Informe Pandemia 241121.pdf


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donde se someten a ciclos de calor-frío para provocar determinadas reacciones
químicas que dan lugar a nuevas copias idénticas de partes específicas del ADN
vírico. Esos ciclos se repiten una y otra vez para seguir copiando las partes
específicas del ADN vírico. En cada uno de ellos se duplican las cantidades: de dos
copias, se pasan a cuatro; de cuatro, a ocho, y así sucesivamente. Para ello, se
realizan tres pasos en cada ciclo (4) (5):


Desnaturalización. Se calienta a más de 90 grados Celsius (194 grados
Fahrenheit), el tubo que contiene la muestra de ADN. Esto logra separar el
ADN bicatenario en dos cadenas. La temperatura elevada rompe las uniones
relativamente débiles entre los nucleótidos que componen el código del
ADN.



Hibridación. Se aparean los cebadores u oligos al ADN molde. La PCR no
copia todo el ADN en la muestra, sino solo una secuencia muy específica de
código genético, el objetivo al cual se dirigen los cebadores de la PCR. Así
por ejemplo, la Chlamydia tiene un patrón de nucleótidos específico de la
bacteria, entonces la PCR copiará solamente las secuencias de ADN
específicas que están presentes en la Chlamydia y ausentes en las otras
especies de bacterias. Para lograr esto, se utiliza trozos cortos de ADN
sintético (cebadores, oligonucleótidos sintéticos) que se unen, o hibridan,
solo a secuencias en cualquier lado de la región del ADN diana. Se utiliza un
cebador por cada cadena de ADN. Estos dos cebadores se unen al comienzo
de la secuencia que copiarán, delimitando la secuencia. En este paso el tubo
se enfría y la fijación del cebador se produce entre 40 y 60 grados Celsius
(104 y 140 grados Fahrenheit). Las dos cadenas están listas para ser
copiadas (amplificadas).



Extensión. Copia de las cadenas delimitadas. Se eleva la temperatura
aproximadamente 72 grados Celsius (161.5 grados Fahrenheit). Cada uno
de los extremos 3’–OH de los oligos apareados a las cadenas directa y
reversa serán extendidos, generándose las cadenas hijas correspondientes.

La amplificación de ciclo, es el nº de veces que se repite la amplificación del
ADN para hacer que la posible presencia del objetivo diana, sea perceptible. Es
un factor clave en la sensibilidad de la prueba y debe estar perfectamente
estandarizado de acuerdo a la dosis infecciosa media de un microorganismo, si se
quiere establecer una correlación con la carga viral del mismo. Solo se detectan
fragmentos del virus si la PCR da positivo a los 24 ciclos de amplificación
(6), una PCR por encima de 35 ciclos no es fiable (7) y el mismo Kary
Mullis, decía que si había que llegar a los 40 ciclos de amplificación, algo
estaba muy mal en esa PCR. Pues bien, se sabe que todas las pruebas RTPCR que se han hecho en España para SARS-CoV-2, se han realizado
entre 40 y 45 ciclos de amplificación, lo cual, supone muchos claros
falsos positivos (8) (9) (10) (11) (12) (13) (14) (15) (16) (17) (18) (19). El
ciclo de cuantificación (Cq) está en el corazón de la precisión y reproducibilidad
de la cuantificación. Según las directrices MIQE: “Los valores de Cq
superiores a 40 son sospechosos porque implican una baja eficiencia y
generalmente no se deberían tener en cuenta”. MIQE significa información
ESTUDIO DE LA PANDEMIA
Dr. Sergio J. Pérez Olivero (C) Copyright (24/11/21) All Rights Reserved

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