RACISMO NÓRDICO COMPRIMIDO (2) (1).pdf

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(que se obtiene normalmente del pescado marino) y de calcio que hizo que la selección natural y quizás la
sexual favoreciese la piel blanca, por su mayor receptividad frente a las radiaciones solares, y también por
su mayor capacidad para producir la enzima llamada lactasa que posibilita la ingestión de grandes
cantidades de leche fresca, alimento básico en los territorios nórdicos. Así, la supervivencia de hijos de
piel clara, más fuertes y más sanos por lo general que los hijos morenos en ambientes de poca radiación
solar con déficits alimenticios, unido a la alta mortalidad infantil de esas épocas, dio como resultado a una
mayor proporción de rubios en las poblaciones nórdicas.
El cabello rubio es producido por un gen recesivo y para que ese color se manifieste dicho gen debe estar
presente en ambos lados de la familia o en la generación de los abuelos. Aunque se puede asumir que la
pigmentación de pelo varía exclusivamente en el tronco racial caucasoide, siendo uniformemente negra
en el resto de los troncos raciales, se ha descubierto cierto grado de blondismo en aborígenes australianos
y en melanesios que parece ser que no se relaciona con fenómenos de mestizaje. El rubio (del latín
«rubĕus»=«rojo») es un color de cabello con bajos niveles del pigmento melanina. Generalmente el
cabello rubio natural se ve asociado con los ojos azules o verdes, la piel muy clara o blanca. Hay dos tipos
de blondismo: uno más dorado, el de la raza nórdica (haplogrupo masculino I1) que provendría de una
migración mediterránea, y otro más cenizo, el de la raza balto-eslava (haplogrupo masculino R1a),
procedente del mar Negro y relacionado con el posible origen de la cultura indoeuropea.
El eritrismo o rutilismo es una anomalía individual, no racial, que alcanza entre el 1 y el 5% de la
población, y sólo se refiere a personas que tienen la piel relativamente clara. La aparición del pelo
anaranjado (pelirrojo) es más común entre los leucodermos que entre los xantodermos y los
melanodermos. Su frecuencia es elevada en ciertos grupos de contacto entre rubios y morenos (v. gr,
Irlanda, Israel, Normandía, EE.UU), siendo considerado una forma particular de albinismo resultado de
un antiguo mestizaje de éstos. El rutilismo se hace más evidente entre las poblaciones débilmente
pigmentadas que entre las que poseen una piel oscura, lo cual obedece a que el pigmento xántico que
contienen los cabellos rojos (pigmento considerado como una mutación de la melanina consecutiva a la
reacción neutra de la promelanina) está enmascarado por el pigmento melánico de los morenos. El
eritrismo no afecta al color de los ojos ni a otras características raciales, estando éstos, por lo común, en
consonancia con los rasgos raciales predominantes en una población; así, los pelirrojos de raza
mediterránea suelen presentar las características anatómicas que definen a dicho conjunto, tales como los
ojos oscuros o el pelo rizado. No está necesariamente asociado a la raza nórdica.
Las personas de ojos azules tendrían un antepasado común que vivió hace entre 6.000 y 10.000 años,
según un estudio llevado a cabo por científicos daneses. Investigadores de la Universidad de Copenhague
afirman que la aparición de los ojos azules fue producto de una mutación genética que se dio en un sólo
individuo. Esta mutación afectó al gen OCA2, responsable de la producción de melanina, que es la
proteína que da color a nuestros ojos, piel y cabello. La mutación en un gen adyacente al OCA2 (HERC2)
al que influye directamente, redujo la capacidad de producción de melanina en el iris, y tuvo como
consecuencia la incapacidad de producir ojos marrones y la aparición de los ojos azules. Si se inhibe
totalmente la acción del OCA2 se dan casos de ausencia total de producción de melanina, lo que da como
resultado a los albinos, que no tienen pigmento en sus ojos, piel y cabello. Los investigadores
concluyeron que las personas de ojos azules heredaron el mismo cambio en el mismo punto del DNA.
Esta mutación, según los científicos, se produjo hace entre 6.000 y 10.000 años al noroeste del Mar Negro
y en el sur de Europa, desde donde la población agrícola comenzó a emigrar hacia el norte.
Hace 7.000 años, los europeos tenían la piel oscura y los ojos azules, un fenotipo que en la actualidad ya
no existe, según una investigación dirigida por el biólogo del Consejo Superior de Investigaciones
Científicas (CSIC) Carles Lalueza-Fox. En 2012, este investigador analizó parte del genoma de dos
cazadores del Mesolítico encontrados en el yacimiento de La Braña-Arintero, en Valdelugueros (León).
Las muestras permitieron entonces secuenciar el 1% del ADN de estos individuos y determinar que las
poblaciones ibéricas actuales no proceden genéticamente de estos individuos. Casi un año después, en
marzo de 2013, un golpe de suerte hizo que el equipo dirigido por Lalueza-Fox analizara la raíz del tercer
