RACISMO NÓRDICO COMPRIMIDO (2) (1) .pdf



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Autor: Ana

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EL MITO RACIAL NÓRDICO EN LA CONFIGURACIÓN DE LA DOCTRINA POLÍTICA
NACIONAL-SOCIALISTA ALEMANA
Introducción.
La repetición obsesiva de una serie de ideas dentro de una sociedad suele acabar plasmándose en hechos
concretos si éstas son aceptadas por un importante porcentaje de su población. La reiteración temporal y
la aparición de toda una serie de condiciones circunstanciales pueden llevar a la aplicación de las mismas
en su máximo exponencial. Este fenómeno se produjo en Alemania durante el período nacional-socialista,
etapa en la cual se dieron los requisitos ideológicos, políticos y socio-económicos necesarios para la
puesta en práctica del nacionalismo racista y antisemita germano, larvado a lo largo de generaciones en la
cultura del país. Aquí se plasmó la cosmovisión antropológica alemana hasta sus últimas consecuencias.
El nacional-socialismo tiene una denominación de origen germánica con unos identificados derechos de
autor. Aquí, como si de una obra teatral o de cine se tratara, aparecen unos guionistas (ideólogos
nacionalistas, antisemitas y racistas del siglo XIX), una productora (Partido Nacional Socialista del
Trabajo Alemán), una realización (Waffen-SS, Wehrmacht, colaboracionistas de los países ocupados), un
director (Adolf Hitler), unos actores protagonistas (arios, alemanes/austríacos, nazis) y antagonistas
(judíos, eslavos, comunistas, etc.), unos extras (sonderkommandos, einsatzgruppen), un público
espectador (mayoría del pueblo alemán/austríaco y nativos de algunos países ocupados), una coreografía
hábilmente orquestada (nacionalismo, socialismo étnico, racismo y antisemitismo) y un decorado (2ª
Guerra Mundial y campos de exterminio y concentración en Europa) así como una consecuencia final
(Holocausto).
El nacional-socialismo supuso, por un lado, un alivio de la grave crisis socio-económica que padeció el
país durante la etapa de la República de Weimar y trajo cierta “paz social” y, por otro, condujo a la
población teutona al abismo de la miseria moral, cuyos máximos exponentes serían la Segunda Guerra
Mundial y el Holocausto. El sobredimensionamiento que los alemanes tenían de si mismos como nación
junto, quizás, a unas relaciones afectivas deficientes agravadas por las carencias materiales, hicieron
posible este fenómeno. Este es el período más siniestro de la historia alemana en el que se hizo loa de la
sangre, la guerra y la muerte.
El Holocausto y la Segunda Guerra Mundial tuvieron sus precedentes ensayados, en el primer caso,
durante el genocidio perpetrado contra los herero y los nama en África Sudoccidental (Namibia) en 1904
y, en el segundo, en la Primera Guerra Mundial (1914-1918), que marcó el final de los viejos imperios
centroeuropeos y dio origen tanto al comunismo soviético como a los fascismos continentales.
El nacional-socialismo se desarrolló en una triple dimensión: la biológica, donde blanquirrubios de ojos
azules y origen nórdico u otros en nombre de esta raza provocaron el exterminio o la esclavización de los
denominados “infrahombres”, como los judíos o los gitanos; la nacional/imperial, en la que se buscaba la
supremacía militar, política y económica alemana en el continente europeo y la desaparición de pueblos
eslavos como el ruso o el polaco; y la ideológica política, donde se persiguió y encerró en campos de
concentración a todos los opositores al régimen, como los comunistas, los homosexuales masculinos
(Párrafo 175), los socialdemócratas o los Testigos de Jehová. La variante socialista, apenas fue
desarrollada más allá de un capitalismo y una visión intervencionista del Estado junto a la nacionalización
de la economía, reinterpretándose el marxismo sustituyendo la idea de lucha de clases por la de razas, en
la que el judío (identificado con el capital y con el comunismo) sería vencido por el ario (que ejercería el
papel del proletariado nacional revolucionario). No obstante, en esta interpretación de la Historia, no se
buscaba la igualdad universal si no la supremacía racial nórdica y étnica alemana en un marco
imperialista depredador basado en la ley del más fuerte. El internacionalismo solidario de clase basado en
el origen y la situación socio-económica es sustituido por un nacionalismo agresivo cuyo vínculo es la
sangre y cuya visión maniquea de la vida sustituye el color por el blanco y negro. Por otra parte, el
totalitarismo estatal con sus manifestaciones de masas tal que desfiles, su estética colorida, la propaganda

masiva, el culto al caudillo y su fuerza interclasista era un elemento común con otros fascismos, como el
italiano.
El nacionalsocialismo alemán aparece caracterizado por cuatro discursos hibridados:
I.- Racismo rubio (ario o nórdico).
II.- Nacionalismo étnico alemán (völkisch).
III.- Antisemitismo biologicista.
IV—Socialismo.
Aquí se va a tratar el racismo rubio como factor ideológico fundamental a la hora de conformarse el
nacionalsocialismo alemán.

1- Racismo rubio (ario o nórdico). La creación de la raza blanca, europea y caucasoide.
El nacional-socialismo representa la culminación límite de la ejecución de una política racista. Los
teóricos nacionalsocialistas tenían a la raza biológica como eje de referencia a la hora de explicar el
desarrollo histórico y cultural de cada pueblo. Según esta doctrina, las razas humanas no son sólo
diferentes sino también desiguales; ello quiere decir que existen unas razas superiores a otras. Las
primeras serían las creadoras de las grandes culturas y habrían sido las responsables del progreso material
y espiritual de la humanidad. Las razas superiores destacarían por su inteligencia innata y su capacidad de
mando. Por el contrario, las razas inferiores carecerían de ingenio y de voluntad de dominio, lo que las
convertiría en presa fácil para ser subyugadas por las otras. Las etnias cuya constitución antropoanatómica las invalida para dominar conformarían la mano de obra de las razas creativas, a las que
imitarían en modos y hábitos por carecer de originalidad.
La tierra determina a la raza y ésta a su vez está en la raíz de los logros culturales. La raza es un
compendio de rasgos físicos, psicológicos y morales que determinan la constitución característica de cada
etnia. Los caracteres anatómicos predispondrían el nivel de inteligencia y la aptitud moral de pueblos e
individuos. La interrelación –determinista– genética que los racistas pretendían hacer entre elementos
corporales y culturales les servía para explicar el pasado desde un punto de vista evolucionista y lineal.
Según esta cosmovisión, la historia consistiría en la superación de distintos estadios evolutivos:
primitivismo, barbarie, civilización. Las fases más avanzadas las lograrían las civilizaciones con razas
más puras. Contrariamente, la mezcla racial era vista como la causa de la “degeneración” y el “ocaso” de
las antiguas civilizaciones, en las cuales se perdió la capacidad creativa conforme aumentaban las uniones
mixtas.
La est rat i fi caci ón j erárqui ca de l as razas concebí a cuat ro conj unt os fundam ent al es.
En l a cúspi de est arí a si t uada l a raza bl anca 1 , responsabl e de l os m ayores avances de
l a hum ani dad. Debaj o, en los escal afones i nt erm edi os, se encont rarí an l os am ari l l os
(asi át i cos) y l os i ndi os, l os cual es superarí an a l os afri canos en invent i va pero si n
ll egar a al canza r l a apt i t ud de l os l eucoderm os. El est rat o i nferi or serí a ocupado por
l os negros, qui enes se hal l arí an en un punt o cercano a l a front era que separa a l os
seres hum anos de l os pri m at es. Dent ro del grupo bl anco exi st i rí a asi m i sm o una
j erarqui zaron raci al en funci ón de l a local i zaci ón geográfi c a. De est e m odo, l os
puebl os nórdi cos de t all a al t a, cabel l o rubi o y oj os azul es ocuparí an l a part e
superi or. P or debaj o de el l os habrí a vari as “cast as” raci al es de l a Europa occi dent al
y cent ral (al pi nos e hí bri dos); segui dam ent e se sit uarí an l as et ni as de l a Europa
m eri di onal (m edi t erráneos ); y por ul ti m o, apare cerí an l os puebl os esl avos de l a zona
ori ent al (di nári cos y turani os). Los j udí os, ant í t esi s bi ol ógi ca de los ari os, l o m ism o
eran consi derados com o una raza i nferi or (hí bri da de m uchos puebl os pri m i ti vos o
bi en m uy defi ni da) que com o una ant i rraza (gegenrass e). En un l i bro i nfant i l de 1936
se present aba l a si gui ent e perspect i va raci al (C hri st a Kam enet sky, Chi l dren`s
Li t erat ure i n Hi t l er`s Germany: T he C ult ural Pol i cy of N ati onal Soci al i sm . Ed. Ohi o
Uni versi t y P ress, At hens, Ohi o, 1984, P ag. 166):
<<El diablo es el padre del judío. Cuando Dios creó el mundo. Inventó las razas:
Los indios, los negros, los chinos, y también la maligna criatura llamada el judío>>.
La raza nórdica, elemento biológico definidor de las poblaciones germánicas, era vista como una entidad
“pura” que estaba en la raíz de las antiguas culturas indoeuropeas. Los “arios” –denominados también
indogermanos– serían los descendientes de los primitivos indoeuropeos y los artífices de las grandes
civilizaciones clásicas (Persia, Grecia, Roma...). El ocaso de los pueblos de la Antigüedad se debería al
mestizaje racial habido entre los nórdicos y los miembros de razas inferiores de las poblaciones
1

El término raza se utilizaba tanto para decribir a un amplio conjunto antropológico (caucasoides) como para definir a una
raza de localización regional (alpinos).

sometidas. Los únicos que conservarían la esencia racial de los arios originarios serían los germanos,
habitantes de la Europa noroccidental. Sin embargo, los germanos corrían el peligro de ver destruida su
civilización si continuaba la hibridación genética entre los rubios del norte y los elementos “impuros” de
Centroeuropa (alpinos, “eslavos”, dináricos y “judíos”). El tema de la disolución de la raza “aria” en
Alemania y otros países del entorno fue objeto de preocupación para numerosos autores racistas, quienes
plasmaron en sus escritos su cosmovisión antropológica y cultural.
Los t eóri cos del raci sm o nórdi co se vi eron i nfl ui dos por dos corri ent es de
pensam i ent o cont em poráne as, el darwi ni sm o soci al y l a fi l osofí a ni et zscheana. El
darwi ni sm o soci al t i ene su ori gen en l a reform ul aci ón que se hi zo (Herbe rt Spencer )
de l as t esi s nat ural i st as de C harl es Darwi n. El aut or ingl és expuso en su obra El
ori gen de l as especi es (1859) una t eorí a evol uci oni st a de l os seres vi vos a part i r del
concept o de sel ecci ón nat ural . S egún Darwi n, l a nat ural ez a t errest re se ha vi st o
som et i da a const ant es cam bi os geo- cl im át i cos a l o l argo de su di l at ada hi st ori a, l o
que a su vez ha provocado sucesi vas t ransform aci on es en l a fl ora y en l a fauna. La
respuest a de l os seres vi vos a est os cam bi os es adapt at i vo- sel ect i va 2 , o sea, que sól o
sobrevi ven los i ndi vi duos (y especi es) m ás apt os para soport ar l as nuevas
condi ci ones que im pone el ent orno. Así , por ej em pl o, en los cl i m as frí os t i enen m ás
posi bi l i dades de sobrevi vi r l os ani m al es con abundant es recursos de grasa y gran
cant i dad de pel o que los que ti enen poca m asa acum ul ada y car ecen de una capa
capi l ar que prot ej a sus órganos cont ra l as baj as t em perat uras. El ci ent í fi co
nat ural i st a cont radi j o con sus hi pót esi s l a t eorí a de Lam arck, aut or que pensaba que
cuando se producí a un cam bi o am bi ent al l os seres vi vos m ut aban su anat om í a u
órganos concr et os del cuerpo si n que el l o supusi era una sel ecci ón de los m ás fuert es
frent e a l os m enos adapt ados, pues para él t odos l os ent es vi vi ent es eran i gual de
capaces de adapt arse a l as nuevas ci rcunst anci as.
La teoría selectiva ya llevaba siendo discutida hacía tiempo cuando Darwin expuso sus conclusiones. El
autor inglés consiguió demostrar científicamente sus hipótesis, aportando valiosísimos datos y numerosas
pruebas tras su expedición en el Beagle a mediados del siglo XIX. La teoría darwinista, pese a la
controversia que provocó entre los detractores religiosos, pronto fue asumida por el mundo científico y
aceptada por una parte de la intelectualidad europea. Las ideas del naturalismo enseguida fueron
reutilizadas para explicar y justificar la desigualdad social (darwinismo social) o el dominio de unos
pueblos sobre otros en virtud de su superioridad racial (darwinismo racial) y la aplicación de medidas
eugenésicas siguiendo las recomendaciones de Francis Galton. Este autor aportó a finales del siglo XIX
nuevos elementos esenciales a la raciología. Por un lado, explicó la herencia como un promedio de los
caracteres de los padres, aunque la <<ley ancestral>> hacía que se tendiera a regresar siempre a los de los
antepasados. Por otro, fundó la moderna eugenesia, destinada a restablecer por medios artificiales las
leyes de la evolución natural interrumpidas por el hombre, a partir del fomento de procreación de los
individuos y grupos mejor dotados y la esterilización de los peores, portadores de taras congénitas.
S egún est a úl t im a corri ent e i deol ógi ca, l a sel ecci ón nat ural –apli cada al t erreno
et nocul t ural –
habrí a perm i t i do a unas razas l a consecu ci ón de un desarrol l o
t ecnol ógi co y espi ri t ual superi or al de ot ras, m enos capaci t ad as para i ncorporars e a
l as nuevas ci rcunst anci as que im pone l a ci vil i zaci ón. C on el l o se expl i carí a el
porqué del dom i ni o de l as razas “bl ancas europeas” sobre l as “de col or” de Asi a,
Áfri ca o Am éri ca 3 , que en ese m om ent o est aban padeci endo l os efect os de l a
conqui st a y/ o del repart o col oni al de l as pot enci as europe as. El desarrol l o t eóri co del
darwi ni sm o raci al apare ci ó enm arc ado dent ro del expansi oni sm o im peri al i st a
2

Dentro de la selección natural también se encuentra el ser humano, el cual ha evolucionado a partir de una antigua forma
primate.

3

Esto se produjo en África y Asia en el s. XIX, pero no en América, donde la mayor parte de las naciones se emanciparon de las
metrópolis europeas.

europeo, que a fi nal es del si gl o XIX l l egó a su m áxi m a cul mi naci ón (C ongreso de
B erl í n de 1884/ 1885) 4 . La polí t i ca t erri t ori al europea necesi t aba una doct ri na que
j ust i fi case su i m peri al i sm o. En est e cont ext o, los di ferent es gobi ernos no t ardaron en
encont rar a adal i dades propagador es del et nocent ri sm o raci al . Una de l as
expl i caci ones m ás recurri d as fue l a del det erm i ni sm o geográfi co 5 (por ej em pl o
R at zel ). S egún est a hi pót esi s, l as razas bl ancas, al est ar si t uadas en una regi ón
t em pl ada, habrí an desarrol l ado unas apt i t udes procl i ves al avance t écni co y el
desarrol l o ci ent í fi co debi do a que est e m edi o es m ás procl i ve a l as i nnovaci ones
cul t ural es que l os ám bi t os cál i dos, en donde el cl i m a i m posi bi li t arí a l a conform aci ón
de ci vi l i zaci ones com pl ej as.
La segunda corriente ideológica que más influyó en la elaboración de las teorías racistas durante este
período fue la filosofía nietzscheana. Al igual que se hiciera con las teorías de Darwin, el pensamiento de
Nietzsche fue reinterpretado para justificar la cosmovisión biologicista de la realidad. La obra del
pensador alemán fue manipulada por su hermana tras la muerte de éste. Friedrich Nietzsche (1844-1900)
desarrolló las principales líneas de pensamiento durante su etapa de madurez. A partir de 1882, el filósofo
inicia una feroz crítica a la cultura occidental judeocristiana. Por medio de símbolos e imágenes
ditirámbicas el autor propugna la asunción de una nueva moral: la del superhombre. Según Nietzsche, el
ser humano está movido por un único móvil, la voluntad de poder. El hombre aparece representado como
un ser que lucha constantemente por la supervivencia mediante el dominio sobre los demás miembros de
su especie. La naturaleza humana parte de un instinto que impulsa a los individuos –y a los grupos– a
superarse a sí mismos. Sin embargo, hay algunas personas (o pueblos) que no asumen esta moral
vitalista debido a su cobardía. De este modo, para el teórico existen dos líneas de interpretación moral: la
del noble vitalista que asume la realidad de la naturaleza humana y la del débil resentido que crea una
realidad aparente para justificar sus anhelos frustrados de dominación.
El aut or al em án t raduce est as nat ural ez as m oral es en dos ti pos psi col ógi cos
cont rapuest os (Ni et zsche l o apl i ca a personaj es o puebl os concret os): 1º El t i po de l a
reacci ón, que surge del resent i m i ent o con l as si gui ent es car act erí st i cas; pasi vi dad,
dependenci a de un m undo ext erno, mi seri a, vi l eza, cobardí a, i nfel i ci dad, gran
i nt el i genci a y m em ori a, y una aut ocom pl acenci a basada en l a narcosi s, el
at urdi m i ent o, l a qui et ud, l a paz y l a i m pot enci a. 2º El t i po nobl e, que se car act eri za
por ser act i vo, afi rm at i vo de l a t i erra, franco, confi ado, espont áneo, inst i nt i vo,
ol vi dadi zo, cuya fel i ci dad consi st e pri nci pal m ent e en obrar bi en. Los dos t i pos 6
m uest ran una dist i nt a val oraci ón del enem i go. El hom bre nobl e respet a y honra a su
cont rari o; el hom bre del resent i m i ent o ve al enem i go com o m al vado y a part i r de ahí
se consi dera bueno. C ada prot ot i po hum ano present a una form a part i cul ar de crear
val ores y val orar al ot ro. Est o se ve en l a di sti nt a apreci a ci ón que m uest ran ant e el
concept o de “bueno”: 1º El nobl e conci be el concept o de bueno desde sí mi sm o y
com o consecu enci a surge el concept o de m al o. El nobl e es un hom bre audaz,
despreocupado, cent rado en l a acci ón y l a afi rm aci ón frent e al m al o (“schl echt ”)
pasi vo. 2º El escl avo, por el cont rari o, se val ora desde al go ext eri or a él , desde el
enem i go, vi éndose a sí mi sm o com o bueno y al cont rari o com o m al vado. El hom bre
débi l –represent ado com o córdero– crea una m ent i ra, una fi cci ón de l a real i dad. P ara
él es bueno todo l o que no ofende, el que no vi ol ent a a nadi e, el que rem i t e l a
venganza a Di os y exi ge poco de l a vi da (l os hum i l des y l os j ust os). S u moral es
4

En el congreso de Berlín de 1885 diversas potencias europeas se repartieron África. Aquí estaban Portugal, Alemania, Gran
Bretaña, Francia, Bélgica, España e Italia.

5

El determinismo biológico fue asumido a finales del s. XIX y comienzos del s. XX por algunas corrientes progresistas de EEUU y
Gran Bretaña. Así, los socialistas fabianos ingleses de principios del s. XX (G.B. Shaw, Webbs, etc.) eran imperialistas sociales
que creían en la superioridad blanca y en el destino manifiesto de la “raza británica” para dominar el globo.

6

La filosofía nietzscheana marcó el pensamiento de Ortega y Gasset y de Pío Baroja.

ant it ét i ca de l a del nobl e (repres ent ado por un ave rapaz), caract e ri zad a por l a fuerza
y por un profundo deseo de domi nar y arreb at ar corderos, despreocupándos e de que
est os l e t engan rencor. El ser react i vo, el al m a, int erpret a su aut oengaño com o
li bert ad y a part i r del resent i m i ent o crea nuevos val ores e i deal es: <<L a debi l i dad la
se t ransf orma en méri t o, l a sumi si ón en obedi enci a, la cobardí a en paci enci a, el no
poder vengarse en perdón... Vi ven en l a f e y esperanza de que tri unf ará Di os 7 y l es
vengará>> ( *Varios. Lecturas de historia de la filosofía, Cap. XIV “El problema del hombre
[Nietzsche]”, Ed. ICE, Santander, págs. 234-237).
Ni et zsche encuadra en est os arquet i pos a personas y ci vi l i zaci ones concret as:
at eni enses, godos, “best i a rubi a”, S chopenhauer, Wagner, et c. El sím bol o real de
est a l ucha, si n em bargo, est á repres ent ado por l a cont raposi ci ón ent re R om a y Judea
(bueno y m al o) y Judea cont ra R om a (bueno y m al vado). Est a l ucha ent re l a Rom a
nobl e y l a Judea resent i da se ha repet i do a l o l argo de l a hi st ori a: Edad Medi a,
R enaci m i ent o, Il ust raci ón. En el l a si em pre ha venci do Judea, el cri st i ani sm o, l a
Igl esi a. P ara el fi l ósofo, l a Europa de su ti em po est aba dom i nada por el hom bre del
resent i m i ent o, qui en por m edi o de l a cul t ura l a habrí a l l evado a un est ado de
decadenci a. Ni et zsche cri t i ca al hom bre europeo, ya que ést e se si ent e superi or,
m et a, cent ro de l a hi st ori a. C ont rari am ent e a l o que se pi ensa, el europeo es
pequeño, baj o, m edi ocre, i ndi ferent e y cri st i ano. El aut or al em án no part i ci pa de un
raci sm o m i li t ant e –al que si em pre rechaz ar á– y su ant i sem it i sm o ti ene un cará ct er
m oral , no bi ol ógi co. De hecho, si ent e un profundo despreci o ant e l a cul t ura al em ana 8
de su t i em po, a l a que conci be com o decrépi t a; a sus com pat ri ot as l es consi dera
i ncapaces de crear ci vi l i zaci ón. Él adm i ra l a cul t ura cl ási ca grecol at i na y l as
li t erat uras m odernas de R usi a, España, F ranci a o It al i a. Su ret óri ca de l a best i a
rubi a 9 y l as al abanzas que dedi ca a l os godos y los vándal os (puebl os germ áni cos)
fueron m al i nt erpret ad as por los i deól ogos raci st as, qui enes di eron al concept o de
nobl e un sent i do bi ol ogi ci st a 1 0 .
La obra cul m en que refl ej a su pensam i ent o es Así habl ó Z arat hust ra (1883).
P resuponi endo est e li bro, l os post eri ores serán una crí t i ca a l a cul t ura y a los val ores
o una expl i caci ón del m i sm o. Dent ro de est a l í nea se encuent ran: Geneal ogí a de l a
moral (1887), El caso Wagner (1888), Más al l á del bi en y del mal (1889), Ecce homo
(1890). En 1901, su am i go P et er Gast publ i cará part e del m at eri al que t ení a i nédi t o
baj o el t ít ul o de La vol unt ad de poder .
F rent e a l as obras de est os dos aut ores, qui enes no part i ci paban de un raci sm o
mi l i t ant e, surgi ó t oda una seri e de t eóri cos que post ul aron en sus escri t os una
cosm ovi si ón et noanat óm i ca det erm i ni st a. Con el l os se t ransform ó el concept o
t radi ci onal de “raza ” 1 1 , que ya por ent onces present ab a unas connot aci ones
bi ol ogi ci st as.
Con las primeras clasificaciones taxonómicas de F. Bernier y Carlos Linneo en el siglo XVIII se
“crearon” los fundamentos del racismo moderno europeo. La división continental y el protagonismo
7

Nietzsche ve en la muerte de Dios el único camino para llegar hacia el superhombre.

8

Nietzsche critica constantemente a los alemanes, a quienes consideraba mediocres, y a la cultura germana en Ecce Homo.

9

Hitler era un gran admirador de Nietzsche.

10

Los nazis aplicaron el concepto nietzscheano de noble a la raza <aria> y el de resentido a la <<judía>>. Para ellos, el arquetipo
rubicundo era la encarnación del superhombre.

11

La desinencia de raza es similar en distintas lenguas indoeuropeas: <<Rasse>> en alemán; <<race>> en inglés y en francés; y
<<raça>> en portugués.

desmesurado que se dio al arquetipo rubicundo marcaron una línea que sería imitada posteriormente por
otros pensadores racistas. De entre los autores que establecieron o influyeron en la conformación de la
ideología racial aria se pueden destacar los siguientes:
1.-Henri de Boul ai nvi ll i ers (1658-1722) . Aut or francés que defendí a l a suprem ací a
bi ol ógi ca de l a ari st ocra ci a gal a sobre los dem ás est rat os soci al es del paí s. En su
obra Hi st oi re de l ’anci en gouvernement de la France (Hi st ori a del ant i guo gobi erno
de F ranci a. La Haya, 1727) consi deraba que l a nobl eza franc esa era l a l egi ti m a
descendi ent e de los francos, de ori gen germ ano, l os cual es si em pre fueron
domi nadores, m i ent ras que l os gal os, es deci r, l a m ayorí a de ori gen cel t orrom ano,
eran vasal l os de razas i nferi ores que si em pre habí an est ado subyugados a l os
pri m eros.
2.- Carlos Linneo (1707-1778). Con él se fija la moderna etiquetación de las razas, base de las
actuales clasificaciones de la antropología física. El naturalista sueco, con la publicación de su Systema
Naturae, postula de forma concluyente que los humanos, al igual que los animales y las plantas, pueden
clasificarse en grupos y categorías. Linneo, superando la tradicional división entre Cristiandad y mundo
infiel, fragmenta a la especie humana en cuatro grupos en función de su particular visión ―no exenta de
prejuicios racistas― de los rasgos físicos, psicológicos y sociales. Este autor establece las diferencias
raciales según los continentes:

 Homo europeus. -Blanco, sanguíneo, ardiente; pelo rubio abundante; ligero, fino,
ingenioso, lleva ropas ceñidas; se rige por leyes.

 Homo americanus. -Rojizo, bilioso, recto; pelo negro, liso y grueso; ventanas de la
nariz dilatadas; cara pecosa; mentón casi imberbe; obstinado, alegre; vaga en libertad;
se pinta con líneas curvas rojas; se rige por costumbres.

 Homo asiaticus. -Cetrino, melancólico, grave; pelo oscuro; ojos rojizos; severo,
fastuoso, avaro; se viste con ropas anchas; se rige por la opinión.

 Homo afer. -Negro, indolente, de costumbres disolutas; pelo negro, crespo; piel

aceitosa; nariz simiesca; labios gruesos; vagabundo, perezoso, negligente; se rige por
lo arbitrario.

3.- George-Louis Leclerc, conde de Buffon (1707-1788). Modelo de científico ilustrado, catalogó también
a todos los seres vivos en razas, géneros, familias, etcétera.
4.- Peter Kamper (1722-1789). Anatomista holandés, estableció igualmente una taxonomía de razas
humanas a partir de los cráneos, partiendo del que para él resultaba ser el modelo perfecto: las cabezas de
los atletas de la escultura clásica griega.
5.- Johann Fri edri ch Bl umenbach (1752- 1840) . Nat ural i st a y anat om i st a al em án.
Di vi di ó a los seres hum anos en ci nco grupos según su ent orno geográfi co y su
apari enci a ext erna. A l os puebl os de pi el cl ara de Europa y part es adyacent es de Asi a
y Áfri ca l os denom i nó caucasi anos (t érm i no acuñado en 1795); a l os habi t ant es de
Asi a, incl uyendo C hi na y Japón, l os l l am ó m ongol es; a l os puebl os de pi el oscura de
Áfri ca, et í opes (vocabl o de ori gen gri ego); a l a m ayorí a de l as pobl aci ones nat i vas
del “Nuevo Mundo”, am eri canos; y a l os pol i nesi os y m el anesi os del P aci fi co, así
com o a l os aborí genes de Aust ral i a, m al ayos. En real i dad, B l um enbach no hi zo m ás
que añadi r una qui nt a raz a y cam bi ar al gunas de l as denom i naci ones de l a di visi ón
cuat ri part i t a de Li nneo 1 2 . Si n em bargo, a di feren ci a de su predecesor, est abl eci ó una
12

Blumenbach añadió una quinta raza, la malaya, a la división cuatripartita de Linneo. El taxonomista sueco clasificó a las razas
según sus características: Albus torosus (blanco musculoso), Rigidus luridus (rígido amarillo), Niger laxus (negro relajado) y
Rufus rectus (rojo recto). Linneo y Blumenbach son los predecesores del moderno racismo de corte europeo, caucasoide,

j erarquí a est ét i ca en funci ón del m ayor o m enor pareci do de l as di ferent es razas con
respect o a su m odel o caucasi ano i deal . B l um enbach i nvent o el t érm i no caucasi ano
para l a raza <<bl anca> > debi do a <<l a máxi ma bel l eza de l as personas de est a
pequeña regi ón>> y a l a convi cci ón de que l os pri m eros hum anos habi t aron al l í . A
part i r de est a creen ci a, el aut or al em án est abl eci ó una pi rám i de de sucesi vas
“degener aci ones ” cuya base l a form aban l as razas et í ope y m ongol , mi ent ras que l a
cúspi de aparecí a ocupada por l a raza bl anca occi dent al , si endo l os m áxi m os
port aest andart es de l a bel l eza l os pobl adores del C áucaso. El t axonomi st a germ ano
post ul ó –de m anera i nconsci ent e– un raci sm o de cort e est ét i co, no psi col ógi co o
m oral , t al com o hací an l a m ayorí a de sus cont em poráneos, qui enes pensaban que
cada raza habí a si do creada por separado. Bl um enbach creí a en l a uni dad de l a
especi e hum ana. Com o argum ent o fundam ent al para su hi pót esi s uni t ari st a señal o
que l as cara ct erí st i cas raci al es vari aban de m anera cont i nua en su gradaci ón ent re
un puebl o y ot ro, no pudi éndose defi ni r ni ngún conj unt o separado y ci rcunscri t o.
Asim i sm o, recha zó l a afi rm aci ón raci st a general i zad a de que l os negros afri canos
port aban cara ct erí st i cas úni cas de su i nferi ori dad: <<N o hay un sól o caráct er t an
pecul i ar y t an uni versal dent ro de l os etí opes que no se pueda observar en t odos los
ri ncones del mundo y en ot ras vari edades de hombres>> . B l um enbach pensaba que
el Hom o sapi ens sapi ens habí a si do creado en una úni ca regi ón, el C áucaso, a part i r
de l a cual se habrí a ext endi do por el rest o del gl obo. La di versi dad raci al , según él ,
surgi ó com o consecuenci a de l a di spersi ón por ot ros cl i m as y t erri t ori os así com o
por l a adopci ón de m odos de vi da di ferent es en esas nuevas regi ones. El t eóri co
al em án se refi ri ó a esos cam bi os con el t érm i no “degene ra ci ones” (de si gni fi ca
“desde” y genus refi ere a l a est i rpe hum ana ori gi nal ), en el sent i do l it eral de
al ej am i ent o de una form a ant ropol ógi ca ini ci al . P ara B l um enbach, el cam bi o de
hábi t at o l a adopci ón de una cost um bre durant e sucesi vas genera ci ones podí an dar
l ugar a l a apari ci ón de rasgos y com port am i ent os heredi t ari os. De est e m odo, l os
oj os rasgados de l os aust ral i anos habrí an surgi do com o respuest a a <<l as const ant es
nubes de mosqui t os que cont raj eron la cara nat ural de los habi t ant es>> . S i n
em bargo, arguyó que l a m ayorí a de l as vari aci ones raci al es, al ser i m posi ci ones
superfi ci al es del cl i m a y l a cost um bre, podí an al t erars e o ret roced er fáci l m ent e;
<<El col or es, en t odos l os casos, una cosa acci dent al y f áci l ment e cambi abl e, y
nunca puede const i t ui r un rasgo di f erenci ador>> 1 3 . Con t odo, a pesar de no ser un
raci st a m i li t ant e, el aut or est abl eci ó un raci sm o est ét i co al col ocar a l os caucasi anos
en su j erarquí a de bel l eza ideal . B l um enbach si nt i ó adm i raci ón por l os cráneos
hal l ados en el C áucaso. S u et nocent ri sm o ant ropoanat óm i co l e hi zo deci r que <<l a
est i rpe europea muest ra l a más bel l a f orma craneal y a part i r de el l a se deri van
t odas l as demás>> . S egún su vi si ón evol ut i va, el bl anco era el col or pri mi t i vo de l a
hum ani dad, dado que <<es más f áci l para el bl anco degenerar en marrón (en las
regi ones tropi cal es), pero mucho más di fí ci l para el oscuro vol verse bl anco>> . Sus
concl usi ones se recogi eron en obras com o Collectionis suae craniorum diversarum gentium
illustratae decades y De generis humani varietate nativa.
6.- Franz J. Gall (1758-1828). Fundó la frenología, ciencia según la cual las predisposiciones morales e
intelectuales de un ser humano se manifestaban como consecuencia de la forma que tenía su cráneo.

blanco y rubio. En el caso del sueco, éste es responsable indirecto de la generación del racismo nórdico al considerar a los
rubios como portaestandartes de la raza “blanca europea”.
13

Blumenbach fue un ilustrado que defendía la unidad mental y moral de todos los pueblos. Él creía en la igualdad de status
entre los africanos negros y los europeos blancos. Defendió la abolición de la esclavitud y sostuvo la superioridad moral de los
esclavos sobre sus captores. El taxonomista alemán tenía en su biblioteca una sección dedicada a obras de autores negros, en
la que destacaba la poesía de Phillis Wheatley, un esclavo de Boston al que admiraba.

7.- Anders Ret zi us (1796-1860). Taxonom i st a sueco. S egún est e aut or l a forma de la cabeza
podría ser analizada a partir del índice cefálico. El índice cefálico fue definido en 1842 por Retzius, quien
lo describió como la consecuencia de dividir la anchura de la cabeza entre su longitud y multiplicar la
cifra resultante por 100: I.C.= (Anchura de la cabeza/longitud de la cabeza * 100).
En función de este concepto arbitrario, se podría clasifica a los individuos (y las razas) en:

 Dolicocéfalos: individuos de cabeza estrecha o alargada con un índice cefálico igual o
menor de 76.

 Mesocéfalos: cabeza intermedia con índice cefálico entre 76 y 81.
 Braquicéfalos: individuos de cabeza ancha y corta con un índice cefálico superior a
81.

Las medidas craneanas obtenidas a partir del índice cefálico fueron utilizadas por los nazis en su política
de selección racial así como a la hora de justificar sus teorías etnófobas.
El antropólogo Franz Boas, de origen hebreo, demostró en sus estudios realizados en Estados Unidos a
comienzos del siglo XX la variabilidad de las medidas craneanas a lo largo de varias generaciones dentro
de miembros de una misma familia, con lo que el índice cefálico quedó inutilizado como criterio objetivo
a la hora de establecer razas.
8. – Joseph Arthur Gobineau (1816-1882). Conde francés que plasmó su racismo en un tratado, Essai
sur l´inégalite des races humaines (Ensayo sobre la desigualdad de las razas humanas, París, 1855). La
obra del aristócrata tuvo una enorme repercusión en los círculos racistas de la época. Según Gobineau,
las mejores cualidades de los hombres se fundamentaban en la raza a la que pertenecieran. La raza era el
único factor determinante de la historia que explicaba el ascenso o la decadencia de las distintas
sociedades humanas. P ara est e aut or, l a raza m ás perfe ct a era l a bl anca, y dent ro de el l a,
l a raza ari a ocupaba el escal afón superi or. La superi ori dad de l os <<ari os>>
nórdi cos, al em anes o escandi navos, era para él un axi om a i ncuest i onabl e: <<El
hombre de nobl e raza, el ari o verdadero, al canzaba t odos l os honores de l a Val hal l a
por la sol a f uerza de su ori gen; mi ent ras que l os pobres, l os caut i vos, l os si ervos,
en una pal abra, l os mest i zos de cuna i nf eri or, caí an i ndi st i nt ament e en l as ti ni ebl as
hel adas de N if l zhei m>> (l i bro III, capí t ul o III, I). Gobi neau 1 4 pret endí a dar un
caráct e r ci ent í fi co a su raci sm o nórdi co. El ensayi st a gal o sost ení a que dent ro de l a
raza bl anca exi st í a una cont raposi ci ón ent re l os ari os, seres nobl es y val i osos cuya
sangre est arí a m uy poco m ezcl ada, y los sem i t as, fí si cam ent e degener ados y
espi ri t ual m ent e si n capaci dad creado ra. El dest i no de los ari os era dom i nar el
m undo, cosa que sól o podrí an l ograr si m ant ení an su sangre l o m ás pura posi bl e y no
perm i t í an que se degeneras e en una m ezcl a de raz as, t al com o habí a sucedi do en los
paí ses l at i nos.
9.- Guido von List (Guido Karl Anton List. 1848-1919). Austríaco nacido en una familia católica dedicada
al comercio del cuero, en 1877 la abandona para dedicarse al periodismo. Convertido al paganismo tras
visitar las catacumbas de la catedral de San Esteban, en Viena, pretendía restaurar el culto a Wotan,
personificación divina del sol. Austria le parecía un enorme palimpsesto en el que la vieja cultura de los
arios germanos había sido sepultada por el catolicismo romano pero que aún yacía como sustrato bajo el
ara del cristianismo. List señaló la cruz gamada esvástica como símbolo de la raza aria nórdica y fue el
precursor de las actuales tendencias ocultistas que utilizan las runas (emblema posterior de las SS) para
fines adivinatorios. También fue el primero en utilizar el triskele. En su delirio ocultista pretendía ser
descendiente de Buckhardt von List, un caballero teutón del siglo XII. Publicó obras como Carnutum, en
1888, una recreación de ficcional de la destrucción de la fortaleza romana del Danubio por bandas
14

Provablemente Gobineau influyó en Nietzsche cuando éste creó su concepto de superhombre.

germanas, y Jung Diethers Heimkehr, en 1894, la vida de un joven teutón qué, tras ser obligado a
convertirse al cristianismo por sus captores romanos, huye y regresa a la religión de sus antepasados. En
1893 pronunció una conferencia acerca de la resurrección del culto a Wotan en la <<Verein Deutsche
Geschichte>>. Cinco años después publica Der Unbesiegbare, un catecismo neopagano de corte deísta
que tendrá escaso éxito. En 1903 presenta a la Academia de Ciencias de Viena su tratado sobre las runas,
la escritura mágica de los escandinavos. Ante el escaso éxito de esta iniciativa, se crea entonces la Guido
von List Gesellschaft con el fin de publicar y difundir sus obras, promovida por varias personalidades
völkisch, entre las que destaca Karl Lueger, dirigente del Partido Social Cristiano y alcalde de Viena. En
1909 publica Der Rita der Ariogermanen y Die Namen der Völkerstamme Germaniens und deren
Deutung. Funda en 1910 la Armanschaft, asociación mística para la restauración de la noble raza
precristiana de los Arman (un neologismo ariosófico: *ar- es la raíz indoeuropea que recoge las nociones
de honor, valor, sabiduría, y man significa <<hombre>>). La Armanschaft se desdoblará un año después
en la HAO (Hohe Armanen Offenbarung: Alta Revelación de la Sabiduría Humana). En 1910 también
publica Die Bildschrift der Ariogermanen, donde amplía a siete el número de Razas Radicales de Helena
Blavatsky. Desarrolla la antropogénesis de dichas razas en Ursprache der Ariogermanen (1914), ilustrado
con mapas de los continentes míticos de Lemuria y Atlántida, obra del teósofo inglés William Scott
Elliot. Muere en 1919. En List es fácil reconocer la Ariosofía, doctrina que comenzaría a difundir desde
entonces, una transacción entre la teosofía de madame Blavatsky y la germanomanía de su juventud. Al
principio, emplea aún la terminología índica, como cuando divide a la Humanidad en dos categorías: los
Amos Arios (a los que llama Escogidos o Iniciados) y los Chandalas, el inmenso rebaño de las razas
mezcladas. Pero el recurso a India y a las doctrinas secretas del Himalaya pronto desaparece de sus
escritos. Los arios, que en adelante identifica con los hiperbóreos, proceden de un continente ártico del
que fueron expulsados por la glaciación. Durante la Edad del Hielo se movieron hacia el sur, donde
entraron en contacto con las razas oscuras y dieron lugar a la aparición de razas mestizadas en distinto
grado. Guido von List preconiza el <<demestizaje>> (base de la Lebensborn o Manantial de Vida que se
aplicaría durante el período nazi), una “purificación” aria blanquirrubia mediante la estricta segregación y
la eugenesia desmelanizadora.
10.- Georges Vacher de L apouge (1854- 1936) . Est e conde francés fue aut or de l a
obra L es sel ect i ons soci al es et l ´aryen (Las sel ecci ones soci al es y l os ari os), en l a
que est abl ece una di vi si ón soci al según l a raza. P ara el ari st ócrat a exi st i rí an grandes
di ferenci as ent re l as razas m edi t erráne a, al pi na y nórdi ca (“ari a ”), at ri buyendo a est a
últ i m a t odo ti po de excel enci as ya que según él habrí a una est rech a rel aci ón ent re el
núm ero de ari os de una pobl aci ón y su grado de desarrol l o. Vacher de Lapouge vi vi ó
el naci m i ent o eferv escent e de l a ant ropol ogí a fí si ca en l a segunda mi t ad del si gl o
XIX, en una época defi ni da por l as t eori zaci ones raci st as y l a obsesi va m edi ci ón de
cráneos en busca de el em ent os genét i cos di ferenci ado res. El aut or dist i nguí a a t res
ti pos de europeos: el Homo europeus , doli cocéf al o y rubi o; el Homo al pi nus ,
braqui céfal o (cel t a o esl avo); y el Homo medi t erraneus , dol i cocéfal o m oreno.
Lapouge est abl eci ó una j erarquí a part i cul ar de l as razas europeas: el Homo europeus ,
es deci r, l os nórdi cos ari os, ocupaba el pri m er lugar en cual qui er t erri t ori o en el que
se encont rase; el Homo al pi nus , el segundo, y el Homo medi t erraneus , el t erce ro. El
nobl e francés habl aba de l a exi st enci a de una l ucha ent re dol i cocéf al os (nórdi cos) y
braqui céfal os (al pi nos) en Europa cent ral .
11 .- Houst on St ew art C hamberl ai n (1855- 1927) . Aut or ingl és que se naci onal i zó
al em án a causa de l a fasci naci ón que l e producí an l a cul t ura t eut ona y el raci sm o
ari o. C ham berl ai n, hij o pol í ti co de R i chard Wagner, l egó en su li bro Di e Grundl agen
des neunzehnt en Jahrhundert s (F undam ent os del si gl o XIX, 1899) ot ra fuent e de
i nfl uenci a para el naci onal soci al i sm o. C oncibió a los nórdicos como los pueblos celtas y
germánicos originarios así como algunas etnias eslavas. Todos ellos eran, a saber, los baltos, los belgas,
los holandeses, los ingleses, los franceses, los alemanes, los irlandeses, los polacos, los escandinavos, los
escoceses y los galeses. Chamberlain llamaría celtogermánicos a estos pueblos. El t eóri co pan-

germ ani st a hi zo grandes al abanz as de l os ari os. P ara él l os t eut ones eran l os
verdaderos creadores de l a ci vi l i zaci ón, l os úni cos que habí an hecho al go
hist óri cam ent e im port ant e en benefi ci o de l a hum ani dad. La antí t esi s de los ari os
serí an l os j udí os. Mi ent ras que l os ari os serí an creat i vos, l os sem i t as t endrí an un
caráct e r dest ruct i vo, condenado a l a ext i nci ón. Si n em bargo, el ensayi st a most raba
una vi si ón am bi val ent e de los hebreos, pues unas veces l os descri bí a com o una raza
pura y sol am ent e di ferent e respect o a l os germ anos, mi ent ras que ot ras, por el
cont rari o, l os present ab a com o una et ni a bast arda, m ezcl ada e i nferi or. El aut or
cont raponí a espi ri t ual i dad germ ana a m at eri al i sm o hebreo. P ara Cham berl ai n, el
ori gen raci al de l os j udí os era una m ezcl a de l os sem it as y los bedui nos del desi ert o
con los het eos de cabeza redonda, qui enes t ení an “nari z judí a”, y post eri orm ent e con
l os am orreos que eran ari os (al t os, rubi os y “bel l os”) pero eso sucedi ó dem asi ado
t arde para m ej orar a l a “est ropead a” raza hebrea. S u obra i nfl uyó en l a
i nt el ect ual i dad al em ana y el Kai ser propuso en persona incl ui rl o en el program a de
est udi os de l as academ i as para ofi ci al es.
12.- Madi son Grant (1865- 1937) . F ue un abogado estadounidense, conocido sobre todo por su
trabajo como eugenesista y conservacionista. Como eugenesista, fue autor de uno de los más famosos
trabajos del racismo científico y jugó un papel activo en el establecimiento de fuertes políticas restrictivas
con la inmigración y el mestizaje en los Estados Unidos. Como conservacionista, se le debe la salvación
de varias especies animales, la fundación de muchas organizaciones ambientales y filantrópicas así como,
en gran parte, el desarrollo como disciplina de la gestión de la vida salvaje. Grant debe su fama
principalmente a su popular libro The Passing of the Great Race (La caída de la Gran Raza) de 1916, un
elaborado trabajo sobre higiene antropológica que detalla la “historia racial” de Europa, considerado uno
de los más influyentes y exaltados que sobre el racismo científico y la eugenesia hayan salido de los
Estados Unidos. Nacida de las preocupaciones de Grant acerca del cambio en la composición de la
inmigración a América a principios del siglo XX -caracterizada por el incremento de inmigrantes
procedentes de la Europa meridional y oriental con respecto a los de la Europa occidental y septentrional-,
The Passing of the Great Race era una interpretación "etnobiológica" de la historia y de la antropología
contemporáneas que pivotaba sobre la idea de "raza" como el motor básico de la civilización.
Específicamente promovía la idea de la "raza nórdica" (una ambigua agrupación biológico-cultural
enraizada en Escandinavia) como el grupo social clave responsable del desarrollo humano; así el subtítulo
del libro era The Racial Basis of European History (La base racial de la historia europea) . Grant, racista
convencido, abogó siempre por la separación, la cuarentena e incluso la desaparición de los rasgos
"indeseables" y de los "tipos raciales sin valor" dentro del capital genético humano, así como por la
promoción, la difusión e incluso la restauración de los rasgos "deseables" y de los "tipos raciales
valiosos" conducentes a la sociedad nórdica. El nordicismo, según la formulación de Grant, era similar a
muchas filosofías raciales del siglo XIX que dividían la especie humana en tres razas principales:
caucasoide (asociada a Europa), negroide (asociada en África), y mongoloide (asociada en Asia). Sin
embargo, el nordicismo subdividía los caucasoides en tres grupos: nórdicos (que habitaban el norte de
Europa y otras partes del continente), alpinos (cuyo territorio comprendía la Europa central y partes de
Asia), y mediterráneos (que habitaban el sur de Europa, el norte de África y Oriente Medio). En opinión
de Grant, los nórdicos probablemente se desarrollaron en un clima tal que "debió imponer una rígida
eliminación de los defectuosos a causa de los duros inviernos y de la necesidad de la industria y de la
previsión en el abastecimiento durante el corto verano de alimentos, ropa y cobijo para todo el año. Tales
demandas de energía, al ser constantes, debieron producir una raza fuerte, viril y autónoma que abrumaría
inevitablemente en la batalla a las naciones cuyos elementos más débiles no habían sido purgados al vivir
en un ambiente menos severo. El humano "proto-nórdico", razonaba Grant, probablemente se desarrolló
en el este de Alemania, Polonia y Rusia antes de emigrar hacia el norte, a Escandinavia. El nórdico, en su
teoría, era el "Homo europaeus", el hombre blanco por excelencia. Según él: "en todos los lugares se
caracteriza por ciertas especializaciones únicas, a saber: pelo rubio y ondulado, ojos azules, piel clara,
nariz alta, estrecha y recta, que se asocian con una gran estatura, y un cráneo alargado, así como con
abundancia de pelo en la cabeza y en el cuerpo." Grant clasificó la alpina como la inferior de las tres razas

europeas -incluyendo en ella a los dirigentes nazis de Alemania- , con la nórdica en el pináculo de la
civilización. Según Grant, los nórdicos permanecían en un calamitoso estado en el mundo moderno,
donde debido a su abandono de los valores culturales enraizados en un religioso o supersticioso protorracialismo, estaban a punto de perpetrar un "suicidio racial" mediante la cohabitación con y el descaste
por una raza inferior que se aprovechaba de la transición. El libro fue inmensamente popular y tuvo
múltiples reediciones en los Estados Unidos. Se tradujo a muchos otros idiomas, en particular al alemán
en 1925. En 1937 se habían vendido 16.000 copias del libro sólo en los Estados Unidos. El nordicismo
fue también decididamente abrazado por el movimiento de higiene racial en Alemania en los años 20 y
30; sin embargo, los nazis utilizaron habitualmente el término "ario" en vez de "nórdico", aunque el
principal ideólogo nazi, Alfred Rosenberg, prefería "ario-nórdico" o "nórdico-atlante". Stephen Jay Gould
describió The Passing of the Great Race como <<el más influyente tratado del racismo científico
americano>>. El trabajo de Grant fue abrazado por los ideólogos del movimiento nacional socialista en
Alemania; Passing fue el primer libro no Alemán que los nazis reeditaron al tomar el poder y Adolf Hitler
escribió a Grant: "el libro es mi Biblia". Grant, cofundador de la Galton Society en 1918 con el
eugenesista y biólogo americano Charles Davenport tras ser expulsado de la Asociación Angloamericana
de Antropología, abogó por restringir la inmigración a los Estados Unidos procedente del este de Asia y
del sur de Europa; también promovió la purificación de la población americana mediante la reproducción
selectiva. Asumió el cargo de vicepresidente de la Immigration Restriction League desde 1922 hasta su
muerte. Actuando como experto en datos raciales, Grant proporcionó también estadísticas para la
Immigration Act of 1924 que fijaba los contingentes de inmigración desde ciertos países europeos. Para
Grant, los nórdicos son:
<<Los nórdicos son, en todo el mundo, una raza de soldados, marinos, aventureros y exploradores, pero
sobre todo de gobernantes, organizadores y aristócratas en agudo contraste con el carácter
esencialmente campesino de los alpinos. El honor, la caballerosidad y la capacidad de supervivencia en
las peores circunstancias, son rasgos característicos de los nórdicos. El feudalismo, las distinciones de
clase y el orgullo de raza entre los europeos son atribuibles en su mayor parte al norte>>.
13.- Karl Landsteiner (1868-1943). Biólogo y patólogo austríaco que descubrió el gen polimórfico que
determina los grupos sanguíneos AB0. Según sus investigaciones habría cuatro variantes: A, B, 0 y AB.
Sus investigaciones fueron utilizadas por los antropólogos racistas para establecer diferencias entre las
poblaciones.
14.- Jörg Lanz von Li ebenf el s (Adol f Josef L anz. 1874- 1954) . Li ebenfel s era un
m onj e y escri t or aust rí aco que edit ó una seri e de fol l et os en l os que pret endí a dar
una expl i caci ón rel i gi osa sobre l a desi gual dad raci al . S u ideari o quedó si m pl i fi cado
en unos l i bel os t it ul ados Ost ara , Briefbücherei der Blonden und Mannesrechtler (Ostara,
biblioteca sobre los rubios y los hombres). El cent ro de est as publi caci ones era l a raza azul rubi a, l a <<r aza ari a>>, que según el aut or era l a <<obra m aest ra de l os di oses>>,
mi ent ras que l a raza negra, por el cont rari o, era el resul t ado de l a <<chapu cerí a de
l os dem oni os>>. Las razas i nferi ores est án <<i m pul sadas por un i nst i nt o i nvenci bl e
de dest rucci ón>> y rebaj arí an a l a <<r aza rubi a y al t i va>> si se m ezcl ar an con el l a,
condenándol a al <<vul go de l as razas> >. P ara el monj e <<t oda l a feal dad y m al dad
procede de l a m ezcl a de razas> >. Li ebenfel s concebí a a <<l os j udí os, com o un
puebl o naci do de l as escori as de todos l os ext i ngui dos puebl os ci vil i zados, son los
vi vos t est i gos de l a muert e y dest rucci ón de los heroi cos puebl os de l a hum ani dad
pri mi t i va>>. El ari o podrí a li brarse de l a rui na m edi ant e l a preservaci ón de su pureza
raci al . El adal i d de l a rubi edad propugnaba a fi nal es del si gl o XIX y com i enzos del
XX i deas de cast raci ón y est eri l i zaci ón, e i ncl uso l a ani qui l aci ón fí si ca de l a <<raza
i nferi or de l os j udí os>>. La cosm ovi si ón raci st a del aust rí aco quedaba resum i da en
el l em a de sus pasqui nes: <<¡Rubi os, armaos para reconqui st ar el mundo!>> . F ue el
i nvent or de l a t eozool ogí a, si st em a que com bi na t eosofí a y vet eri nari a raci al , en una
visi ón paranoi ca donde se present an im ágenes de j udí os y negros dedi cados a l a

si st em át i ca vi ol aci ón de m uj eres ari as bl anqui rrubi as. El l o se pl asm ó en un l i bro
publi cado en 1904 con el tí t ul o de T eozool ogí a . Hi t l er l eyó regul arm ent e l a revi st a
Ost ara durant e su est anci a en el Al bergue de Hom bres en Vi ena. Ot ras obras del
t eozoól ogo y ari ósofo aust rí aco son: Grundriss der ariosophischen Geheimlehre ("Compendio
de enseñanzas ariosóficas secretas", Austria, 1925) y Der Weltkrieg als Rassenkampf der Dunklen gegen
die Blonden ("La guerra mundial como una lucha racial entre los negros y los rubios", Viena [Austria],
1927).
En la medida en que el pensamiento teológico iba siendo sustituido por el científico y racionalista, fueron
apareciendo más pensadores que intentaban dar explicaciones nuevas al devenir histórico humano
alejadas de las tradicionales. Y varios de ellos atribuyeron una importancia especial al tema de la raza.
Los alemanes Carl G. Carus y Gustav F. Klem y el británico Robert Knox figuran entre los primeros
autores que introducen el factor raza para interpretar la evolución de las culturas y la historia humana.
Todo este conjunto de ideas raciales y/o racistas no eran difundidas simplemente por científicos aislados,
sino por significadas sociedades científicas, como la Sociedad Etnológica de París (fundada en 1839), la
Sociedad Etnológica de Londres (creada en 1843) y la también londinense Sociedad Antropológica
(establecida en 1863). Todas ellas eran, definitivamente, racistas en las tesis que defendían y difundían.
Las t eorí as li ngüí sti cas indoeurope as pront o fueron asoci adas a l a i dea de raza. En el
si gl o XIX, se creí a que t oda fam i l i a cul t ural est aba o habí a est ado ori gi nal m ent e
defi ni da por una raza o puebl o concret os ( Urvol k ) y t ení a un i di om a pri m i geni o
(Ursprache ) surgi do en una pat ri a pri m it i va ( Urhei mat ). Dent ro de t al m arco, surgi ó
l a hi pót esi s ari a. Los pri m i ti vos i ndoeuropeos fueron denom i nados ari os por
F ri edri ch Max Mül l er, qui en em ul ó el nom bre ori gi nari o con el que se m enci ona en
Los Vedas a l os i nvasores kurgáni cos del segundo mi l eni o ant es de l a era cri st i ana.
De probabl e raí z sem í t i ca, l a pal abra <<ari o> > o aryas (= <<nobl e, el m ej or>>) fue
uti l i zada por l os i ndoeuropeos ori ent al es a l a hora de aut odefi ni rse frent e a l os
dasyus , nat i vos de pi el oscura de l a Indi a. Asim i sm o, l os reyes persas ( v.gr, el S ha
P ahl evi ) ut il i zaban est e vocabl o ent re sus t ít ul os de honor; de hecho, <<Irán >>
si gni fi ca en farsi <<el paí s de l os ari os>>. En Afgani st án exi st e una regi ón
denom i nada Ari ana, donde vi ven gent es de l a et ni a pasht ún.
El vocabl o ari o se t ranspl ant ó a Europa en el mom ent o en el que se est aban
fraguando l as t eorí as raci st as nórdi cas. Uti l i zado ya por Herodot o, Johann Gott fri ed
Rhode l o popul ari zó en 1820 y F ri edri ch S chl egel creó l a <<ari om aní a raci al > > a
part i r de un vocabl o l i ngüí st i co; en 1819, S chl egel naci onal i zó el nom bre
asi mi l ándol o al al em án Ehre (= <<honor>>), ej em pl o que segui rí an l as cát edras
li ngüí sti cas de l a segunda mi t ad del si gl o XIX. La consecuenci a de est a coi nci denci a
fue l a equi paraci ón ent re l os concept os de nórdi co (raza), ari o e i ndoeuropeo (cada
vez m ás si nóni m o de raza bl anca o caucási c a). Los aut ores raci st as pret endi eron ver
en l a raza nórdi ca, consi derada com o pura, l a base bi ol ógi ca de l os prim i geni os
i ndoeuropeos. Los adal i des de l a ari ani dad creí an que los nórdi cos habí an si do l os
creador es del si st em a de cast as y de l a li t erat ura védi ca i ndi a. S egún su perspect i va
et noant ropol ógi ca, l os úni cos ari os que habrí an m ant eni do <<pura su sangre>> serí an
l os germ anos. Aquí se produj o una t ransposi ci ón de nom bres: ari o se convi rt i ó en
si nóni m o raci al de nórdi co y et nobi ol ógi co de i ndoeuropeo. Igual m ent e, el t érm i no
<<i ndogerm ano> > se em pezó a uti l i zar com o equi val ent e de ari o e i ndoeuropeo. En
est e cont ext o, el naci onal i sm o rom ánt i co al em án i dent i fi có a los germ anos con l a
raza pura de los ari os veni dos de Asi a, m i ent ras que l os dem ás puebl os europeos eran
product o de m esti zaj es. A fi nal es del si gl o XIX se com enzó a proponer a
Escandi navi a com o l a pat ri a ori gi nari a del puebl o ari o-germ ano que desde al l í habrí a
em i grado hast a el rest o de Europa. Dent ro de est e m arco, el naci onal i sm o germ ano

sust i t uí a el vi ej o Ashkenaz de l a Bi bl i a por el m oderno raci sm o bi ol ogi ci st a. Adem ás
de l a ci enci a ant ropol ógi ca, se desarrol l ó un mi st i ci sm o ari o, basado en l a
reval ori za ci ón del vi ej o pagani sm o germ áni co y el recha zo a l a Bi bl i a hebrea. Est e
mi st i ci sm o conduj o a l a ari osofí a esot éri ca de l os t eósofos y de l os pri m eros nazi s
así com o al mi t o de un Jesús bl anqui rrubi o de oj os azul es, fundador del cri st i ani sm o
verdadero, adul t erado por el j udaí sm o paul i no.
El racismo fisionómico –mezclado con otras ideas–, aunque no es exclusivo de ellos, ha sido durante
siglos la carta de presentación/recomendación (tarjeta de visita) de los pueblos germánicos de manera
similar a como la religión lo ha sido en los semíticos (los árabes se han identificado durante siglos con el
islamismo y los hebreos con el judaísmo), formando parte de su ADN social y cultural. En este contexto,
el nacionalsocialismo alemán no debe ser estudiado de manera aislada en tal apartado, pues el desarrollo
de su política racista fue coetáneo a otros del ámbito germano y protestante. En Suecia, en 1921, a
iniciativa del parlamento, se funda el Instituto Estatal para la Biología de las Razas que propugnaba una
eugenesia negativa sociorracial de la población, aplicándose esterilizaciones masivas –se calcula que unas
60.000 personas fueron esterilizadas– a los tataros (mestizos de nórdicos y gitanos), los alcohólicos, los
inadaptados sociales o los discapacitados psíquicos y físicos entre 1934 y 1976, en un período en el que
gobernaba la socialdemocracia y este tipo de política adquirió un consenso entre los grupos
parlamentarios del país. El cometido de este instituto era examinar la antropología física del pueblo sueco
y hacer una clasificación según los distintos tipos raciales. Sólo durante el primer año se registraron,
midieron y fotografiaron desnudas a más de cien mil personas. La mayoría eran lapones. Por su parte, en
los Estados Unidos de América, siguiendo las recomendaciones de Madison Grant en su libro The
Passing of the Great Race (La caída de la Gran Raza), publicado en 1916, a partir de 1921 se pone en
práctica la Ley de Cuota y en 1924 se aplica la Inmigration Act (Decreto de Inmigración o Ley JohnsonReed) que impone cuotas restrictivas (2-3% del grupo migratorio étnico y nacional de referencia = 8.879
individuos frente a los 154.000 inmigrantes anuales que entraban en el país anteriormente) de entrada en
el país a los inmigrantes procedentes de Europa central, mediterránea y oriental, basados en pruebas de
inteligencia, realizadas durante la Primera Guerra Mundial que supuestamente demostrarían la deficiencia
en el coeficiente intelectual o cociente de inteligencia (CI) de poblaciones como la hebrea, la italiana o las
eslavas frente las germánicas de la Europa noroccidental. Anteriormente se habían aplicado criterios
migratorios restrictivos a los inmigrantes chinos (Chinese Restriction Act) y japoneses, que hasta la
década de 1980 no tuvieron derecho de propiedad pese a haber nacido en el país. En los Estados del sur,
como Tennessee, Georgia o Alabama, la población negra no tenía derecho al voto y se vio sujeta a una
política de segregación racial hasta la década de 1960. Paralelamente, el Ku-Klux-Klan, creado por el
general N. B. Forrest en 1865 a partir de una sociedad secreta estudiantil, tras su refundación por el pastor
protestante Williams Joseph Simmons en 1915 –este mismo año se estrena El nacimiento de una nación
de D.W. Griffith donde se ensalza a este grupo y se acusa sin pruebas al judío Leo Frank del asesinato de
una blanca cristiana (Mary Phagan)– se convierte en la organización terrorista más numerosa de la
historia, con casi cuatro millones de miembros en las décadas de 1920 y 1930. Se declaró enemiga de los
negros, los latinos, los hebreos y los católicos. Se une esta política al exterminio previo de los amerindios
y la reclusión de los supervivientes en reservas. En Sudáfrica, a partir de 1948, a instancias del Partido
Nacional Afrikaner e inspirándose en las leyes de segregación norteamericanas y la legislación alemana
de Nuremberg de 1935, se instaura el apartheid en un sistema de poder en el que una minoría blanca de
origen holandés y, en menor medida británico, mantenía subyugada y esclavizada a la mayoría de la
población en función de su origen: negro, mestizo y asiático. Australia es otro ejemplo del racismo
biologicista germánico. Aquí, hasta principios del siglo XX, las autoridades daban licencia para la caza de
aborígenes a los colonos anglosajones. A posteriori, el Gobierno intentó separar a los descendientes
mestizos de sus familias aborígenes para educarlos en la realización de trabajos manuales y la pérdida de
su huella racial fisionómica y genética indígena con una refundición con la población dominante
anglosajona en un proceso de “blanqueamiento” intergeneracional. El racismo anglogermánico se expresa
igualmente en el idioma inglés, donde existen términos de connotación racista referidos a personas
morenas como darky (morenito) y nigger (negro) mientras que la palabra fair (blanco, rubio) aparece
relacionada con vocablos como “bello”, “justo” o “imparcial”. A pesar de lo expuesto, también hubo

excepciones, como Dinamarca, donde la población cristiana ayudó a los judíos e hizo frente al
antisemitismo nazi durante la Segunda Guerra Mundial, e Islandia, en donde apenas calaron estas ideas
racistas.
En este contexto, la idea de raza impregnó durante el siglo XIX y comienzos de XX en autores que no
eran pangermanistas. Un ejemplo fue Benjamín Disraeli, hebreo asimilado (bautizado al cristianismo
anglicano), escritor y primer ministro británico. En 1830 y 1831 realizó una amplia gira por el
Mediterráneo y Oriente Próximo. De allí reunió materiales que le servirían para sus novelas. Siempre fue
un gran defensor de los judíos. Disraeli opinaba que el pueblo hebreo era mejor que los demás.
Despreciaba la idea de igualdad natural del hombre promovida desde la Ilustración, mostrando un racismo
de corte semítico, y más concretamente hebreo. Exaltó en su literatura la arrogancia, el orgullo y lo
romántico incipientes en los sefarditas, atribuyéndolos a todos los judíos. No percibía el sufrimiento como
una consecuencia del pecado, a diferencia del misticismo ashkenazi. Adoptó el enfoque sefardita de que
Israel, puesto que era el corazón del cuerpo humano, había sido obligada injustamente a soportar la carga
de la perversidad de la humanidad. Según él, una vez liberados, los talentos judíos resplandecerían para
asombrar al mundo. En su novela Conigsby afirma sentencias como las siguientes de la mano de su héroe
Sidonia:
<<Todo es raza, no hay otra verdad>>.
<<Sidonia y sus hermanos podían aspirar a una distinción que el sajón y el griego, y el resto de las
naciones caucásicas, han perdido. El hebreo es una raza incontaminada>> (Johnson, Paul. Historia de
los judíos, Ed. Javier Vergara, Buenos Aires [Argentina], 1991, pp. 327-329).
Esta presunta pureza los hebreos la compartirían con los árabes del desierto, que eran para él solamente
“judíos a caballo”. En Conigsby escribe también que:
<<¡Los árabes mosaicos (es decir, los judíos) tienen la sangre más antigua y quizá la única
incontaminada que mora en las ciudades! Una raza sin mezcla con una organización de primera calidad
es la aristocracia natural… A la corriente incontaminada de su estructura caucásica y al genio
segregador de su gran legislador, atribuía Sidonia el hecho de que no hubieran sido asimilados mucho
tiempo atrás por esas razas mezcladas, que se atreven a perseguirlos, pero periódicamente se
desintegran y desaparecen, mientras sus víctimas todavía florecen en todo el vigor primigenio del linaje
asiático puro>>.
<<Ni las leyes penales ni las torturas físicas sirven. Donde las razas mixtas y perseguidoras
desaparecen, la raza perseguida pura, perdura>> (Johnson, Paul. Historia de los judíos, Ed. Javier
Vergara, Buenos Aires, Argentina), 1991, pp. 327-329).
En Contarini Fleming escribe que descendía <<en línea directa de una de las razas más antiguas del
mundo, de esa raza beduina rígidamente aislada y sin mezcla que había desarrollado una elevada
civilización en tiempos en que los habitantes de Inglaterra vivían semidesnudos y comían bellotas en los
bosques>>.
En su novela Tancred creía que Moisés era <<desde todo punto de vista un hombre del modelo
caucásico integral, y casi tan perfecto como Adán en el momento de ser creado y puesto en el Edén>>
(Johnson, Paul. Historia de los judíos, Ed. Javier Vergara, Buenos Aires [Argentina], 1991, pp. 327-329).
Disraeli creía inevitable la decadencia racial a menos que se viviera aislado en los desiertos, como los
beduinos. Igualmente, para justificar la aparente paradoja de su condición cristiana, le gustaba verse como
puente entre el Viejo y el Nuevo Testamento. Acusaba a los cristianos de no apreciar las virtudes del
judaísmo y a los hebreos de no ver que el cristianismo era <<el judaísmo integrado>>. En su prefacio a
Conigsby concebía a Moisés, Salomón y Cristo como a grandes legisladores y reformadores, producto del
genio racial judío. En este sentido, en una nota escrita en 1863 y que sobrevivió en sus papeles de
Hughenden escribió haciendo alarde de un gran talento y no sin algún viso de verdad que:

<<Considero a la Iglesia la única institución judía que perdura; no conozco otra… Si no fuera por la
Iglesia, no veo cómo serían conocidos los judíos. La Iglesia fue fundada por judíos, y ha sido fiel a su
origen. Garantiza que la historia y la literatura de los judíos sean conocidas por todos… lee en público
su historia y mantiene viva la memoria de sus personajes públicos, y ha difundido su poesía a través del
mundo. Los judíos todo lo deben a la Iglesia… La historia de los judíos es desarrollo o no es nada>>
(Johnson, Paul. Historia de los judíos, Ed. Javier Vergara, Buenos Aires [Argentina], 1991, pp. 327-329).
En España, el com pl ej o de i nferi ori dad raci al , ét ni co y cul t ural frent e al ám bit o
angl ogerm áni co ha si do pat ent e, sobre t odo, a l o l argo del si gl o XX. Ernest o
Gi m énez C abal l ero, en el pról ogo de l a obra de P í o B aroj a Comuni st as, judí os y
demás ral ea (Ed. R econqui st a, Val l adol i d, 1938, pp. 5-6), recoge el com pl ej o de
i nferi ori dad que m ost raban num erosos aut ores español es frent e a <<l o europeo> >
ent re fi nal es del si gl o XIX y com i enzos del XX:
<<Yo he descrito en otra parte la caracterización de ese primer cuarto del siglo XX español. Bajo el
influjo del pangermanismo, por un lado; y de las corrientes demo-liberales, por otro; <<lo
mediterráneo>>, era algo decadente; <<lo latino>>, una cursilería. <<Roma>>, un rincón olvidado,
de barbarie y de reacción.
Los índices espirituales de esa época –toda la época de anteguerra- sientan la admiración por esa cosa
vaga y rústica que llamaban <<Europa>>. Es decir, por las <<civilizaciones modernas>> de lo
francés, lo inglés y lo alemán.
Era el último estertor romántico de la <<España moderna>>. La última expresión del <<romanticismo
español>>. Entendiendo por romanticismo, el anhelo hacia lo remoto, lo exótico, lo alógeno, lo lejano a
nosotros mismos. Un romanticismo que empezó en el siglo XVIII con el <<afrancesamiento>>, en
costumbres y en literatura. Que en el XIX tomó un sesgo político hacia lo inglés. Y en ese cuarto del siglo
XX, un carácter cientifista hacia lo alemán.
Todos los hombres-índice de tal época se buscaban sus antecedentes rubios, sentimentales, arios,
antiafricanos y antirrománicos.
Baroj a fue uno de l os más si gni f i cat i vos en esa búsqueda. <<¡Archi europ eo,
archi europeo!>>, excl amaba en uno de sus li bros, queri éndose def i ni r. En ot ro
li bro, se compl ací a de que, en Val l adoli d, cuando est udi ant e, l e t omasen por
ext ranj ero al ver su pel o roji zo. Baroj a se af anó, como ni ngún ot ro vasco, en
i ndagar el fondo pagano y ant i rromano de su raza vasca, de l a raza de Jaun de
Al zat e. A su perro l e l l amó Thor, como a un di os germáni co. Y en l as puert as de su
casa y en l as sol apas de su chaquet a, se col gó una svásti ca, una cruz gamada,
mucho ant es de que Hi t l er l a hi ci ese embl ema del raci smo al emán>>.
Por su parte, José Antonio Primo de Rivera, fundador de Falange Española, en los apartados 2, 3 y 6 de su
opúsculo España: germanos contra beréberes (1936), nos ofrece también una visión arianista de Historia
de España, donde asocia la identidad española a la confesionalidad católica y la influencia germánica,
escribiendo lo siguiente con respecto:
<<2. Con esta previa delimitación de conceptos, cabe resumir la cuestión inicial: ¿qué fue la
Reconquista? Ya se sabe: desde el punto de vista infantil, el lento recobro de la tierra española por los
españoles contra los moros que la habían invadido. Pero la cosa no fue así. En primer lugar, los moros
(es más exacto llamarles <<los moros>> que <<los árabes>>; la mayor parte de los invasores fueron
berberiscos del norte de África; los árabes, raza muy superior, formaban solamente la minoría
directora) ocuparon la casi totalidad de la Península en poco tiempo, más del necesario, para una toma
de posesión material, sin lucha… toda la inmensa España fue ocupada en paz, naturalmente, con los
<<españoles>> que habitaron en ella. Los que se replegaron hacia Asturias fueron los supervivientes de

entre los dignatarios y militares godos; es decir, de los que tres siglos antes habían sido, a su vez,
considerados como invasores. El fondo popular indígena (celtibérico, semítico en gran parte,
norteafricano por afinidad en otra, más o menos romanizado todo él) era tan ajeno a los godos como a
los recién llegados. Es más, sentían muchas más razones de simpatía étnica y consuetudinaria con los
vecinos del otro lado del Estrecho que con los rubios danubianos aparecidos tres siglos antes.
Probablemente, la masa popular española se sintió mucho más a gusto gobernada por los moros que
dominada por los germanos. Esto fue el principio de la Reconquista; al final, no hay ni que hablar.
Después de seiscientos, de setecientos, de casi (en algunos sitios) ochocientos años de convivencia, la
fusión de sangre y usos entre aborígenes y beréberes era indestructible; mientras que la compenetración
entre indígenas y godos, entorpecida durante doscientos años por la dualidad jurídica y, en el fondo,
rehusada siempre por el sentido racial de los germánicos, no pasó nunca de ser superficial...
3. En esquema ―abstracción hecha de los mil Acarreos e influencias recíprocas de todos los elementos
étnicos removidos durante ochocientos años―, la monarquía triunfante de los Reyes Católicos es la
restauración de la monarquía gótico-española, católico-europea, destronada en el siglo VIII... Por otra
parte, considerables extensiones de España, singularmente Asturias, León y el norte de Castilla, habían
sido germanizadas sin solución de continuidad, durante mil años… sin contar con que su afinidad étnica
con el norte de África era mucho menor que la de las gentes del sur y levante. La unidad nacional bajo
los Reyes Católicos es, pues, la edificación del Estado unitario español con el sentido europeo, católico,
germánico, de toda la Reconquista, y la culminación de la obra de germanización social y económica de
España…
6. Tras de las escaramuzas tenía que llegar la batalla. Y ha llegado: es la República de 1931; va a ser,
sobre todo, la República de 1936. Estas fechas, singularmente la segunda, representan la demolición de
todo el aparato monárquico, religioso, aristocrático y militar que aún afirmaba, aunque en ruinas, la
europeidad de España. Desde luego, la máquina estaba inoperante; pero lo grave es que su destrucción
representa el desquite de la Reconquista, es decir, la nueva invasión beréber. Volveremos a lo
indiferenciado. Probablemente, se ganará en placidez elemental en las condiciones populares de vida.
Acaso el campesino andaluz, infinitamente triste y nostálgico, reanude el silencioso coloquio con la
tierra de que fue desposeído. Casi media España se sentirá expresada inmejorablemente si esto ocurre.
Desde luego, se habrá conseguido un perfecto ajuste en lo natural. Pero lo malo es que entonces será
pueblo único, ya dominador y dominado en una sola pieza, un pueblo sin la más mínima aptitud para la
cultura universal. La tuvieron los árabes; pero los árabes eran una pequeña casta directora, ya mil veces
diluida en el fondo humano superviviente. La masa, que es la que va a triunfar ahora, no es árabe sino
beréber. Lo que va a ser vencido es el resto germánico que aún nos ligaba a Europa>>.
Los autores dieciochescos y decimonónicos sentaron las bases raciales del nacionalsocialismo. Los
ideólogos nazis no aportaron nuevas teorías a las ya existentes, limitándose únicamente en repetir de
manera obsesiva las doctrinas anteriores y aplicarlas en la práctica. Autores como Alfred Rosenberg o
Hans K. Günther (Rasse und still. Munich, 1926) no supusieron ninguna reformulación para la
antropología racista germánica. Günther, antropólogo del III-Reich, pretendió demostrar la supuesta
superioridad de la raza <<aria>> en base a la medición de cráneos y al establecimiento de índices
cefálicos, ángulos y diámetros. Durante el período hitleriano, las facultades de antropología alemanas
mostraban esqueletos comparativos de <<arios>> y hebreos (escogidos entre individuos enfermos y
ancianos en los campos de exterminio) en los que presuntamente se probaba de manera científica la
inferioridad de estos últimos.
El delirio racista rubio germánico fue expresado por Adolf Hitler continuamente. Así, en un discurso
pronunciado en Munich en 1919 afirma:
<<En los incomparables desiertos de hielo del norte, una raza de gigantes de estatura y salud había
crecido en pureza étnica… Esa raza, que llamamos aria, fue, en efecto, la organizadora de las más
grandes culturas de la humanidad. Sabemos que Egipto alcanzó su alto nivel de cultura gracias a los
inmigrantes arios, como lo hicieron Grecia y Persia. Los inmigrantes arios eran rubios, de ojos azules, y

sabemos que ninguna nación de cultura ha sido fundada en el mundo sino por las tres civilizaciones
mencionadas. Por supuesto, hubo razas que surgieron de la mezcla de los arios con la meridional,
negroide, de ojos y piel oscuros, pero tales pueblos jamás tuvieron verdadera independencia creativa>>.
(Brigitte Hamann, Hitler´s Viena. A dictator´s apprenticeship, Nueva Cork/Oxford, Oxford University
Press, 1999, pág. 211).
La doctrina racista del nacionalsocialismo quedó plasmada en la obra de Hitler, Mein Kampf (Mi
Lucha)1 5 . El dirigente nazi, recogiendo los postulados de los autores del siglo XIX, interpreta el
desarrollo de la historia humana como una lucha de razas:
<<Como conquistador avasalló el ario a los seres inferiores y los utilizó para trabajos serviles bajo su
mando, según su voluntad y sus fines. Pero por el mismo hecho de proporcionarles un trabajo útil,
aunque duro, no sólo cuidó la vida de los avasallados, sino que les dio un destino que quizá era mejor
que su llamada “libertad”. Mientras el ario supo mantenerse como raza dominante, no sólo conservó el
poder sino que siguió siendo el único conservador y creador de la cultura. Sólo el ario poseía capacidad
creadora, lo que constituía la base de su propia conservación. En cuanto los avasallados empezaron a
elevarse y se acercaron, incluso en su idioma, al conquistador, se derribó la pared divisoria entre señor
y criado. El ario descuido la pureza de su sangre y perdió, en consecuencia, la estancia en el paraíso que
el mismo se había creado. Se hundió en la mezcla de razas y perdió poco a poco su capacidad cultural,
hasta que al fin, no sólo espiritual sino también físicamente, empezó a parecerse más a los primitivos
avasallados que a sus propios antepasados. Durante un tiempo, todavía pudo vivir gracias a sus
anteriores bienes culturales, pero entonces se entorpeció y cayó al fin en el olvido.
>>De este modo se hunden las culturas y los imperios, para dejar sitio a nuevas formaciones. La mezcla
de sangres y el consecuente descenso del nivel de razas es el único motivo de la decadencia de todas las
culturas, ya que la Humanidad no se arruina por las guerras perdidas, sino por la perdida de aquella
fuerza de resistencia que sólo posee la sangre pura. En este mundo lo que no es buena raza, es paja.
Todos los acontecimientos de la historia mundial son expresión del instinto de conservación de las razas,
tanto en el sentido bueno como en el malo>>.
El racismo rubio está íntimamente vinculado al pangermanismo (nacionalismo étnico alemán) y al
antisemitismo biologicista. En su obra Mein Kampf (Mi lucha, Múnich, 1925) Hitler ofrece varios
ejemplos de ello:
Debió, pues, llegar el día en que ya no peregrinaría por la gran urbe hecho un ciego, como en los
primeros tiempos, sino con los ojos abiertos, contemplando las obras arquitectónicas y las gentes. Cierta
vez, al caminar por los barrios del centro, me vi de súbito frente a un hombre de largo caftán y de rizos
negros. ¿Será un judío?, fue mi primer pensamiento. Los judios en Linz no tenían ciertamente esa
apariencia. Observé al hombre sigilosamente y a medida que me fijaba en su extraña fisonomía,
estudiándola rasgo por rasgo, fue transformándose en mi mente la primera pregunta en otra inmediata.
¿Será también un alemán?
Como siempre en casos análogos, traté de desvanecer mis dudas, consultando libros. Con pocos
céntimos adquirí por primera vez en mi vida algunos folletos antisemitas. Todos, lamentablemente,
partían de la hipótesis de que el lector tenía ya un cierto conocimiento de causa o que por lo menos
comprendía la cuestión; además, su tono era tal, debido a razonamientos superficiales y
extraordinariamente faltos de base científica, que me hizo volver a caer en nuevas dudas. La cuestión me
parecía tan trascendental y las acusaciones de tal magnitud que yo –torturado por el temor de ser
injusto– me sentía vacilante e inseguro.
Naturalmente que ya no era dable dudar de que o se trataba de elementos alemanes de una creencia
religiosa especial, sino de un pueblo diferente en sí; pues desde que me empezó a preocupar la cuestión
15

Hitler expuso su doctrina ideológica en Mi Lucha en 1923. Desde mediados de la década de los –20, los alemanes ya estaban
sobreavisados de las verdaderas intenciones de Hitler.

judía, cambió mi primera impresión sobre Viena. Por doquier veía judíos y cuanto más los observaba,
más se diferenciaban a mis ojos de las demás gentes. Y si aún hubiese dudado, mi vacilación hubiera
tenido que tocar definitivamente a su fin, debido a la actitud de una parte de los judíos mismos.
La doctrina judía del marxismo rechaza el principio aristocrático de la Naturaleza y coloca en lugar del
privilegio eterno de la fuerza y del vigor, la masa numérica y su peso muerto.
Niega así en el hombre el mérito individual e impugna la importancia del nacionalismo y de la raza
abrogándose con esto a la humanidad la base de su existencia y de su cultura. Esa doctrina, como
fundamento del universo, conduciría fatalmente al fin de todo orden natural concebible por la mente
humana. Y del mismo modo que la aplicación de una ley semejante en la mecánica del organismo más
grande que conocemos, provocaría el caos, sobre la tierra no significaría otra cosa que la desaparición
de sus habitantes.
Si el judío con la ayuda de su credo marxista llegase a conquistar las naciones del mundo, su diadema
sería entonces la corona fúnebre de la humanidad y nuestro planeta volvería a rotar desierto en el eter
como hace millones de siglos.
La Naturaleza eterna venga inexorablemente la transgresión de sus preceptos.
Así creo ahora actuar conforme a la voluntad del Supremo Creador: al defenderme del judío estoy
luchando a favor de la obra del Señor [pág. 60].
(…) los “Protocolos de los Sabios de Sión”, tan infinitamente odiados por los judíos, nos muestran de
modo incomparable, hasta que punto la existencia de este pueblo está basada en una mentira
permanente. Cada semana el “Frankfurter Zeitung” se lamenta y clama que éstos se basan en una
falsificación: esto constituye la mejor prueba de que son auténticos. (…) Cuando ese libro se transforme
en propiedad común del pueblo, podremos considerar que la amenaza judía será quebrantada (…) [págs.
325-326].
Su instinto, infalible en este ámbito, presiente el alma genuina de cada uno, provocando con toda
seguridad, su hostilidad para con todo aquél que no coincide con su espíritu.
Puesto que el judío no es el agredido sino el agresor, no solamente los que le atacan se vuelven sus
enemigos, sino también todo los que se le resisten.
Los medios que utiliza para tratar de quebrantar semejante alma inconsciente pero honesta, no son
legítimos: al contrario, son la mentira y la calumnia.
Nada lo detiene y su bajeza se vuelve tan gigantesca que nadie debe extrañarse de que la personificación
del demonio, como símbolo de todos los males, tome en nuestro pueblo la forma viviente del judío.
La ignorancia de las grandes masas acerca de la naturaleza innata del judío, la falta de instinto y la
mentalidad estrecha de nuestra clase alta, hacen de nuestro pueblo una víctima fácil para la campaña de
falsedad judía.
Mientras por su cobardía innata las clases altas se apartan de un hombre que los judíos atacan con
mentiras y calumnias, las grandes masas, ya sea por estupidez o inocencia, se lo creen todo.
Las autoridades del Estado buscan refugio en el silencio o bien, y esto es lo que suele ocurrir por regla
general, callan frente a la campaña de prensa judía, persiguiendo a los que están atacados injustamente,
lo que, para la visión de un tonto funcionario, pasa por ser la preservación del Estado y la salvaguarda
de la ley y del orden.

Poco a poco, las armas marxistas de los judíos se introducen en el pensamiento y en el alma de la gente
decente como en una pesadilla. Ellos comienzan a temblar delante de este terrible enemigo, y de esta
manera se transforman en su inevitable víctima.
La dominación de los judíos sobre el Estado aparece tan segura, que ahora, no solamente permiten
llamarse de nuevo “judíos”, sino que además declaran su propósito nacional y político final.
Una parte de esta raza reconoce, abiertamente, ser un pueblo extranjero, pero aquí también miente.
Cuando los sionistas tratan de hacer creer al resto del mundo que la conciencia nacional judía se
satisfará con la creación de un Estado en Palestina, los judíos, otra vez, engañan hipócritamente a los
tontos “goyim”.
Ni siquiera les vino la idea de construir un Estado judío en Palestina para vivir en él. Lo que ellos
quieren es una organización central que les permita realizar por todo el mundo su estafa internacional,
dotándose de derechos soberanos y amparándose en la intervención de los demás Estados.
Un asilo para canallas convencidos y una universidad para estafadores. Mientras algunos están
desempeñando el papel de alemanes, franceses o ingleses, otros, con un descaro abierto, se presentan
como formando parte de la raza judía, y esto es una muestra de su alto grado de confianza y de su
sentido de seguridad en sí mismos. Podemos apreciar cómo ven ellos la inminencia de su victoria por el
horrible aspecto que toman sus relaciones con los demás pueblos. Con una alegría satánica en su rostro,
el joven judío de cabello negro acecha escondido, a la confiada muchacha a quien podrá manchar con
su sangre, robándola de su pueblo.
Utiliza todos los medios para destruir los fundamentos raciales del pueblo que persigue, para colocarlo
bajo su yugo.
Al igual que, sistemáticamente, corrompe a mujeres y muchachas, no duda en derribar incluso en gran
escala, las barreras de sangre, para otros.
Fueron y son los judíos los que introdujeron a los negros en la Renania, siempre con el mismo
pensamiento secreto y con el claro propósito de destruir a la aborrecida raza blanca por medio de forzar
la bastardía, derrumbando la raza de su altura cultural y política, ascendiendo ellos para volverse amos.
Un pueblo de raza pura, consciente de su sangre, jamás será avasallado por el judío sino que será el
amo del bastardo. Es así como sistemáticamente trata de bajar el nivel de la raza por un envenenamiento
contínuo de los individuos. Y en política, está reemplazando la idea de democracia por la de dictadura
del proletariado.
En las masas organizadas del marxismo, encontró el arma que le permite prescindir de la democracia y
colocar a los pueblos bajo su yugo y gobernarlos con una mano dictatorial y brutal.
Actúa sistemáticamente a favor de la revolución en dos dimensiones: la económica y la política.
Debido a su influencia internacional, teje una red de enemigos alrededor de los pueblos que, desde el
interior, resisten con violencia a sus ataques; los incita a la guerra y, finalmente, si es necesario, planta
la bandera de la revolución en los campos de batalla.
En el campo económico, desgasta al Estado hasta que las empresas sociales, por pérdida de
rentabilidad, son retiradas de este y pasan a su control financiero.
En el campo político, niega al Estado los medios para su autoconservación, destruye los fundamentos de
toda autonomía y autodefensa, destruye la fe en los dirigentes, se ríe de su historia y de su pasado, y
arrastra al drenaje todo lo que es verdaderamente grande.

En el campo cultural, contamina las artes, la literatura, el teatro, se burla de los sentimientos naturales,
derriba todos los conceptos de lo bello y lo sublime, lo noble y lo bueno, y arrastra a los hombres hacia
abajo, hacia el abismo de su propia vil naturaleza.
Ridiculiza la religión, presenta la ética y la moral como pasadas de moda, todo ello hasta lograr la caída
de los últimos pilares de la nación que luchan por la existencia en este mundo.
Ahora comienza la última gran revolución.
Para ganar el poder político, el judío tiró las pocas prendas que aún podían arroparle. El judío
democrático y popular se transforma en el sanguinario tirano de los pueblos.
En pocos años, trata de exterminar a la clase intelectual nacional, privando a los pueblos de sus guías
espirituales y llevándolos a un Estado que los predisponga a formar parte del lote de esclavos
avasallados para siempre.
El ejemplo más espantoso lo ofrece Rusia, donde ellos mataron o dejaron morir a unos treinta millones
de personas, con un verdadero salvajismo fanático y torturas inhumanas, para que un equipo de
periodistas judíos y banqueros de la Bolsa pudieran dominar ese gran pueblo.
El desenlace no es solamente el final de la libertad de los pueblos oprimidos por los judíos, sino también
el final de estos parásitos de las naciones. Después de su víctima, el vampiro, tarde o temprano, muere
también [Págs. 343-346].
Si al principio de la guerra, durante la contienda, 12.000 o 15.000 de estos corruptores hebreos hubiesen
sido envenenados con gas, lo mismo que centenares de miles de nuestros mejores trabajadores en todos
los sectores de la vida tuvieron que soportar en el frente, el sacrificio de millones no habría sido en vano
[Edición de 1961, página 772].
Hi tl er propugnó abi ert am ent e l a i nst i t uci onal i zaci ón de un régi m en raci st a que
ll evara a l a práct i ca l a cosm ovi si ón ant ropol ógi ca 1 6 germ ana. El est ado
naci onal soci al i st a deberí a conceder una pri ori dad absol ut a a l a preserva ci ón de l a
pureza raci al :
<<El pecado contra la sangre y la raza es el pecado original de este mundo y el fin de una Humanidad
entregada al mismo.
...>>Conforme a esto, la ideología nacional reconoce el significado de la humanidad en sus primitivos
elementos raciales. Ella ve en el Estado el principal medio para lograr la conservación de la pureza
racial de los humanos. Por lo tanto, no cree en una igualdad de razas, sino que acepta, con su
diversidad, también su valor superior e inferior y, como consecuencia, se siente obligada a fomentar la
victoria de la mejor y la más fuerte y a exigir la subordinación de la peor y más débil, según la eterna
voluntad que domina el Universo. Rinde con ello tributo a la idea fundamental de la Naturaleza y cree en
la aplicabilidad de esta ley hasta el último detalle. No sólo ve el diferente valor de las razas, sino
también el del ser como individuo...
>>La cultura y la civilización de nuestro continente están inseparablemente ligadas a la existencia del
ario. Su desaparición o su caida hundiría al mundo de nuevo en las tinieblas de una época sin cultura.
>>... No, sólo existe un derecho humano, el más sagrado, y este derecho es a la vez la obligación más
sagrada: preocuparse de mantener pura la sangre, para, a través de la conservación de la mejor raza
humana, crear la posibilidad de un desarrollo más noble de sus componentes.
16

Ahnenerbe (Herencia Ancestral), es un concepto que refiere a la preservación de la sabiduría tradicional. La Ahnenerbe fue
una insitución creada en 1935 por Heinrich Himmler y Richard Walter Darré, con la finalidad de llevar a cabo estudios de
arqueología y prehistoria alemana. La nueva corporación pertenecía a las SS y su equipo universitario estaba integrado por
cuadros de dicho cuerpo.

>>Un Estado nacional deberá, por lo tanto, evitar que el matrimonio favorezca la permanente
ignominia de la raza, para ennoblecer esta raza, para ennoblecer esta institución que está llamada a
procrear retratos fieles del Señor y no monstruosidades entre humano y mono.
>>...Además, es deber de un Estado nacional preocuparse de que, por fin, se escriba una historia
mundial en la cual la idea de la raza sea lo dominante...>>
El racismo ario tenía un carácter expansivo y eliminador. Hitler justificaba la intención genocida
germánica en base a la lucha por la supervivencia (véanse las influencias de Darwin y de Nietzsche):
<<Si empre ant e Di os y el mundo, él más f uert e ti ene el derecho de i mponer su
vol unt ad. L a hi st ori a l o demuest ra; ¡al que no t i ene f uerza, el “ derecho en sí ” no l e
si rve de nada! T oda la N at ural eza es una l ucha gi gant esca ent re f uerza y debi l i dad,
una et erna vi ct ori a del f uert e sobre el débi l . Si no f uera así , en t oda la N at ural eza
no habrí a más que put ref acci ón. Y t ambi én se pudri rí an l os Est ados que pecan
cont ra est a l ey el ement al . L a i dea de l a l ucha es tan vi ej a como l a mi sma vi da, pues
l a vi da sól o se conserva por el hecho de que ot ra vi da perece en l a lucha. En ést a
gana el más f uert e, el más capaz, mi ent ras que el incapaz y débi l pi erde. La l ucha es
el germen de t odo. N o graci as a l os pri nci pi os de l a Humani dad vi ve el hombre, o es
capaz de mant enerse al l ado del mundo ani mal , si no sól o y úni cament e por l os
medi os de la l ucha más brut al >> ( Zentner, Dr. Kurt. Historia Ilustrada del Tercer Reich, Ed.
Bruguera, Barcelona, 1975, págs. 160-161).
La cosmovisión antropológica alemana fue puesta en práctica por medio de medidas concretas tras la
asunción del poder por parte de los nazis. El nuevo régimen conformó una estructura jurídica y
propagandística que posibilitó la aplicación institucional del racismo rubio. Las medidas racistas fueron
aceptadas de manera generalizada y nunca supusieron un punto de confrontación entre el Gobierno y la
oposición proscrita. Este fenómeno se produjo a causa de la popularidad que tales ideas habían alcanzado,
las cuales sobrepasaron los círculos originales de la extrema derecha, penetrando en la mayor parte de los
sectores de la población. El racismo era un elemento consustancial del nacionalismo alemán, y salvo
excepciones, fue asumido por la mayor parte de los teutones. Las creencias biologicistas se extendieron
durante la segunda mitad del siglo XIX e inicios del XX a través de un sinfín de publicaciones
reiterativas. La propaganda pan-arianista pronto traspasó el ámbito intelectual gracias a la edición de
numerosos libros, periódicos y libelos. La propagación de la idea racial germánica se vio enmarcada en
un contexto de auge de la cultura alemana; el país despuntaba en los contextos científico y filosófico y el
analfabetismo estaba casi completamente erradicado.
El exterminio y la esclavización de los hereros en Namibia se encuadra dentro del desarrollo de las teorías
racistas alemanas y fueron un ensayo de la política racial nacional-socialista. Dos de los profesores de
Josef Mengele, Theodor Mollison y Eugen Fischer, realizaron con ellos investigaciones; el primero en
1904, el mismo año del genocidio herero, y el segundo en 1908. Eugen Fischer, profesor de anatomía de
las universidades de Friburgo y de Munich (1926-1941), fue uno de los primeros en afirmar la validez de
las reglas mendelianas, no ya en las plantas o los animales no homínidos, sino en los seres humanos. En
1908, año de la clausura de los campos de concentración hereros, Fischer desembarcó en África
Suroccidental con la intención de estudiar la transmisión de diferentes rasgos somáticos (color de la piel,
el cabello y los ojos, estatura, etc.) entre la población mulata de la colonia alemana. Lo que le interesaba
era <<la calidad racial>> de los niños nacidos de los matrimonios mixtos. El pueblo de los <<bastardos
de Rehoboth>>, como se les designaba entonces, le ofreció condiciones experimentales similares a las del
botánico cruzador de especies; la existencia de registros de matrimonios y de nacimientos le permitió,
según él creía, reconstruir las genealogías de los descendientes de los colonizadores y de las mujeres
indígenas, constituir grupos según el grado de mestizaje y extraer la forma dominante o recesiva de los
caracteres transmitidos a los descendientes. Su libro, Die Rehoboth Bastards und das
Bastardisierungsproblem beim Menschen (“Los bastardos de Rehoboth y el problema de la bastardía en el
ser humano”), se publicó en 1913. En el cree demostrar los efectos nocivos –para los alemanes– de la

mezcla racial. Para Eugen Fischer no existía ninguna duda de que los niños nacidos de matrimonios entre
blancos y negros tienen las capacidades intelectuales más reducidas que los vástagos nacidos de dos
progenitores leucodermos (de piel clara). Con respecto a los <<mestizos>> de la colonia, muestra su
trasfondo criminal al escribir: <<Por consiguiente, que se les garantice el grado exacto de protección
que necesitan en cuanto raza inferior a la nuestra, nada más, y tan sólo mientras nos sean útiles; dicho
de otra manera, que actúe la libre competencia, es decir, según mi parecer, que desaparezcan>> (Benno
Müller-Hill, Sciencie nazie, sciencie de mort, l´extermination des Juifs, des Tsiganes et des malades
mentaux, Ed. Odile Jacob, París, 1989, pág. 194).
Estas investigaciones serán el germen de la raciología práctica nacional-socialista y anticiparon trabajos
como los de Günther y Von Verschuer. Al extenderse al ser humano las hipótesis mendelianas de genes
dominantes y recesivos en un contexto antropológico racista, cambió la antigua idea de mestizaje: la
teoría de herencia por mezcla, en sentido de fusión, fue sustituida por la de transmisión por combinación
de caracteres inalterables. Tras la pérdida de las colonias, al finalizar la Primera Guerra Mundial, los
discípulos de Fischer comenzaron a centrar sus investigaciones en los hijos mestizos (Mischlinge) hebreoalemanes y gitano-alemanes, especialmente en los gemelos. Para los defensores del racismo rubio y la
renordificación desmelanizadora, los cruzamientos dejarían los caracteres idénticos y la hibridación no
provocaría una alteración genética. Según sus portavoces, el mestizaje no modificaría el patrimonio
racial. Los teóricos de la desmelanización creían que mediante cruzamientos adecuados, se podría
provocar un demestizaje de la población alemana y la reaparición de la raza nórdica en estado <<puro>>.
Eugen Fischer teorizó sobre dichas ideas en un manual que escribió con Baur y Lenz, titulado
Menschliche Erblichkeitslehre und Rassenhygiene (“Teoría de la herencia humana y eugenismo”). La
obra no pasó desapercibida, inspirando a Hitler la redacción de muchos fragmentos de Mein Kampf (“Mi
Lucha”) durante su encarcelamiento en la prisión de Landsberg, en 1923. En 1927 se creó el “Instituto del
Emperador Guillermo (KWI) de Antropología, teoría de la herencia humana y eugenismo” en BerlínDalhem, siendo Fischer nombrado director.
Tras la toma de posesión del cargo de canciller por Adolf Hitler, el 30 de enero de 1933, se inicia la
colaboración activa de Fischer con el régimen nacional-socialista. Así, el 1 de febrero de ese mismo año,
el profesor Fischer celebró una conferencia sobre <<el cruce de razas y las cualidades intelectuales>> en
el pabellón Harnack del Instituto del Emperador Guillermo (KWI) de Berlín. En julio de 1933 fue elegido
rector de la Universidad de Berlín, donde enseñaba medicina. Su fidelidad al régimen se manifestó en
numerosas intervenciones públicas. De este modo, durante su participación en una conferencia
internacional celebrada en París entre 1941 y 1942, declaró que <<la moral y la actividad de los judíos
bolcheviques ponen de manifiesto una mentalidad tan monstruosa que ya no se puede hablar con respecto
a ellos de seres inferiores sino de una especie diferente de la nuestra>> (Benno Müller-Hill, Sciencie
nazie, sciencie de mort, l´extermination des Juifs, des Tsiganes et des malades mentaux , Ed. Odile Jacob,
París, 1989, p. 205). En junio de 1944, con el Holocausto en pleno apogeo, Eugen Fischer fue a Cracovia
para participar en un “Congreso Antijudío”. El delirio racista germano tuvo en este tipo de autores el
fermento teórico y práctico que condujo al genocidio.
La experiencia imperialista proporcionó la base práctica sobre la que se pretendía justificar el racismo
europeo. Sin embargo, a diferencia de los colonialismos francés, belga –excepción hecha en el Congo de
Leopoldo II–, británico u holandés, que también utilizaron la violencia para imponer sus intereses, la
Alemania de Guillermo II constituyó la matriz sobre la que germinarían a posteriori los campos de
concentración/exterminio nazis y el Holocausto. Fue en África Suroccidental y no en la India victoriana,
donde surgieron campos de concentración en los que se recluyó a hombres, mujeres y niños con la
finalidad de eliminarlos mediante el trabajo y donde la ciencia práctica inició su abismo moral. La
deshumanización racista y antisemita fue ensayada para aplicarse posteriormente en Europa.
El régimen nacionalsocialista marcó dos campos de acción para la aplicación del racismo germano: por
un lado, fomentó las uniones monorraciales <<arias>> y el aumento de la natalidad entre los miembros de
esta raza; por otro, estableció una política desfavorable con respecto a las razas consideradas inferiores,

bien por exclusión social o subyugación, bien por exterminación biológica. El Estado alemán adaptó las
leyes al contexto ideológico nazi por medio de un sistema de segregación racial. El doctor Hans Frank,
ministro del Reich y jefe del “Rechtsfront” (Frente del Derecho) alemán, escribió en la introducción al
comentario para la legislación racial un apunte de El derecho de la raza del también doctor Robert Deisz:
<<El nacionalsocialismo emana del conocimiento de que la fuerza vital de una nación depende de la
pureza de sangre de su pueblo... La familia es el tesoro sagrado de la fuerza alemana, el origen de toda
vida. Conservarla pura y sana, y capacitarla con ello para que haga posible la existencia y grandeza de
nuestro pueblo en el presente y en el futuro, esta es la más alta obligación y la máxima preocupación del
Estado nacionalsocialista. El imperio alemán, bajo la dirección de Adolf Hitler, no necesita personas
débiles, sino hombres y mujeres sanos y fuertes de la raza aria. Sólo así quedará asegurado la grandeza
y el futuro de Alemania. La teoría racista y la legislación racial del nacionalsocialismo es la aplicación
de la antiquísima, eternamente verdadera y tácita ley de la Naturaleza, según la cual el más fuerte
siempre vence y su especie vive eternamente, pero el débil tiene que perderse y morir en el camino de la
selección. Por lo tanto, es deber del legislador nacionalsocialista proteger la sangre alemana contra la
mezcla de razas extrañas, a través de una legislación fiel a estas eternas verdades dadas por la
Naturaleza y ratificadas por la Historia. Todos debemos esforzarnos por saber quien es alemán, mestizo
o judío, y en asegurar la fortaleza y superioridad de la raza alemana, evitando el matrimonio entre
personas que padezcan una enfermedad hereditaria, para con ello, a través de la fuerza legal, impedir
que continúe el debilitamiento del cuerpo nacional>> (Zentner, Dr. Kurt. Historia Ilustrada del Tercer
Reich, Ed. Bruguera, Barcelona, 1975, pág. 198).
La pri m era l ey naci onal soci al i st a de cará ct er raci st a fue l a Ley para el
R est abl eci m i ent o del C uerpo Profesi onal de F unci onari os 1 7 del 7 de abri l de 1933, l a
cual est abl ecí a que: <<l os funci onari os de ori gen no ari o han de ser j ubil ados>>.
Post eri orm ent e, el 15 de sept i em bre de 1935, se prom ul garon l as ll am adas Leyes de
Nurem berg: l a Ley del Ci udadano del R ei ch y l a Ley para l a prot ecci ón de l a S angre
Al em ana y el Honor Al em án. En l a pri m era de est as l eyes se est abl eci ó l a
excl usi vi dad de l a ci udadaní a para l os súbdi t os de sangre al em ana o afí n (no ari os,
resi dent es) 1 8 que most raran fi del i dad al puebl o y al R ei ch al em án. Con di cho
decret o, l os derechos fundam ent al es de l as personas quedaban condi ci onados en
funci ón de su aspect o fi sonóm i co, su ascenden ci a y su apt i t ud para servi r al Est ado.
La política eugenésica del Estado nacionalsocialista se centró en tres aspectos:
1.- Eliminación de los descendientes con taras hereditarias (eutanasia socialista negativa en la “Operación
Muerte Misericordiosa”).
2.- Prohibición de matrimonios “indeseables”.
3.- Unión de los más aptos para la transmisión hereditaria.
Est as lí neas de acci ón pret endí an t ransform ar el panoram a dem ográfi co- genét i co de
Al em ani a. La eut anasi a 1 9 (P rogram a T4) forzad a se inst i t uci onal i zó con el fi n de
crear un cuerpo naci onal sano. Dent ro de di cho cont ext o quedaron enm arcadas unas
800.000 personas, l as cual es fueron ví ct i m as de l a est eri l i zaci ón y de l a m uert e
i ndol ora. Tal m edi da, si n em bargo, t uvo un caráct er i m popul ar y reci bi ó l as m ás
severas crí t i cas por part e de di st i nt os est am ent os, en especi al de los ecl esi ást i cos.
Las Igl esi as C at ól i ca y Evangél i ca, que respect o al program a raci al m ost raban una
17

Para ser funcionario había que demostrar la posesión de una “limpieza de sangre” (carencia de antepasados hebreos) desde
1800.

18

Aquí se incluía a los alemanes con ascendencia extranjera (no judía) cuyos padres habían llegado a Alemania antes de 1914.

19

Esta ya se había institucionalizado anteriormente en algunos estados de Estados Unidos.

act i t ud ofi ci al de mut i sm o cuando no de aprobaci ón, prot est aron enérgi cam ent e
cont ra l a polí t i ca eut anási ca, obl i gando al Gobi erno a suspenderl a.
La prohi bi ci ón de l os m at ri m oni os “m i xt os” afect ó en especi al a l os j udí os, aunque
t am bi én se apl i có a l os ext ranj eros no ari os. Las Leyes de Nurem berg dej aron bi en
expl í ci t as l as uni ones perm i t i das y prohi bi das 2 0 . S egún l a l egi sl aci ón, una persona de
“sangre al em ana” era aquel l a que podí a dem ost rar haber t eni do cuat ro abuel os de
sangre germ ana. “Judí o” de raza era aquel que t ení a cuat ro abuel os hebreos. A part i r
de aquí se est abl eci eron t res subcat egorí as de bast ardos:
I.- Bastardos que entre sus cuatro abuelos tenían uno que era judío (o judía). A estos se les denominaba
bastardos de segundo grado.
II.- Bastardos que entre sus cuatro abuelos tenían dos que eran judíos (o judías). Eran considerados
“medio judíos” y recibían el nombre de bastardos de primer grado.
III.- Bastardos que entre sus cuatro abuelos tenían tres que eran judíos (o judías). La ley los consideraba
judíos de raza y eran tratados como tales.
La ley dividía a judíos y alemanes en cinco tipos humanos según su <<pureza>> racial. Estos cinco
arquetipos tenían 25 posibilidades para un enlace matrimonial. Los enlaces matrimoniales, no obstante,
quedaron restringidos a cuatro clases: 1º Matrimonios permitidos; 2º Matrimonios permitidos bajo ciertas
condiciones; 3º Matrimonios que sólo estaban permitidos con un permiso especial; 4º Matrimonios
prohibidos. Los matrimonios permitidos restringían el derecho de conyugalidad de las personas de sangre
alemana a individuos de su propio colectivo o a judíos de segunda categoría. Los medio judíos sólo
podían casarse entre sí y los judíos de raza únicamente tenían acceso a la unión con personas de su grupo
o con judíos de 75% de sangre hebrea (con tres abuelos judíos). Los matrimonios permitidos bajo ciertas
condiciones ocasionalmente posibilitaban la unión de los bastardos de primer grado (medio judíos) con
judíos de raza y cuasijudíos (75% de sangre hebrea). Los matrimonios que sólo estaban permitidos con un
permiso especial abrían la posibilidad de acceso conyugal entre bastardos de primer grado y bastardos de
segundo grado así como entre aquellos y personas de sangre alemana. Estos enlaces requerían de un
permiso del ministro del Reich de Asuntos Interiores o de una autoridad representante del Führer
(Caudillo). Las uniones de tercera clase debían tener en cuenta las cualidades físicas, psicológicas y
caracteriológicas del solicitante así como el tiempo de residencia de su familia en Alemania; su
participación y la de su padre en la Primera Guerra Mundial, etc. La categoría de matrimonios prohibidos
impedía la conyugalidad entre personas de sangre alemana y bastardos de primer grado con judíos de raza
y cuasijudíos. Asimismo, también quedaban prohibidos los enlaces de bastardos de segundo grado (25%
de sangre hebrea) con miembros de su misma categoría.
Los gi t anos ent raban dent ro de l a cat egorí a de l os i ndeseabl es para l a i deol ogí a nazi .
De origen indio, los gitanos empezaron a llegar a Europa alrededor del primer milenio después de Cristo.
Los estudiosos de la chipé romaní (o lengua gitana) han logrado clasificar los
diferentes dialectos gitanos en función de la formación de grupos itinerantes a
partir de la transmigración de los últimos siglos. Para Derek Tipler, los gitanos
estarían divididos en dos grandes conjuntos según su dialecto fuera vlaj o novlaj. Pertenecen al primer grupo los gitanos en cuya lengua prevalecen las
palabras de origen rumano, y al segundo, no-vlaj, aquellos en los que
predominan los vocablos de raíz griega, eslava o tedesca. Estas dos
ramificaciones fundamentales del idioma caló corresponden a los conjuntos Rom y
Sinti, los cuales hablan respectivamente los dialectos vlaj y no-vlaj. Los
primeros, con sus correspondientes variaciones lingüísticas, se subdividen en
Kaldrása, Grékuria, Serbája, Rusúria, etcétera.
20

La legislación matrimonial se hizo pública en los medios de comunicación de la época. Este extracto fue publicado en el
periódico antisemita Der Stürmer (El Asaltador).

Wiklund, en colaboración con el Komitia Lumiati Romaní (Comité Internacional
Gitano), elaboró una nueva división lingüística donde se reflejaba la situación
socio-económica de los gitanos europeos. Esta división fue aceptada por
unanimidad en el Consejo de Europa durante la sesión del 5 de septiembre de
1969. Los tres grupos principales que aglutinan a los calés serían:
Manouches.- Son generalmente nómadas y viven principalmente en Bélgica,
Francia, Alemania, Italia, Holanda, Luxemburgo y algunos lugares de Yugoslavia
y Checoslovaquia. Algunos grupos residen también en España.
Gitanos.- Es un colectivo sedentario que vive inmerso en el seno de la población
indígena del país. Este grupo reside principalmente en España, Portugal y en
algunas zonas del sur de Francia e Italia.
Romanichels.- Habitan en casi todos los países de Europa, concentrándose sobre
todo en los de su zona oriental. Son los que mejor conservan las tradiciones y
lengua de este pueblo. Los romanichels se dividen en sedentarios, seminómadas y
nómadas, siendo estos últimos los menos numerosos de los tres.
Desde un punto de vista racial, los gitanos tienen los rasgos somáticos predominantes en el Norte de la
India, siendo clasificados por la antropología física tradicional dentro de la rama indoafgana. La raza (o
subraza) indoafgana, denominada también iraniana, se la considera como la prolongación más oriental de
la raza mediterránea (suroriental). Ocupa la cuenca del Indo, la llanura gangética, el Punjab, apareciendo
asimismo en Pakistán, Afganistán e Irán. Dicha raza constituye el sustrato de las castas superiores de la
India septentrional. Dentro de este conjunto, se suele incluir a los toda y a los gitanos (estos últimos
notablemente modificados por causa de las migraciones). El arquetipo racial dominante entre los hindúes
caucasoides es muy similar al de las formas mediterránidas europeas, salvo en la pigmentación, mucho
más intensa (piel muy morena; cabello y ojos negros, aunque a veces también aparece la coloración
castaña) y en la nariz, algo más ancha (mesorrinia). Junto a ella, Biasutti (1959) distingue una fracción
braquiforma armenoide en Ahmedabad y Bombay; otra mediterránida grácil de estructura corporal fina y
extremidades delgadas; otra del Punjab, la <<indoaria>>, de talla elevada, dolicocefalia, piel morena y
pilosidad abundante. En realidad, es difícil saber si estos tipos locales son producto de diversas
migraciones históricas, de adaptaciones locales o de la formación de nuevos grupos mestizos a partir de la
hibridación ―en distintas proporciones según el lugar― de dos poblaciones de diferente raza. Se
considera que los indoafganos son los descendientes de los primitivos arios de la India. Algunas
corrientes racistas, entre ellas la nazi, quieren ver en ellos la pervivencia de una ancestralidad etnorracial
nórdica (de pelo rubio y ojos azules), precursora de los actuales pueblos de lengua indoeuropea. Sin
embargo, pese a la existencia de analogías lingüísticas entre las etnias europeas y las del norte del
Indostán21, no se ha demostrado que la raza nórdica europea haya sido la promotora de esta cultura.
Además, actualmente se acepta que el hipotético núcleo original de los indoeuropeos se halla en los
Kurganes, en las estepas del sur de Rusia y de Kazajstán ― entre el Mar Negro y el Mar Caspio― , región
habitada por un mosaico heterogéneo de razas (v.gr, turanios) de lengua turca y religión musulmana. No
se han constatado migraciones en masa de pueblos nórdicos ―salvo, quizás, la expansión 22 helenística de
Alejandro Magno―, lo cual está aprobado por la fisonomía de los indoafganos, más parecida a la de los
mediterráneos sensu stricto o norafricanos que a la de los pobladores del norte de Europa. Este hecho fue
confirmado por autores de la Antigüedad, como Estrabón (Geografía, XV, 13. Traducido por H. L. Jones
y publicado en www.perseus.tufts.edu), quien afirma que <<En cuanto a la gente de India, éstos en el sur
son como los etíopes (africanos negros) en color aunque como el resto respecto al rostro y el cabello (a
causa de la humedad del aire el pelo no es rizado), mientras que en el norte son parecidos a los
egipcios>>.
21

N.A.- Inclúyase aquí a iraníes y kurdos.

22

N.A.- En la cual participaron elementos multirraciales: dináricos, anatólios, etcétera.

Los datos antropogenéticos y glotocronológicos han permitido reconstruir con
cierta aproximación las migraciones de los distintos grupos calés por el
continente euroasiático. Del siglo V al IX, los gitanos se hallaban en Irán. Hacia
el año 1000 d.C., comenzaron a entrar en Europa, ocupando los Balcanes, Rusia,
Polonia y centroeuropa ya en el siglo XIII. Su aparición generalizada por todo el
continente no tuvo lugar hasta la centuria XVI.
En la década de 1930, en Alemania existían alrededor de 30.000 gitanos, que vivían en caravanas o en
entornos urbanos. La discriminación contra ellos tenía un arraigo secular; durante siglos en Europa
Central y Oriental se organizaron “cacerías de gitanos” y se los acusó de deicidio, hechicería o de portar
enfermedades peligrosas, como a los judíos.
A principios del siglo XX comenzó a funcionar en Alemania una Oficina de Información Gitana, que los
registraba. Fueron declarados como una amenaza de la que había que defenderse. En este contexto, se
hacía hincapié sobre el peligro de una <<mezcla de razas>>. En 1905 se publicó un registro con datos
genealógicos y fotografías de cientos de gitanos alemanes. En 1926, el Estado de Baviera promulgó una
ley para <<combatir a gitanos, trashumantes e individuos sin hábitos de trabajo>>. Un gitano que no que
no pudiera demostrar que tenía ocupación fija se exponía a ser ingresado en un correccional. Los nazis
adoptaron ésta y otras leyes desde 1933 además de aplicar la legislación de Nuremberg.
Dada la predilección nazi por la "pureza racial," parecía inevitable que los gitanos estuvieran entre sus
primeras víctimas. No obstante, en los primeros días del Tercer Reich, los gitanos presentaron un
problema para la ideología racial de Hitler. La lengua gitana es uno de los idiomas indoeuropeos surgidos
en el norte de la India. Los antropólogos alemanes se dieron cuenta que los gitanos migraron a Europa
desde la India y que, por tanto, eran descendientes de los ocupantes arios del subcontinente que se creía
en ese tiempo habían invadido India desde Europa. En otras palabras, los gitanos eran hablantes de una
lengua indogermana; por tanto, los gitanos eran arios.
Uno de los ideólogos de la antropología nazi, Hans F. K. Günther, añadió un componente
socioeconómico a la teoría de la pureza racial. Si bien concedía que los gitanos de hecho descendían de
los arios, procedían de las castas más pobres que se habían mezclado con varias razas "inferiores" que
encontraron en su paso errante. Esto fue posible, explica, considerando su pobreza extrema y su estilo de
vida nómada. Si bien consideraba que había algunos grupos que eran "arios puros", la mayoría de los
gitanos suponían una amenaza para la supuesta homogeneidad aria debido a su mestizaje racial. Se
decidió que había que separar a los gitanos de los arios puros y a gitanos mestizos (Mischlinge)
descendientes de relaciones exogámicas de los romanó originarios.
Para estudiar el problema a profundidad, los nazis establecieron la Unidad de Investigación de Higiene
Racial y Biología Demográfica (Rassenhygienische und Bevölkerungsbiologische Forschungsstelle,
Departamento L3 de la Oficina de Salud del Reich) en 1936. Comandado por el doctor Richard Ritter y su
asistente Eva Justin, se encargó de conducir un estudio a profundidad de la cuestión romaní
(Zigeunerfrage)” y proveer la información requerida para formular una nueva ley referente a la población
gitana del Reich. Luego de un estudio de campo extensivo durante la primavera de 1936, consistente de
entrevista y examinaciones médicas para investigar información genealógica y genética, se determinó que
la mayoría de los gitanos representaba un peligro para la pureza racial alemana y, por tanto, debían ser
eliminados. En este período no se tomó ninguna decisión con respecto al resto (alrededor del 10% de la
población gitana total de Europa), ante todo las tribus Sinti y Lalleri que vivían en Alemania, aunque se
realizaron varias sugerencias.
El Estado alemán fomentó las uniones “monorraciales” entre personas de <<sangre alemana>> y dio todo
tipo de incentivos para la formación de familias numerosas arias con el fin de llevar a cabo un proceso de
desmelanización y renordificación del país. El régimen nacionalsocialista otorgó ventajas económicas a
las familias con muchos hijos (exención de impuestos) y estableció concursos raciales en donde se
premiaba el grado de pureza racial de los nacidos; Hitler gustaba de fotografiarse con niños de fisionomía

rubicunda. La co-reproducción entre nórdicos fue eco de toda una amplia campaña propagandística. De
este modo, el Comité del Reich para el Servicio y la Salud del Pueblo publicó una lista de diez
mandamientos para la elección conyugal. En ellos se establecía una hipervaloración de la raza y del
determinismo biológico, subyugándose la libertad individual a los intereses generales del Estado. Algunas
de las directrices contenían las siguientes premisas:
1º-PIENSA QUE ERES UN ALEMÁN. Todo lo que tú eres no lo eres por mérito propio, sino gracias a tu
pueblo. Por ello, piensa sí todo lo que haces va a ser en beneficio del mismo. El interés general prevalece
sobre el particular.
4º-DEBES CONSERVAR LÍMPIO EL ESPÍRITU. Mantén limpio tu espíritu de todo lo extraño, de lo
ajeno a tu raza, de lo que tu conciencia te prohibe. La ambición de ganar dinero y fortuna, la ambición de
bienestar, muy a menudo hacen olvidar eso.
5º-COMO ALEMAN, ELIGE SÓLO UN CONYUGE DE LA MISMA SANGRE O DE SANGRE
NÓRDICA. Donde coincide carácter con carácter, reina la armonía. Donde se mezclan razas desiguales,
hay discordia. Las mezclas de razas distintas conducen, en la vida de los hombres y pueblos, a la
degeneración y la ruina, tanto más rápida cuanto más difieran las características raciales. ¡Cuida de no
arruinarte, distánciate de lo inferior! La felicidad sólo es posible entre personas de la misma raza. ¿Qué
significa sangre nórdica? La historia enseña que nuestros antepasados germánicos coincidían en
muchísimos aspectos con el ideal del hombre nórdico. La raza nórdica es, según las investigaciones, la
raza que más ha contribuido al desarrollo de la humanidad. El pueblo alemán todavía posee una parte
esencial de sangre nórdica. Cada alemán participa de ella más o menos. Conservar y aumentar este don es
un deber sagrado. El que mezcla su sangre con la de personas de inferior raza se convierte en un criminal
contra su pueblo.
6º-AL ELEGIR TU CONYUGE, PREGUNTA POR SUS ANTEPASADOS. Tú no sólo te casas con tu
cónyuge, sino prácticamente también con sus antepasados. Hombres de valor sólo pueden nacer donde
existan antepasados de valor. Las propiedades del intelecto y del alma se heredan, igual que el color de
los ojos y del cabello.
(Zentner, Dr. Kurt. Historia Ilustrada del Tercer Reich, Ed. Bruguera, Barcelona, 1975, pág. 289).
La “puri fi caci ón” raci al del t erri t ori o al em án fue uno de l os pri nci pal es obj eti vos del
régi m en hit l eri ano. El Est ado naci onal soci al i st a im pl ant ó l a <<Lebensborn> >
(Manant i al de Vi da), una m edi da bi o-pol ít i ca que perseguí a l a sel ecci ón y l a
reproducci ón de l os i ndi vi duos raci al m ent e <<puros>>. El organi sm o encarg ado de
di ri gi r l a polí t i ca raci st a del régi m en fue l a Ofi ci na C ent ral de l a R aza y el
R easent am i ent o (R uS HA, R asse und S i edl ungshaupt am t ) , cread a en 1931. La
recuper aci ón genét i ca del prot ot i po bl anqui rrubi o fue apl i cada de di versas m aneras,
l as cual es vari aban desde l os <<pl anes para l a crí a de ni ños>> de Mart i n B orm ann
hast a l os proyect os de <<l i m pi eza et norraci al >> de l as t i erras conqui st adas del Est e
de Hei nri ch Hi m ml er o el proyect o de im port aci ón de col onos i nm i grant es
escandi navos en B avi era. La Lebensborn prom oci onó l a reproducci ón de nórdi cos
sanos en seri e y a l a cart a m edi ant e l a i nt roducci ón de l a poli gam i a. La pol ít i ca
poli gám i ca posi bi l i t aba l a copul aci ón ent re m i em bros de l as SS (cuerpo que sól o
adm it í a a m il i t ant es ari os) y muj eres raci al m ent e sel ecci onadas. Los hi j os resul t ant es
de est as rel aci ones eran separados de sus padres y cri ados baj o una est ri ct a
disci pl i na en l os Ordensburgen (C ast i l l os de l a Orden), en donde reci bí an form aci ón
param i l i t ar y adoct ri nam i ent o pol í t i co naci onal soci al i st a (Educaci ón Naci onal
Pol í ti ca: NAP OLA). La fi nal i dad de est a m edi da era cri ar una “ari st ocra ci a
bi ol ógi ca” que di ri gi era en el fut uro l os dest i nos de Al em ani a. Los t eóri cos nazi s
pret endí an crea r un est am ent o si mi l ar al de l as ari st ocraci as at eni ense o espart ana,
l as cual es conform aban un 5 o 10% de l a pobl aci ón de l as pol i s que gobernaban. La

reproducci ón
raci al sel ect i va supuso l a apl i caci ón práct i ca de l as noci ones
bi ol ogi ci st as, hast a ent onces sól o experi m ent adas en el ám bi t o agropecu ari o, en el
cont ext o de l a soci edad hum ana. R espect o a el l o, Wal t her Darré, mi ni st ro de
agri cul t ura del R ei ch e i ngeni ero agrónom o, afi rm ó en uno de sus escri t os:
<<Aquí se est a f ormando l a nueva ari st ocraci a. Reuni remos l a mej or sangre. De l a
mi sma manera como hemos f ormado nuest ro tradi ci onal caball o hannoveri ano de
padres y madres que se habí an conservado puros, cri aremos t ambi én, de la mej or
sangre al emana, medi ant e cruzami ent os de sel ecci ón en el t ranscurso de las
generaci ones, el t i po puro del al emán nórdi co. Qui zá no podremos puri f i car todo el
puebl o al emán, pero la nueva ari st ocraci a al emana será cri ada con procedi mi ent os
especi al es >> 2 3 .
(Zentner, Dr. Kurt. Historia Ilustrada del Tercer Reich, Ed. Bruguera, Barcelona, 1975, pág. 199).
La Lebensborn no sól o se ori ent ó a l a reproduc ci ón de l os rubi os al em anes si no que
t am bi én adqui ri ó un al cance ext eri or. Durant e l a guerra, en su proceso de
desm el ani zaci ón y renordi fi ca ci ón ét ni ca y dem ográfi c a, los al em anes secuest r aron 2 4
a ni ños de fi sonom í a nórdi ca en los t erri t ori os ocupados del nort e y est e de Europa y
l os t rasl adaron a Al em ani a, en donde eran ent regados a fam i li as t eut onas afi nes al
régi m en o i nt ernados en escuel as especi al es (Escuel as Hi t l er). Los ni ños capt urados
eran educados en l a cul t ura al em ana y adoct ri nados con l as creen ci as del régi m en
nazi . Las Escuel as Hi t l er eran unos i nt ernados especi al es que cum pl í an l a “m i si ón”
de prepar ar a l a nueva cl ase di ri gent e a l a que se encargarí a el fut uro gobi erno del
paí s.
El raci sm o nórdi co de pi el bl ancorrosad a, pel o rubi o y oj os azul es se enseñaba en l as
escuel as. Aquí era frecuent e sel ecci ona r a al um nos para l a NAP OLA com parando sus
caract e rí st i cas fí si cas con m odel os de pl ant i l l a de col or de cabel l o y de oj os. P ara
i ngresar en l as S chut z- St affel (S S ) se exi gí a dem ost rar ascendenci a geneal ógi ca
germ áni ca desde 1750 y no poseer rasgos com o el cabel l o negro y/ o l a nari z convexa.
Igual m ent e, se fom ent aba l a creen ci a de l a exi st enci a de rasgos especí fi cam ent e
hebreos com o el de l a nari z agui l eña. Est o era pat ent e en l as escuel as, donde en l as
vi ñet as de l i bros de t ext o com o Der Gi ft pi l z ( El hongo venenoso ), publ i cado en 1938,
se present aba a un m aest ro y sus al um nos hebreos con rasgos cari cat ures cos si endo
expul sados de una local i dad al em ana ant e l a mi rada i m pasi bl e y al egre de l a
pobl aci ón rubi cunda.
El cine tampoco fue ajeno a este fenómeno de propaganda. Así, el delirio racista germánico y antisemita
se expresó en numerosas películas y documentales, en donde los judíos siempre tenían un carácter
grotesco y negativo. Un ejemplo de ello es el documental “El judío eterno” (Der ewige Jude) de Fritz
Hippler, director de la Oficina de Cine del Tercer Reich. El filme incluye escenas rodadas en los guetos
de Varsovia, Lodz, Cracovia y Lublin tras la invasión alemana de Polonia en 1939. En la película se sacan
a escena distintos tipos hebreos, considerándose a uno de ellos como el producto del mestizaje entre el
oriental, el asiático y el negro. Igualmente, se presenta a varios hebreos con barba, bigote y trajes
tradicionales para después mostrarlos afeitados y vestidos de manera “occidental”, queriéndose así

23

Esto se hizo en base a las tesis del doctor Schallmayer, que en 1900 las concretó en una obra titulada Herencia y selección en
el curso de la vida de los pueblos. Aquí se tenía en cuenta tanto la carencia de ascendientes eslavos o judíos desde 1750 hasta
críterios fisionómicos rigurosamente establecidos (estatura, forma del cráneo, pigmentación cutanea, capilar y ocular, etc.).

24

Muchas familias danesas, noruegas o polacas vieron secuestrados a sus miembros infantiles a causa de su fisionomía nórdica.
Después de la guerra, algunos de estos niños o adolescentes pudieron regresar con sus parientes biológicos. Sin embargo,
tales individuos quedaron marcados para siempre a causa de su doble vida.

presentar el peligro racial que suponían los semitas asimilados, difícilmente identificables. Asimismo, se
compara a los judíos con las plagas de ratas que propagaron la Peste Negra a finales de la Edad Media.
Por el contrario, Leni Riefenstahl, en “El triunfo de la voluntad”, mostraba en una reunión anual del
NSDAP, en 1935, a jóvenes y adolescentes que coincidían con el prototipo blanquirrubio y ojiclaro oficial
de rasgos nórdicos.
El racismo ario no afectó únicamente a los judíos, los gitanos o los extranjeros considerados inferiores
sino que también fue aplicado a personas de <<sangre germana>>. La discriminación racial se recrudeció
en Alemania y en los territorios conquistados conforme avanzaba la contienda bélica. Un ejemplo de
segregación <<genética>> es la expulsión de este alumno alemán no-ario (y no judío) de una escuela
superior en 1942:
Schillerschulle, Escuela Superior para niños de Stettin, antes: Schiller-Realgymnasium Stettin, 15 de
diciembre de 1942.
Distinguido señor Grawe:
Después de haber escuchado la conferencia sobre el bachillerato, el 10 de diciembre de 1942, he llegado
a la convicción de que la elevación de su hijo a un cargo directivo, facilitado por un título de bachiller,
contradice los intereses de la comunidad del pueblo alemán. Por este motivo, no he admitido a su hijo
para optar a dicho titulo.
Como, además, una continuada estancia de su hijo en la escuela, según mi opinión, dificulta la
educación racista de sus condiscípulos, después de escuchar la conferencia del 15 de diciembre de 1942,
he decretado la expulsión de su hijo de esta escuela, basándome en las <<Auslesebestimmungen IV>>.
El certificado de despido se lo remito adjunto.
¡Heil Hitler! Firmado: El director.
(Zentner, Dr. Kurt. Historia Ilustrada del Tercer Reich, Ed. Bruguera, Barcelona, 1975, pág. 339).
Durante la Segunda Guerra Mundial, el III-Reich alemán aplicó una política de reconfiguración racial en
el continente europeo a través de la eugenesia y el genocidio. Son numerosos los testimonios en este
sentido en países como Polonia.
La represión racista alcanzó tal magnitud en este ámbito que también afectó a los no judíos, como reflejan
las notas del escritor polaco (no hebreo) Estefán Otwinoski:
<<Recu erdo bi en el t error acechando en l as esqui nas de Varsovi a. (...) Era
dobl ement e amenazador para mí , pues recorrí a l as cal l es de la ci udad como si mpl e
pol aco que soy, o como j udí o, cal i dad que pret endí an at ri bui rme al gunos de mi s
compat ri ot as más cel osos de vel ar por el bi en de su pat ri a, escudri ñando mi perf i l y
mi s cabel l os negros. Recuerdo aquel l as mi radas que, desgraci adament e, no
pert enecí an úni cament e a qui enes buscaban un modo f áci l y rápi do de ganar al gún
di nero, si no tambi én a personas consi deradas como ci vi l i zadas. Suf rí l a más at roz
de las angusti as, la del hombre que, at rapado (por del at ores que l o creen j udí o), no
ll eva enci ma ni di nero ni document os en regl a, o poseí a document os mani f i est ament e
f al sos>> (Mi chel B orwi cz. La i nsurrecci ón del ghett o de Varsovi a, Ed. Oi kos-Tau S .
A., B arcel ona, 1987, pág. 30).
Un prisionero político español, el doctor Julio del Águila, confirma el clima de terror llevado a cabo por
los cuerpos genocidas alemanes en este testimonio sobre su estancia en el campo de exterminio de
Stutthoff, en Prusia Oriental:

<<En aquel campo yo era el úni co español . Luego ll egarí an ot ros. L a mayorí a de
l os pri si oneros eran pol acos, con al gún francés, bel ga u hol andés mezcl ado. Tuve l a
suert e de poder enchuf arme de pract i cant e. Al pri nci pi o, para no compl i carme
demasi ado la vi da, decl aré que cuando l a guerra ci vi l (español a) empezó yo
acababa de sacar el t ít ul o de médi co; que era médi co bast ant e inexpert o, vamos.
Recuerdo que un col ega aust rí aco, de l as SS, ll amado Schul tz, me di j o:"no t e
preocupes, sí ti enes l a suert e de sal var l os pri meros obst ácul os, aquí podrás
pract i car a t us anchas” . Los obst ácul os eran l as tremendas mat anzas que se
ori gi naban cont ra l os que t ení an pi nt a de j udí os. Yo no l a t ení a, pero como era
pequeño, de t ez cet ri na y de pel o muy moreno, me podí an haber t omado por gi t ano,
que era ot ro de los grupos a l os que l a raza ari a se l a t ení a j urada>> (Eduardo P ons
P rades. Mori r por l a li bert ad. Español es en l os campos de ext ermi ni o nazi s , Ed.
Vosa S .L., Madri d, pág. 209).

2- Orígenes raciales y genéticos de la población germánica. El mito del superhombre y el problema
de la rubiedad.
La población germánica ha estado poblada desde la antigüedad por diversos tipos humanos fisionómicos
y genéticos. Entre ellos son a destacar los siguientes:
I.- Raza dol i cocéf al a nórdi ca (ari a o germáni ca) .- El término "nórdico" fue propuesto
primeramente como grupo racial por el antropólogo francés Joseph Deniker. Sin embargo fue la obra del
sociólogo y economista William Z. Ripley la que popularizó la idea de las tres razas europeas (nórdica,
alpina y mediterránea) haciendo uso de la terminología acuñada por Deniker -anteriormente Ripley había
usado "teutón" como designación- en su obra de referencia Las razas de Europa, en la que distinguió las
razas európidas basándose en diversas mediciones antropométricas y teniendo en cuenta principalmente la
estatura y el índice cefálico.
La raza nórdi ca cubre l a m ayor part e de l a P ení nsul a Escandi nava, el cont orno de l os
m ares B ál ti co y del Nort e, una part e de Gran B ret aña (Escoci a), l os archi pi él agos del
nort e y del oest e de Escoci a y l a tot al i dad de Isl andi a. La vari edad nórdi ca apare ce
m ás o m enos m ezcl ad a con el em ent os al pi nos (aport e cél t i co) en Irl anda, P aí s de
Gal es, B ret aña y Norm andí a. Di cho conj unt o raci al aparec e anexo a et ni as de
cul t ura germ áni ca y const i t uye un porcent aj e i m port ant e de l a pobl aci ón l eucoderm a
de Nort eam éri ca, Aust ral i a y S udáfri ca. S u form a m ás caract e rí st i ca se encuent ra en
l os val l es int eri ores de Noruega, en el sur y el cent ro de Sueci a, así com o en l os
Hi ghl ands (= Ti erras Al t as) de Escoci a.

Ent re l os cara ct eres m ás represent at i vos de l os nórdi cos, se observa una est at ura
el evada (m edi a de 1,73 m ), cabe za dol i cocéfal a o m esocéfal a, cara al argada
(l ept oprosopa) y nari z est recha (l ept orri na) y prom i nent e. La pi el present a una
pi gm ent aci ón bl ancorrosad a, el cabel l o es de col or am ari l l o o m arrón ―m enos del
1% de los suecos l o t i ene negro, según C .S . Coon ― y l os oj os son norm al m ent e
cl aros (azul es o verdes). S i n em bargo, l a raza nórdi ca ha efect uado fuera de l as
regi ones en l as que est á m ej or di ferenci ada un ci ert o núm ero de m odi fi caci ones que
han conduci do a l a apari ci ón de subrazas y de ti pos l ocal es. De ent re est as
subvari edades, caben dest acar l as si gui ent es: dál i ca, B rünn, Trondel agen,
angl osaj ona y cél t i ca. El t i po dál i co o dal onórdi co (de B orreby, según Gerhardt ,
1969) se ext i ende a lo l argo de S ueci a, de Al em ani a y en el est e de Franci a (raza
l orena), cara ct eri z ándose por un cuerpo rechoncho, el cráneo y l a car a m ás anchos y
una ci ert a t endenci a a l a braqui cef al i a. La subraz a dal onórdi ca represent arí a, según
ci ert os aut ores, una rem i ni scenci a ancest ral de un grupo nórdi co pri m it i vo
consi derado com o descendi ent e de l a raza de C ro-Magnon. La vari ant e denomi nada
B rünn present arí a acent uados caract eres que l o acerc arí an al prot ot i po de C roMagnon, mi ent ras que l a Trondel agen no serí a m ás que una vari edad hi bri dada de
nórdi cos sensu est ri ct o y nórdi cos B rünn. El ti po angl osaj ón, por su part e, se
encuent ra l ocal i zado en el nort e de Al em ani a y de Ingl at erra, y dest aca por t ener un
esquel et o m uy robust o, m ol ares prom i nent es, t endenci a a val ores alt os del índi ce
cefál i co, cabez a rel at i vam ent e poco el evada, etcétera. Por úl t i m o, exi sti rí a un
denom i nado t i po cél t i co, de l a Edad del Hi erro (di fer ent e de los grupos cel t as
act ual es), el cual dest aca rí a por l a form a ósea de l a nari z, l a incl i naci ón de l a frent e
y ot ros caract e res esquel ét i cos. Tal es subdi vi si ones responden, probabl em ent e, m ás a
una i nt erpret aci ón arbi t rari a de ci ert os rest os que a una verdadera vari aci ón
ant ropogenét i ca.
El ori gen de l a raza nórdi ca ha pl ant eado al gunos probl em as a l os ant ropól ogos,
debi do al hecho de que el pobl am i ent o del nort e de Europa sól o puede haberse
produci do en una época reci ent e, es deci r, después del P al eol ít i co Superi or (hace
12.000 años), m om ent o en que el perí odo int ergl aci al Hol oceno vi ene a sust it ui r al
Pl ei st oceno. En est e ti em po, l os hi el os de l a gl aci aci ón de Würm em peza ron a
ret rocede r, li berando l a P ení nsul a Escandi nava del casquet e hel ado y separándol a del
rest o de Europa por el m ar B ál t i co. A part i r de ahí , han surgi do di st i nt as hi pót esi s
que int ent an expl i car l a génesi s de l os nórdi cos. Las t eorí as surgi das se pueden
di vi di r en dos grupos: mi graci oni st as y adapt aci oni st as. En el prim er caso, el
pobl ami ent o de Escandi navi a serí a post eri or a su i ndi vi dual i zaci ón geográfi c a. La
raza nórdi ca provendrí a de mi graci ones prot ohist óri cas gest adas a part i r de
com uni dades exi st ent es en ot ras regi ones de Eurasi a, probabl em ent e del C áucaso
(m est i zaj e de m edi t erráni dos con pobl adores ori undos del m ar C aspi o) o del Asi a
cent ral (hi pót esi s ari a o indoeuropea ). S egún el ot ro conj unt o t eóri co, l a regi ón
norocci dent al de Europa se habrí a col oni zado a raí z de l a adapt aci ón geocl i m át i ca de
pobl aci ones exi st ent es i n sit u , l as cual es se habrí an di ri gi do haci a el Nort e conform e
ret rocedí an l os gl aci ares (hi pót esi s crom añoi de y del Homo europeus 2 5 ). H.- V.
Val l oi s t eori zaba en est e sent i do al deci r que l os nórdi cos son <<un conj unt o
het erogéneo correspondi ent e a l a despi gm ent aci ón i ndependi ent e de vari os grupos
di ferent es>>.
El color muy claro de los pobladores de las regiones del norte de Europa se debe, según Marvin Harris, a
que pueblos de fenotipo mediterráneo producían alimentos agrícolas, derivados lácteos y obtenían la
vitamina D del sol. Pero al comenzar su lenta ascensión hacia el norte, sufrieron un déficit de vitamina D
25

N.A.- Según esta teoría, un Homo europeus antecesor de los nórdicos habría poblado Escandinavia hace 12.000 años. Su
cultura recibió el nombre de Maglemose.

(que se obtiene normalmente del pescado marino) y de calcio que hizo que la selección natural y quizás la
sexual favoreciese la piel blanca, por su mayor receptividad frente a las radiaciones solares, y también por
su mayor capacidad para producir la enzima llamada lactasa que posibilita la ingestión de grandes
cantidades de leche fresca, alimento básico en los territorios nórdicos. Así, la supervivencia de hijos de
piel clara, más fuertes y más sanos por lo general que los hijos morenos en ambientes de poca radiación
solar con déficits alimenticios, unido a la alta mortalidad infantil de esas épocas, dio como resultado a una
mayor proporción de rubios en las poblaciones nórdicas.
El cabello rubio es producido por un gen recesivo y para que ese color se manifieste dicho gen debe estar
presente en ambos lados de la familia o en la generación de los abuelos. Aunque se puede asumir que la
pigmentación de pelo varía exclusivamente en el tronco racial caucasoide, siendo uniformemente negra
en el resto de los troncos raciales, se ha descubierto cierto grado de blondismo en aborígenes australianos
y en melanesios que parece ser que no se relaciona con fenómenos de mestizaje. El rubio (del latín
«rubĕus»=«rojo») es un color de cabello con bajos niveles del pigmento melanina. Generalmente el
cabello rubio natural se ve asociado con los ojos azules o verdes, la piel muy clara o blanca. Hay dos tipos
de blondismo: uno más dorado, el de la raza nórdica (haplogrupo masculino I1) que provendría de una
migración mediterránea, y otro más cenizo, el de la raza balto-eslava (haplogrupo masculino R1a),
procedente del mar Negro y relacionado con el posible origen de la cultura indoeuropea.
El eritrismo o rutilismo es una anomalía individual, no racial, que alcanza entre el 1 y el 5% de la
población, y sólo se refiere a personas que tienen la piel relativamente clara. La aparición del pelo
anaranjado (pelirrojo) es más común entre los leucodermos que entre los xantodermos y los
melanodermos. Su frecuencia es elevada en ciertos grupos de contacto entre rubios y morenos (v. gr,
Irlanda, Israel, Normandía, EE.UU), siendo considerado una forma particular de albinismo resultado de
un antiguo mestizaje de éstos. El rutilismo se hace más evidente entre las poblaciones débilmente
pigmentadas que entre las que poseen una piel oscura, lo cual obedece a que el pigmento xántico que
contienen los cabellos rojos (pigmento considerado como una mutación de la melanina consecutiva a la
reacción neutra de la promelanina) está enmascarado por el pigmento melánico de los morenos. El
eritrismo no afecta al color de los ojos ni a otras características raciales, estando éstos, por lo común, en
consonancia con los rasgos raciales predominantes en una población; así, los pelirrojos de raza
mediterránea suelen presentar las características anatómicas que definen a dicho conjunto, tales como los
ojos oscuros o el pelo rizado. No está necesariamente asociado a la raza nórdica.
Las personas de ojos azules tendrían un antepasado común que vivió hace entre 6.000 y 10.000 años,
según un estudio llevado a cabo por científicos daneses. Investigadores de la Universidad de Copenhague
afirman que la aparición de los ojos azules fue producto de una mutación genética que se dio en un sólo
individuo. Esta mutación afectó al gen OCA2, responsable de la producción de melanina, que es la
proteína que da color a nuestros ojos, piel y cabello. La mutación en un gen adyacente al OCA2 (HERC2)
al que influye directamente, redujo la capacidad de producción de melanina en el iris, y tuvo como
consecuencia la incapacidad de producir ojos marrones y la aparición de los ojos azules. Si se inhibe
totalmente la acción del OCA2 se dan casos de ausencia total de producción de melanina, lo que da como
resultado a los albinos, que no tienen pigmento en sus ojos, piel y cabello. Los investigadores
concluyeron que las personas de ojos azules heredaron el mismo cambio en el mismo punto del DNA.
Esta mutación, según los científicos, se produjo hace entre 6.000 y 10.000 años al noroeste del Mar Negro
y en el sur de Europa, desde donde la población agrícola comenzó a emigrar hacia el norte.
Hace 7.000 años, los europeos tenían la piel oscura y los ojos azules, un fenotipo que en la actualidad ya
no existe, según una investigación dirigida por el biólogo del Consejo Superior de Investigaciones
Científicas (CSIC) Carles Lalueza-Fox. En 2012, este investigador analizó parte del genoma de dos
cazadores del Mesolítico encontrados en el yacimiento de La Braña-Arintero, en Valdelugueros (León).
Las muestras permitieron entonces secuenciar el 1% del ADN de estos individuos y determinar que las
poblaciones ibéricas actuales no proceden genéticamente de estos individuos. Casi un año después, en
marzo de 2013, un golpe de suerte hizo que el equipo dirigido por Lalueza-Fox analizara la raíz del tercer

molar de uno de los individuos, el bautizado como La Braña 1, una muestra que estaba muy bien
conservada y que permitió descifrar el genoma completo del individuo.
El resultado de estos análisis, realizados en colaboración con el Centre for GeoGenetics de Dinamarca y
publicados Nature, concluyen que la pigmentación clara de los europeos es el resultado de cambios en
dos genes, un rasgo que hasta ahora se había asumido que era bastante antiguo y que se remontaba al
Paleolítico Superior. Sin embargo, al estudiar los genes de este individuo se descubrió que tenía las
variantes africanas y que, por lo tanto, su pigmentación era más oscura que la de los europeos actuales.
Además, al analizar el color de los ojos, se encontró la mutación que en los humanos producen siempre
ojos azules. El hallazgo muestra que, pese al estereotipo que se tiene de que los ojos azules acompañan a
la piel clara, lo cierto es que estas dos características vienen marcadas por genes diferentes y que los ojos
azules precedieron a la pigmentación clara de los europeos, algo realmente sorprendente hasta ahora. De
hecho, la piel clara apareció en Oriente Medio, los ojos azules en el sur de Europa y el pelo rubio tuvo su
primera aparición en torno al lago Baikal.
La gama de colores de los ojos va desde el castaño -que es el color predefinido en el ser humano- hasta el
verde, dependiendo de la cantidad de melanina en el iris. Según el psicólogo Jerome Kagan, los
individuos de ojos claros serían más inhibidos que los de ojos oscuros con un mayor miedo a la novedad.
Ello se debería a la supuesta relación que existiría entre producción de melatonina y corticoides. Su idea
es que las poblaciones nórdicas, al emigrar hacia Escandinavia, el Báltico y el norte de Alemania,
incrementarían el nivel del neurotransmisor de la norepinefrina para hacer frente a las bajas temperaturas,
adaptando la temperatura corporal y el sistema nervioso a un entorno hostil. Ello daría lugar a un sistema
nervioso más reactivo y un temperamento más timorato.
Por el contrario, los nórdicos son más sensibles a las quemaduras solares, a los melanomas y a las
afecciones oculares en regiones de media o intensa insolación. También es notorio que en altas latitudes
de la Europa atlántica (50-65º Norte), caracterizadas por un clima oceánico frío o continental, la baja
insolación no produce las suficiente serotonina, lo que explicaría la tendencia depresiva de la gente
nórdica así como su posible propensión genética, psicológica, ambiental o cultural al alcoholismo, al
suicidio, la violencia y a conductas criminales colectivas e individuales debido a problemas afectivos de
relación y deficiencias en el desarrollo de la inteligencia social. No obstante, las migraciones, el mestizaje
y la cultura pueden mitigar este problema.
El hecho de poseer una piel blancorrosada y cabello y ojos claros no solo no es una ventaja evolutiva sino
que podría suponer un inconveniente biológico para adaptarse a distintos entornos bioclimáticos, donde
han prosperado una pigmentación cutánea intermedia y un color de pelo y ojos oscuros, propios de la
mayoría de las razas. Además, el color del cabello así como el de los ojos suele cambiar con la edad en la
mayoría de los individuos. Hay personas que nacen con el pelo de un color y este les va cambiando a lo
largo de la vida, reoscureciendose o reaclarandose. Asimismo, el color de la piel cambia con la exposición
al sol, adquiriendo un tono rojo o moreno en función de la melanina que se posea.
P aral el am ent e, l a pret endi da pureza raci al de est e conj unt o se ve cont radeci da por l a
di versi dad de subrazas fi si onómi cas (V. gr, t i pos dáli co o B rünn) y vari ant es
genét i cas (hapl ogrupos I1, R 1b, R1a, H, I2b, K1c2…) del ent orno noreuropeo aunque
aparez can al gunos subhapl ogrupos especí fi cos de ori gen germ áni co ( I2b1, R1b1b2a1a2,
R1b1b2a1a3, J1b1, T3, etc). Este hecho se aprecia en Islandia, considerada por los autores nazis como
paradigma de la pureza racial nórdica debido a su aislamiento. El origen de los islandeses, según las
últimas investigaciones genéticas de poblaciones, expuestas en el Museo Nacional de Historia de
Reykjavík, muestra que proceden de un antiguo mestizaje entre vikingos noruegos y de las Islas Feroe y
de pobladores gaélicos de las Islas Británicas. Los estudios sobre el cromosoma Y (gen que determina el
sexo que es heredado y transmitido únicamente por vía masculina) muestran que el 80% de los hombres
islandeses tienen orígenes germánicos nórdicos (Ej. Haplogrupo I1) y el 20% restante sería de
ascendencia atlántica irlandesa o británica (Ej. Haplogrupos R1b y R1a). Por su parte, los análisis del
ADN mitocondrial (gen que transforma en las mitocondrias celulares el oxígeno en energía y se transmite

vía femenina y es heredado por ambos sexos) muestran que más del 60% de las mujeres tienen un origen
gaélico (Ej. Haplogrupo H) y los hombres conformarían el 40% vikingo (Ej. Haplogrupo I) restante.
También aparecen porcentajes minoritarios con origen americano y asiático oriental cuya procedencia se
desconoce: haplogrupos C y Z. De ello se deduce qué, ante la carencia inicial de mujeres, los noruegos se
casaron con mujeres celtas cuando colonizaron el país. Ello se ve corroborado por la fisonomía racial de
los indígenas, en la que el prototipo nórdico blanquirrubio, de ojos azules, pese a ser mayoritario, se ve
acompañado por otro de cabello castaño en distintas tonalidades y ojos marrones y verdes, similar al de
Europa Central. Dicho fenómeno es extensible a todo el continente y desmonta el mito de la existencia de
una raza blanca europea.
En España, los subhaplogrupos I1a, I1b y I1c de origen germánico noreuropeo sólo representan un 13%
del
total
según
Ángel
R.
Cervantes
(http://www.familytreedna.com/(ynsuq0uwukriih5534e1ok55)/public/IberianDNA/index.aspx),
porcentaje coincidente con el de portadores de pigmentación clara según un estudio llevado a cabo por la
empresa Max Factor entre 1992 y 1993 para determinar los hábitos de maquillaje de la mujer española
(Artola, Paloma. Telva, Nº 666, Octubre de 1994, <<Morenas con misterio>>, p. 116).
Para Harris, la mayor proporción del tipo nórdico se produjo hace 6.000 años, pero en realidad algunos
opinan que entre las poblaciones paleolíticas (caucasoides o no) ya habría individuos rubios, aunque no
fueran ni mucho menos mayoritarios con respecto a los morenos. Act ual m ent e, sus baj as t asas de
nat al i dad, l os probl em as de i nfert i l i dad en ci ert as áreas cont am i nadas e
i ndust ri al i zadas y el m est i zaj e con ot ras pobl aci ones m ás num erosas han convert i do
a l a nórdi ca y su herm ana bált i ca en raz as recesi vas. Est e hecho dem ográfi co se ve
acom pañado por l a em ergenci a económ i ca, pol í ti ca y m il i t ar a ni vel regi onal o
m undi al de paí ses donde est a raza ti ene escasa o nul a presenci a, com o B rasil , Indi a o
Chi na.
La i deol ogí a naci onal - soci al i st a consi deraba al prot oti po raci al nórdi co com o ej e
defi ni dor de l a i dent i dad al em ana. S egún Hans F. K. Günt her, ant ropól ogo ofi ci al del
Tercer R ei ch, el aut ént i co germ ano t endrí a l as si gui ent es cara ct erí st i cas: << rubi o,
f orni do, dol i cocéf al o, de rost ro est recho, ment ón bi en di buj ado y nari z del gada; muy
alt o, con el pel o cl aro y no ri zado, oj os cl aros y hundi dos, pi el bl anca y
sonrosada >>. Si n em bargo, sól o los al em anes del nort e poseen est as cara ct erí st i cas,
hecho corroborado por l as i nvesti gaci ones de Rudol f Vi rchow, un pol í t i co t eut ón que
en 1871 hi zo una encuest a en toda Al em ani a exam i nando l a fi si onom í a de m ás de 10
mi l l ones de escol ares. A part i r de aquí , se di o pi e a l a crea ci ón de l a L ebensborn (=
<<Manant i al de Vi da>> ) durant e el perí odo hi t l eri ano.
Al gunos aut ores de l a Ant i güedad, com o Táci t o ―punt o de refe ren ci a para l os
aut ores nazi s ― en su Germani a (S . I d.C .), ya sugi eren l a fuert e endogam i a de l os
puebl os germ áni cos, qui enes t ení an en cuent a t ant o l a ascenden ci a pat erna com o l a
m at erna a l a hora de acept ar a al gui en en el cl an. Aquí , l os rasgos fí si cos const i t uí an
un el em ent o de defi ni ci ón ét ni ca y raci al frent e a ot ras pobl aci ones. El aut or l at i no
com ent a lo si gui ent e en su obra:
<< Yo soy de l a opi ni ón de l os que ent i enden que l os Germanos nunca se uni eron en
casami ent o con ot ras naci ones, y que así se han conservado puros y senci l l os, si n
parecers e si no a el l os mi smos. De donde procede que un número tan grande de gent e
ti enen casi t odos l a mi sma disposi ci ón y tal l e, l os oj os azul es y f i eros, l os cabel l os
rubi os, l os cuerpos grandes y f uert es sól o para el at aque vi ol ent o, pero no t i enen el
mi smo suf ri mi ent o en el t rabaj o y f at i gas; no son suf ri dos de cal or y sed; pero
ll evan bi en el hambre y el frí o, como acost umbrados a l a aspereza e i ncl emenci a de
t al suel o y ci el o >>.

(F uent e: Taci t us: The Agri col a and Germani a , A. J. C hurch and W. J. B rodri bb,
Trad. London, Macm i l l an, 1877, pp.87-110).
Est a m i s m a lí nea si gue e l p o e t a a n d a l u s í I b n H a z n A l í i b n A h m a d d e C ó r d o b a , e n
el capítulo VIII de su libro El collar de la paloma: tratado sobre el amor y los
a m a n t e s ( E d . A l i a n z a , M a d r i d , 1 9 8 3 , pp. 1 3 2 - 1 3 5 ) c u a n d o d e s c r i b e l a c o s t u m b r e
nórdica (visigoda o eslava) de la endogamia racial durante la etapa musulmana en
España en el capítulo <<Sobre quien, habiendo amado una cualidad determinada,
no puede amar ya luego ninguna otra contraria>>:
<<De mí sé decirte que, en mi mocedad amé a una esclava mía de pelo rubio, y
que, a partir de entonces, no ha vuelto a gustarme una morena, aunque fuese más
linda que el sol o la misma imagen de la hermosura. Desde aquellos días
encuentro tal preferencia arraigada en mi modo de ser; mi alma no responde a
otra, ni, en redondo, ha podido amar cosa distinta y otro tanto cabalmente le
sucedía a mi padre (¡Dios lo haya perdonado!), que siguió también así hasta que
le vino su hora.
Tocante a los Califas todos de los Banu Marwan (¡Dios los haya perdonado!), y en particular a los hijos
de al-Nasir, se inclinaban a preferir el color rubio, sin que ninguno discrepara, porque a todos ellos,
desde el reinado de al-Nasir hasta hoy los hemos visto o hemos conocido a quien los vio. Ellos mismos,
además, eran todos rubios, por herencia de sus madres, y este color vino a ser en ellos congénito, quitado
Sulayman al-Zafir. (¡Dios lo haya perdonado!), pues yo lo vi y tenía negras la cabellera y la barba. Pero
de al-Nasir y de al-Hakam al-Mustansir (¡Dios los haya perdonado!) me contaron, el Visir, mi padre, y
otras personas, que eran rubios y de ojos azules. Lo mismo, Hixam al-Muay´yad, Muhammad al-Mahdí y
´Abd al-Rahman al-Murtadà (¡Dios se apiade de ellos!), pues yo los contemplé y visité muchas veces, y vi
que eran rubios y de ojos azules. Y lo mismo sus hijos, sus hermanos y todos sus allegados. Lo que no sé
es si su gusto por las rubias era una preferencia connatural en todos ellos o una tradición que tenían de sus
mayores y que ellos siguieron.
Este gusto se declara, asimismo, en los versos de Abú ´Abd al-Malik Marwán ibn
´Abd al-Rahmán ibn Marwán, hijo este último del Príncipe de los Creyentes alNasir, conocido por ’El Amnistiado‘, que era el mayor poeta de Al-Ándalus en
tiempos de los Banú Marwán y a quien yo conocí y traté, pues buena parte de sus
poesías amatorias van enderezadas a rubias >>.
Los aut ores de ideol ogí a neonazi o si mi l ar, aunque recurren frecu ent em ent e a l os
aut ores cl ási cos grecor rom anos, se ol vi dan de rem arca r que ést os frecu ent em ent e
t ení an una opi ni ón desfavorabl e de l os puebl os germ anos y sept ent ri onal es. A s í , e l
mencionado Tácito apunta en su Germania (cap. 22) que los arios eran gentes sin
astucia (gens non astuta nec callida ), grandes bebedores, indiscretos y
pendencieros, comportándose hostilmente en sus asambleas y deliberaciones.
También dice que sentían una gran pasión por la cerveza y el vino. Aristóteles, en
su Política (VII. 1327b), presenta igualmente una imagen desfavorable de los
noreuropeos, a los que considera impulsivos, de poca inteligencia y de escasa
capacidad organizativa; son independientes pero incapaces de un verdadero
gobierno. Estrabón tampoco tenía una opinión favorable sobre los pueblos
nórdicos. En un comentario sobre los celtas en su Geografía (4,4-4,5), apunta que
<<La raza a la que se llama hoy en su conjunto gálica o galática es belicosa,
animosa y presta a luchar, tosca de costumbres y sin vicios… A la simplicidad y
exhuberancia de los galos se añade un carácter irreflexivo, una gran jactancia y
pasión por los adornos >>. Diodoro de Sicilia (Biblioteca Histórica 5,28-5,30),
por su parte, menciona que: <<los galos son de alta talla, con poderosa
musculatura y blanca piel. Su cabello es rubio, y no sólo de modo natural, sino

que utilizan medios artificiales para aumentar el color que la naturaleza les da
(…). Estos hombres tienen un aspecto espantoso. Su voz tiene un sonido grave y
una entonación ruda. En la conversación su palabra es breve y enigmática,
procediéndo por alusiones y sobreentendidos, cuando se trata de realzarse a sí
mismos y de subestimar a otros. Poseen un tono amenazador, altivo y trágico, y,
sin embargo, un espíritu penetrante y no sin aptitud hacia las ciencias>> .
Ciertos autores árabes, como Said al-Andalusí o Yáhiz, también insistieron en la
inferioridad física y mental de los blanquirrubios.
Un ejemplo de racismo moreno mediterráneo lo tenemos en Sa´id al-Andalusí, un cadí de Toledo (10291070), quien en una obra diferencia a razas y pueblos según su aportación a la cultura. Este precursor del
racismo determinista geográfico divide a las naciones en función de su contribución a la ciencia y al
saber; en un primer estrato, incluye a los indios, persas, caldeos, griegos, romanos, egipcios, árabes y
judíos; en uno segundo, engloba a [otros] pueblos tales como el chino y el turco, que han alcanzado
puestos distinguidos en otros aspectos; al resto de la H u m a n i d a d , por su parte, la despacha
despectivamente al escalafón inferior tachándola de bárbaros del Norte y del Sur sobre los que opina
<<que son más bien bestias que hombres>>. En su libro Tabaqàt al-umam, el escribiente hispano ―de
lengua árabe y religión musulmana― describe a los pueblos septentrionales así:
<<En la tierra de los que viven más al norte, entre el último de los siete climas y los límites del mundo
habitado, la excesiva distancia del Sol respecto a la línea del cenit hace que el aire sea frío y la
atmósfera densa. Por consiguiente, el temperamento de esas gentes es frígido; su humor, desapacible; su
vientre, grueso; su color, pálido; su cabello, largo y lacio. Idéntica razón hace que no tengan ni agudeza
de entendimiento ni claridad de inteligencia, y que les domine la ignorancia y el embotamiento, el poco
discernimiento y la estupidez. Así son los eslavos, los búlgaros y sus vecinos (…)>>
(Sà´id al-Andalusí, Tabaqàt al-umam, ed. L. Cheikho, Beirut 1912, p. 9; ed. Cairo, S.A., pp. 11-12; trad.
francesa por R. Blachère, París 1935, pp. 37-38; Matveev Kubel, II, pp. 193-194. Opiniones parecidas
sobre los pueblos norteños y meridionales se hallan en autores más antiguos, señaladamente en Mas´ùdi).
El mito del superhombre se desmonta cuando se intentar asociar logros
i n d i v i d u a l e s a r a s g o s c u l t u r a l e s c o l e c t i v o s . La supuest a i nt el i genci a superi or
at ri bui da a est a raza por di st i nt os aut ores raci st as no parec e confi rm ada por l a
Hi st ori a, l a Arqueol ogí a, l a P si col ogí a y ot ras ram as del saber y l os nórdi cos no
dest acan a ni vel m undi al , si endo superados por paí ses com o Chi na, Tai wán o Japón.
Aunque es cierto que unas poblaciones han desarrollado más unas facetas que
otras, ello no prueba la superioridad general de unas con respecto a otras sino en
determinados ámbitos. Por ejemplo, los pueblos germánicos han desarrollado en
los últimos siglos grandes logros científicos y tecnológicos y en el caso
escandinavo han plasmado una notable capacidad para compatibilizar un
desarrollo económico capitalista en el marco de la socialdemocracia, ya postulada
por autores socialistas hebreos como Bernstein, pero han demostrado en un
momento u otro una notoria incapacidad para coexistir pacíficamente con sus
vecinos, al contrario que los lapones o los tibetanos, quienes, pese a no haber
basado su economía en la industria y la guerra, han mostrado mayor inteligencia
social para las relaciones interétnicas y la capacidad de profundizar en el estudio
de los estados profundos de la mente a través de la meditación y el yoga. Otro
factor a tener en cuenta al construir el modelo de identidad europeo u occidental
es la excesiva importancia que se han dado a las aportaciones procedentes del
centro y del norte, cuando los principales rasgos culturales considerados propios
tienen un origen mediterráneo y, frecuentemente, extraeuropeo. El mundo
occidental tuvo su origen a orillas de Mar Mediterráneo. Tres fuentes básicas
dieron lugar a esta civilización: Grecia (sustrato preindoeuropeo minoico), que

aportó el canon escultórico, los órdenes arquitectónicos clásicos, la filosofía y la
democracia; Roma (sustrato preindoeuropeo etrusco), que dio origen al derecho
latino, las lenguas romances/neolatinas como el castellano o el catalán y las obras
públicas; e Israel, que fue génesis del cristianismo y la moral asociada a esta
religión. De Oriente Próximo vinieron también la agricultura y la ganadería, el
uso de la moneda (Lidia), la vida urbana y el comercio (Mesopotamia), la
escritura (Sumeria) y el alfabeto (Fenicia), el aceite y el vino así como los
principales elementos de lo que entendemos por civilización. En España, la
aportación cultural (intelectual y material) de los pueblos germánicos ha sido
muy reducida y su único logro fue crear el primer reino hispánico independiente a
partir de una división administrativa creada previamente por los romanos. Los
visigodos adoptaron el cristianismo católico a partir de Recaredo y su lengua se
perdió ante el empuje de los idiomas romances. Asimismo, tuvieron que adoptar
ciertas instituciones ya existentes en la época romana como la división
provincial. Sus restos materiales no son comparables a los que dejaron
civilizaciones como la romana y la árabe, ambas mediterráneas, tal como se puede
apreciar en el Museo Arqueológico Nacional de Madrid.
Desde un punto de vista anatómico, los individuos de raza nórdica tampoco parecen destacar en el
deporte frente a los de la raza negra o la asiática tal como se ve en disciplinas físicas como el boxeo, el
baloncesto, el atletismo (P.Ej. Jessie Owens, durante las Olimpiadas de Berlín de 1936) o las artes
marciales (de origen chino, coreano y japonés) tal que el kung-fu, el taekwondo o el kárate. Los nórdicos
no han tenido la capacidad de adaptación a todos los ámbitos geoclimáticos, como las poblaciones de
origen asiático oriental. Igualmente, como “para gustos se hicieron colores”, la supuesta belleza superior
atribuida a esta raza tampoco tiene arraigo universal salvo en épocas recientes por la influencia de los
medios audiovisuales y la cultura anglogermánica. Así, por ejemplo, el albinismo y los colores claros en
general han sido considerados como un indicio de maldición divina en varias sociedades africanas,
americanas y asiáticas así como la belleza mestiza venezolana o brasileña triunfa en las pasarelas de Miss
Universo. Como prueba de ello, en el Museo Nacional de Antropología de Madrid se exponen muñecos
indígenas de América andina en donde se caricaturiza a los españoles con rasgos deformes y colores
claros, pese a no ser estos los caracteres predominantes en los conquistadores ibéricos.
La pretendida superioridad moral atribuída a los nórdicos en general y los alemanes en particular se ve
contradicha por las invasiones vikingas, las acciones terroristas del Ku-Klux-Klan o la implicación del
ejército teutón (Wehrmacht) en matanzas indiscriminadas de civiles desarmados e indefensos durante la
Segunda Guerra Mundial y el Holocausto. En este aspecto no se diferencian de otras civilizaciones
antiguas o actuales. Igualmente, el mundo germánico no ha sido promotor de valores universales
religiosos o éticos, al contrario que las culturas judía o tibetana budista, y cuando lo ha hecho se ha
basado en postulados existentes ya en religiones universales, como el cristianismo.
La superdotación o la genialidad se da a nivel individual, no colectivo: Juan Oyarzabal, como
himalayista, posée uno de los mayores records en el ascenso de ochomiles; Albert Einstein, judío de
origen alemán y nacionalizado estadounidense, desarrolló la Teoría de la Relatividad; Mahatma Gandhi,
hindú, consiguió la independencia política de su país utilizando medios pacíficos; Leonardo da Vinci y
Miguel Ángel, mediterráneos e italianos, encumbraron el arte del Renacimiento.
II.- Raza al pi na (cene vol a) .- La raza al pi na ocupa l a m ayor part e de C ent roeuropa,
desde el cent ro de F ranci a hast a B ohem i a, Hungrí a y el sur de l as isl as bri t áni cas,
pasando por el nort e de It al i a, S ui za, Aust ri a y Al em ani a m eri di onal . Su est at ura es
m edi a baj a (1,63-1,64 m ) y el cuerpo present a una form a m aci za, con el t ronco
al argado y l as ext rem i dades cort as. La cabeza es braqui céf al a, con cara ancha y l os
póm ul os a veces sal i ent es en ci ert as com uni dades que perm anecen aun ai sl adas
(pobl adores de Al pes o bi gudenses de B ret aña). La nari z es pequeña y rel at i vam ent e

cort a, con el dorso a m enudo cóncavo. La pi gm ent aci ón de l a pi el varí a desde el t ono
cl aro m at e hast a el oscuro superfi ci al . El cabel l o suel e ser de col or cast año y l os
oj os present an una col oraci ón i nt erm edi a (pardo, verde o gri s).
Dent ro de l a raza al pi na es com ún l a het erocrom í a. La heterocromía, por su parte, es la
asintonía de color que se produce en la piel, el cabello y los ojos de determinados individuos. Los genes
responsables de la pigmentación del iris no están ligados a los de la piel y de los cabellos, lo que explica
la presencia de fenotipos poco pigmentados (piel y cabellos) con ojos oscuros o, inversamente, de
morenos y/o negros con ojos claros (azules o verdes).
Algunos antropólogos (Von Eickstedt, 1934) consideran a los lapones como una variante septentrional de
la raza alpina. La subraza lapona habita en el norte de Escandinavia y presenta caracteres propios de los
alpinos: estatura baja, hiperbraquicefalia, cara muy ancha con pómulos salientes y cabello
particularmente oscuro. La antropología física tradicional ha clasificado a los lapones normalmente dentro
del tronco racial xantodermo a causa de sus particularidades anatómicas, especialmente los rasgos
faciales. Esta variedad, sin embargo, parece constituir el resultado de una diferenciación circumpolar del
grupo eurasiático debido a su aislamiento geográfico.
En l a época m esol í ti ca apare cen en Europa l os prim eros braqui céf al os, probabl es
ant ecesores de l os al pi nos. Sui za, cent ro geográfi co de l a raza al pi na, est uvo
ocupada por l os hi el os hast a ti em pos avanzados, de m anera que los pri m eros rest os
aparec en ya en el Neol í t i co. Durant e vari os m i l es de años l os braqui cé fal os se
encuent ran m uy l ocal i zados pero con el i ni ci o de l a era cri st i ana abarc an ya una
gran ext ensi ón. Hoy en dí a aparec e m uy m esti zada con el em ent os di nári cos, nórdi cos
y m edit errán eos. La apari ci ón de l os al pi nos responde a l a exi st enci a de mut aci ones
l ocal es desarrol l ad as por el ai sl am i ent o geográfi co en zonas de al t a m ont aña y por l a
frecuen ci a de l a endogam i a, desarrol l ada en el i nt eri or de pobl aci ones poco
num erosas. Dent ro del ám bi t o al pi no y cél t i co, desde un punt o de vi st a genét i co,
exi st e una gran vari edad ti pol ógi ca aunque apare cen subhapl ogrupos especí fi cos
com o R1b1b2a1b4, R1b1b2a1b4a, R1b1b2a1b4c, R1b1b2a1b6, R1b1b2a1b6a, K1a4, K2b o T5.
La raza alpina fue denostada por los autores racistas decimonónicos y por los ideólogos
nacionalsocialistas. Paradójicamente, muchas de las figuras históricas reclamadas por el régimen nazi
(por ejemplo Martín Lutero) presentaban una impronta alpina. El propio Adolfo Hitler mostraba los
rasgos típicos de los alpinos: estatura media, cara ancha, cabello castaño oscuro, etc. Otros dirigentes
nazis, como Hess o Goebbels, poseían una fisonomía antitética respecto al prototipo nórdico idealizado.
Adolf Eichmann, artífice de la Solución Final, tenía un aspecto moreno mediterráneo, distinto de las
características nórdicas sacralizadas.
La antropología pigmentaria incluye a los alemanes y los austríacos dentro de la región donde predomina
el color rosado de la piel (Biasutti, 1956). Por el contrario, la pigmentación capilar y ocular presenta tres
zonas bien diferenciadas (Rising, 1939): una noroccidental caracterizada por el predominio “absoluto” de
los colores claro y mixto, la cual abarcaría también a Dinamarca, este de Gran Bretaña (descendencia
normanda), región báltica y centro-sur de Escandinavia; otra meridional destacada por una dominancia
relativa de los pigmentos claro y mixto frente a una minoría de oscuros, espacio que engloba a Europa
central, la mayor parte de las islas británicas, ciertas zonas bálticas, Islandia y norte de Escandinavia; y
por último, una suroriental (Austria) donde existe un equilibrio numérico entre los colores claro, mixto y
oscuro, territorio que conecta con la Europa alpina, dinárica y mediterránea. En el mapa de la rubiedad
elaborado por Eupedia, el porcentaje de pelo claro (amarillo o marrón) que hay en Alemania y Austria
oscila entre el 20% y el 49% del total demográfico.
Desde un punt o de vi st a ant ropogénet i co Al em ani a y Aust ri a t am poco present an un
panoram a hom ogéneo. En el árbol fi l ogenét i co el aborado por los art í fi ces del
P royect o Genom a l os al em anes quedan di vi di dos en dos zonas. Una roj a, con

di ferent es tonal i dades, que correspond erí a a l os puebl os de habl a germ áni ca y
ocuparí a l a m ayor part e del paí s. Est a regi ón géni ca abarcarí a t am bi én el cent ro y
nort e de Gran B ret aña, los P aí ses B aj os, Di nam arca y cont i nuando, aunque con
cam bi os de t ono, por el sur de l a pení nsul a escandi nava, el nort e de Pol oni a,
Lit uani a e Isl andi a. El ext rem o sur del t erri t ori o t eut ón apare ce incl ui do dent ro de l a
zona de l engua cél t i ca, represent ada con un col or gri s azul ado, el cual se ext i ende
coi nci di endo con el ám bi t o de ext ensi ón de l a raza al pi na por el nort e y noroest e de
F ranci a (desde Al saci a hast a B ret aña), B él gi ca, sur de Ingl at erra, Gal es e Irl anda.
Aust ri a (pat ri a nat al de Hi tl er), por el cont rari o, queda i ncl ui da en una zona
anaranj ada que engl obarí a a l os descendi ent es de l os ant i guos pobl adores de l as
m eset as eurasi át i cas (hunos, m agi ares). Est a regi ón t am bi én se exti ende por Hungrí a
y l a R epúbl i ca C heca, apare ci endo m ás di l ui da en el Nort e de R um aní a, Mol davi a,
Ucrani a y S ur de Rusi a. Las est im aci ones de Eupedi a sobre l a com posi ci ón genét i ca
del t erri t ori o germ ano hace 2000 años m uest ran l a exi st enci a de una het erogenei dad
genét i ca, correspondi ent e con l a vari edad fi si onómi ca de est e ent orno, donde
aparec en hapl ogrupos com o R1a, R 1b, I2b, I1, R -S 28, si endo l os de ori gen nórdi co
escandi navo m i norit ari os.

Razas leucodermas (blancas) según la antropología física:

(Fuente: Weiner, J.S. El hombre: orígenes y evolución, Ed. Destino S. L., Barcelona, 1980, págs. 304305).
La pigmentación del pelo y los ojos en Europa:

(FUENTE: Coon, Carleton S. Adaptaciones raciales. Un estudio de los orígenes, naturaleza y significado
de las variaciones raciales humanas, Ed. Labor Universitaria, Barcelona, 1984, pp. 70-77).

Geografía de la rubiedad. Proporción y distribución del cabello amarillo (rubio) o marrón claro en
Europa:

(FUENTE: Eupedia. Geographic spread and ethnic origins of European haplogroups Origins, age, spread
and ethnic association of European haplogroups and subclades. http://www.eupedia.com/).

Mapa del porcentaje de los ojos azules en Europa:

(Fuente: Quora.com. https://es.quora.com/Por-qu%C3%A9-las-personas-con-el-cabello-rubio-y-los-ojosazules-son-m%C3%A1s-habituales-en-los-catalanes-que-en-otros-espa%C3%B1oles).

Mapa de la división etnogenética de Europa:

Mapa genético de Europa en el que figuran cinco importantes regiones étnicas: una azul para
los lapones del norte de Escandinavia (continuando hacia el este para incluir otros pueblos
uránicos de Finlandia y Rusia septentrional); otra rojo oscuro para todas las poblaciones que
hablan lenguas germánicas (de Escandinavia al norte de Alemania y a la mayor parte de Inglaterra): una región que va del gris azulado al pardo para las poblaciones célticas de las islas
Británicas (excluyendo Escocia, pero incluyendo las regiones vascas del sudoeste de Francia y el
norte de España; el verde se refiere a la mayoría de los pueblos mediterráneos y, por último, el
anaranjado a los del sur de Rusia. Las zonas roja y verde podrían corresponder a los dos flujos
principales de los agricultores del neolítico procedentes de Oriente medio, uno dirigido hacia el
noreste a través de los Balcanes (donde queda poco flujo rojo) y el otro hacia el oeste a lo
largo del Mediterráneo. La componente anaranjada representa probablemente la migración
proceden de las estepas debida a los primeros pastores nómadas y a sus descendientes.
La antropología física y genética desmontan la creencia en la existencia de una supuesta raza europea y
que ésta sea representada por el prototipo nórdico. Asimismo, muestran el mestizaje existente a nivel
continental, nacional o local.
(Fuente: Mundo Científico. Nº 185. DIC. 1997. Págs. 1052-1055).

Porcentajes de haplogrupos actuales según la etnia originaria en Austria y Alemania para el ADNMitocondrial:

AUSTRIA %

ALEMANIA %

H

44.5

H

41.5

(H1+H3)

(16)

(H1+H3)

(6)

V

3

V

3.5

J

12

J

9

T

8.5

T

11

U

12

U

15

(U2)

(1)

(U2)

(1)

(U3)

(1)

(U3)

(1)

(U4)

(4)

(U4)

(2.5)

(U5)

(7)

(U5)

(9.5)

K

10.5

K

9

I

3.5

I

2.5

W

1

W

1.5

X2

1

X2

1.5

Otros

4

Otros

5.5

Distribución, origen y asociación étnica de los principales subhaplogrupos femeninos (ADN
mitocondrial) de Europa:

Subhaplogrupo

Fecha de origen

H1
H1b

Lugar de mayor frecuencia
España, Escandinavia, Alemania y Rusia.

13.000 años atrás.

Europa oriental y noroccidental.

H2

Europa oriental, Rusia, Central Asia, Oriente Medio.

H2a

Oriental Europa, Cáucaso y Asia Central.

H2b

(Secuencia Referente de Cambridge).

H3

10.000 años atrás.

Iberia, Europa central y suroriental.

H5

Francia, Italia septentrional, Iberia, llanura central europea
y Finlandia.

H5a

7.500 años atrás.

Europa central.

H6

40.000 años atrás.

Irlanda, Europa Central, Rusia, Cáucaso, Oriente Medio,
Asia Central.

H7

Rusia, Asia Central, Cáucaso.

H8

Europa Central, Siria, Armenia, Asia Central.

H13

Europa meridional, Oriente Medio, Cáucaso, Rusia.

H14

Oriente Medio y Cáucaso.

H18

Península Arábiga.

H19

Cáucaso.

H21

Cáucaso.
15.000 años atrás.

Eslavo, germánico.

Escita.

Iberia, Cerdeña y países germánicos.

H4

V

Etnicidad asociada

País Vasco y Escandinavia septentrional.

Árabe.

Vasco, saami.

U1

India, Oriente Medio, Europa oriental y meridional.

Próximo oriental.

U2

Asia central y del sur.

Indo-aria.

U3

Bálcanes, Anatolia, Cáucaso, Oriente Medio.

U4

25.000 años atrás.

Baltico, Rusia, Asia Central.

U5

55.000 años atrás.

Europa septentrional y oriental.

U5a
U5a1

Kurgánico (ario).

La mayor parte de Europa.
30.000 años atrás.

Finlandia y Rusia.

U5b

Alemania, Finlandia y Rusia.

U5b1

Países nórdicos y Rusia.

Saami.

Noroeste de África, Iberia, Islas Canarias.

Noroeste africano.

U6

60.000 años atrás.

U7

Gujarat (India), Irán, Irak, Pakistán, Próximo oriente e Persa,
Italia.
noroccidental.

U8

La mayor parte de Europa y Oriente Medio.

U8a

País Vasco.

U8b

Italia (+ Jordania).

K*

16.000 años atrás.

K1
K1a

Vasco.

Europa & Oriente Medio.
Europa septentrional, Alpes, Italia.

4.000 años atrás.

Italia septentrional, Alpes, region del Rhin.

K1a1b1a

Oriental Europa & Rusia.

Judío ashkenazi.

K1a4

Alrededor de los Alpes, Alemania, Gran Bretaña e Irlanda.

Céltico.

K1a9

Europa oriental & Rusia.

Judío ashkenazi.

K1a10

Europa noroccidental.

indio

K1b

La mayoría de Europa.

K1c

La mayor parte de Europa occidental y septentrional,
especialmente Iberia.

K1c2

Países germánicos.

K2

Alrededor de los Alpes.

K2a

Europa oriental, central y noroccidental.

Eslavo,
céltico.

K2b

Gran Bretaña, Irlanda, Iberia y los Alpes.

Céltico.

J*

45.000 años atrás.

J1

Germánico.

germánico

Irlanda, Gran Bretaña y Alemania.
Europa suroriental y los Alpes.

J1a

27.000 años atrás.

Alrededor de los Alpes y países germánicos.

J1b

23.000 años atrás.

Rusia, Europa suroriental, Francia, Italia e Iberia.

J1b1

Gran Bretaña, Irlanda y Escandinavia.

J2

Francia, Italia y Europa suroriental.

J2a

19.000 años atrás.

La mayor parte de Europa.

T*

10.000 años atrás.

Baltico oriental, Francia, Italia.

Germánico.

T1

Europa meridional y oriental.

T2

Europa septentrional, central y oriental.

Eslavo, germánico.

T3

Islandia.

Germánico.

T4

Europa septentrional, central y oriental.

Germánico.

T5

Europa central y Gran Bretaña.

Céltico.

Distribución estimada del cromosoma-Y en Europa en subhaplogrupos hace 2000 años:

o

Porcentajes de haplogrupos actuales según la etnia originaria en Austria y Alemania para el cromosomaY:


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