Informe Pandemia 241121.pdf

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de la variante Delta es considerablemente más baja que para las variantes
anteriores y, por lo tanto, las historias de miedo a su alrededor se han extraviado
por completo. A pesar de lo que dicen los medios de desinformación, hasta el
día de hoy, no existe ninguna evidencia científica robusta de que ninguna
de las variantes identificadas para el SARS-CoV-2, sea más transmisible o
más mortal que la original, por definición, las variantes son clínicamente
idénticas (23) (24) (25) (26) (27) (28) (29) (30) (31) (32). En lo que se refiere
a la famosa variante Delta:
Los datos del Centro de Ciencia e Ingeniería de Sistemas de la Universidad Johns
Hopkins, muestran que en EE.UU. desde el 5 de julio, los casos por millón han
pasado de 35 casos a más de 350 casos. Pero a pesar de esto, una investigación
realizada por el periodista Taylor Penley para The Western Journal, muestra que
la tasa de letalidad en Estados Unidos comenzó a disminuir bruscamente
alrededor del 15 de julio. Los datos de Johns Hopkins muestran que la tasa de
letalidad pasó de alrededor de 2.29 por ciento el 15 de julio a alrededor de 0.70
por ciento a partir del martes 10 de agosto. Múltiples fuentes señalan que los
datos no son concluyentes sobre si la variante Delta posterior a la “vacuna” es o
no más mortal.
Debido a que los datos no son concluyentes, a los llamados expertos en salud
pública les gusta señalar que la mayoría de las muertes por Covid-19 en los
Estados Unidos probablemente se deba a la variante Delta, ignorando
convenientemente el hecho de que la mayoría de los casos actuales de Covid-19
se podrían deber a alguna otra teórica variante posterior a la “vacuna”, creada
por ellas.
Para complicar aún más las cosas está el hecho de que los analistas no están
teniendo en cuenta a las personas que están completamente “vacunadas” contra
el Covid-19. Esto significa que ni siquiera se tienen en cuenta las tasas de
mortalidad de las personas completamente “vacunadas”, y mucho menos en
comparación con las tasas de mortalidad de las personas no “vacunadas”. Por
tanto, considerando: todo lo expuesto anteriormente, el que la existencia
del virus no haya sido demostrada y que los métodos actuales de
diagnóstico de la enfermedad no son válidos para tal fin; es imposible
justificar de forma práctica, que una supuesta variante es más
transmisible o más infecciosa que otra.
Si se les pregunta a los fabricantes de test sobre la detección específica de la
variante Delta mediante esos test, la verdad sale a relucir enseguida: la mayor
parte de dichos test, no nos dicen la supuesta variante que tiene la persona (33),
¿entonces cómo pueden asegurar que una variante X es la dominante? ¿Cómo
pueden ofrecer estadísticas diferenciadas por variantes, si el método oficial de
diagnóstico es el test PCR? Todavía voy más allá, si el virus no se ha demostrado
que esté aislado y purificado, ¿cómo es posible que se esté hablando de variantes
de ese virus? (34), ¿cómo se puede decir que una cosa es igual o distinta o
parecida a otra, si no sabemos cómo es esa cosa?
ESTUDIO DE LA PANDEMIA
Dr. Sergio J. Pérez Olivero (C) Copyright (24/11/21) All Rights Reserved
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