REVISTA CANDÃS EN LA MEMORIA NUMERO 30.pdf

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LA CARTA DE AJUSTE
La historia comienza en el lejano año de 1. 959,
pero antes de comenzar a narrarla he de recordar
que entre el mundo de los galenos se discute
con cierta veracidad, el que la mente de las
personas a medida de que los años pasan, tiende
a recuperar escenas, recuerdos o bien hechos que
en una edad moderada no se presentan.
Con la llegada del otoño las tertulias que se
formaban entre las vecinas del barrio, cada
día se recogían más temprano, la fresca y la
poca actividad en esa estación del año, no era
un aliciente entre vecinas, no se casaba nadie
en otoño para debatir si la novia era culta o
el padre del novio tenía “ muchos cuartos “
denominación de aquel entonces al dinero.
Y de repente surgió que aunque las emisiones
de televisión comenzaran en 1.956, en ese año
de 1.959 una pudiente del barrio, compró a
plazos una televisión. Era el gran invento, la
competencia de las veladas a la fresca, la cosa en
la que se podían ver cosas, el genial invento que
poco a poco entraría en cada una de las casas de
aquel barrio.
- Oye, los sábados dan cosas infantiles y si
quieres puedes subir a verlos a mi casa, pero no
se lo digas a tus amigos que no quiero la casa
llena de chicos.
Llegó el ansiado sábado de aquel otoño de 1.
959 y por primera vez vi una televisión no sin
haberme caído una buena “ zarandanga “ porque
ese sábado a la puerta de mi vecina había
una docena de chicos del barrio. Se hacía
imposible mantener ese secreto.
La buena señora retirando alguna silla y
dejándonos pasar, nos mandó sentarnos en
el suelo, y abobados nos pusimos a ver la
tele, que digo, no a ver la tele si no a mirar
LA CARTA DE AJUSTE con aquellos
ruidos a intervalos porque el cable de la tele
a la antena andaba de un lado para otro.
Largos ratos mirando esa CARTA DE
AJUSTE y con tan mala suerte que la
emisión comenzaba anunciando que debido
a un problema de difusión, nos quedábamos
sin ver más porque nuestra vecina tenía que
hacer la cena a su hombre y ...
- Ala venga, que “ sastropeau “ a casa.
De noche desde mi ventana podía escuchar
los cantos de aquella GRAN PARADA a
micrófono abierto.
Fue ESCALA EN HIFI la emisión que con
su sintonía y su Juan Erasmo Monchi, dio
cabida a una gran alegría porque en mi
casa ya había televisión, una televisión que
llegando la noche nos fastidiaba la mayoría
de las veces con sus dos rombos.
Bobby Deglané único en su especie por
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