Informe Pandemia 241121.pdf

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La evidencia científica actual muestra que la mayoría de los niños y
adolescentes cursan un cuadro asintomático hasta en un 80%, y que al
igual que los adultos prácticamente no transmiten la enfermedad, ni se
consideran iniciadores de brotes en la comunidad. Por el contrario, se ha
observado que los adultos mayores que conviven con niños tienen más
posibilidades de padecer resfriados comunes, lo cual implica que por la
inmunidad cruzada demostrada entre coronavirus, estarían protegidos de
infecciones graves por el virus SARS-COV-2, sin aumentar en forma
absoluta el riesgo de hospitalizaciones de este grupo etario (20).
Varios factores biológicos podrían contribuir a la reducción del riesgo de Covid-19
en los niños: primero, los niños expresan significativamente menos receptores
ACE2, el punto de entrada del SARS-CoV-2 en las células humanas en
comparación con los adultos; en segundo lugar, suelen estar expuestos a otros
coronavirus estacionales y desarrollan inmunidad cruzada tanto humoral como
celular. Por lo tanto, los niños parecen menos susceptibles a la infección y,
cuando están infectados, pueden tener un arsenal preformado de
anticuerpos neutralizantes de reacción cruzada que podrían reducir la
probabilidad de transmitir el virus. Esta evidencia biológica se refleja en
varios estudios epidemiológicos (21).
Hay un detalle muy importante que no debemos de olvidar, el que un niño esté o
no esté infectado, depende del diagnóstico con un test (PCR fundamentalmente)
y, como quedó sobradamente demostrado en el primer apartado, ese método
para diagnosticar, presenta altísimos porcentajes de error; por tanto, es obvio
que el número real de esos niños infectados es muchísimo menor y,
consecuentemente, la letalidad y mortalidad serán mucho más pequeñas todavía.
Es importante destacar que, dado que el riesgo de los niños es tan mínimo,
no existe un marco jurídico que sustente la autorización de uso de
emergencia de las vacunas antiCovid para ellos. Aun así, la Administración
de Alimentos y Medicamentos y los fabricantes de vacunas continúan con ese
plan. Sólo se puede autorizar el uso de un producto médico en una población
determinada si el beneficio supera el riesgo en esa misma población. Esto
significa que, aunque los adultos se beneficien, las vacunas antiCovid no pueden
autorizarse para los niños a menos que éstos obtengan beneficios reales
y, como ha quedado demostrado, eso no sucede. La eficacia de las vacunas
contra la Covid-19 que las farmacéuticas informan para el grupo de niños y
adolescentes, no aporta mayor beneficio al grupo, puesto que tienen una
probabilidad de supervivencia del 99.96%, y su disminución del riesgo absoluto
es cercano al 1.4%, dando una sobreestimación del efecto real al solo mostrar
disminuciones del riesgo relativo del 100% (22).
Aunque es muy reconocido que hay bajo riesgo de que los niños padezcan Covid19 grave, muchos creen que vacunar de forma masiva a los niños podría prevenir
también la transmisión ulterior, ya que protegería directamente a los adultos
vulnerables y ayudaría a acabar con la pandemia. Sin embargo, hay múltiples
supuestos que deben examinarse al momento de juzgar el requerimiento de
vacunar a los niños contra el Covid-19. Incluso si se asume una protección contra
ESTUDIO DE LA PANDEMIA
Dr. Sergio J. Pérez Olivero (C) Copyright (24/11/21) All Rights Reserved
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