REVISTA CANDÁS EN LA MEMORIA NUMERO 30.pdf


Vista previa del archivo PDF revista-cands-en-la-memoria-numero-30.pdf


Página 1...36 37 38

Vista previa de texto


DON JOSÉ, EL CURA

Todo pasa ,y todo lo que se piensa se puede
olvidar, pero yo nunca he dejado de recordar
a don José, aquel cura enamorado de Candas,
siempre al lado de la gente y de nosotros,
aquellos rapacinos de postguerra y silabario, de
Rula y escuela de Ramón de Xuan. de Ribera y
cine de Fumanchú en episodios.
Ahora, tiempo lejano, veo a don José Muniello
en Ia misa de diez de los domingos inclinado
sobre el altar, tosiendo estrepitosamente.
Fumaba y. como al Señor, también le gustaba
tomar con sus amigos los marineros media
de vino de Sarita. Lo veo llevando el Santo
Sacramento hacia la Estrella de los Mares, la
Vaporina, el día de Pascua. Tres venias, y él,
llorando, ponía la custodia frente al corazón de
la Virgen, alzando sus rayos de oro hasta la
luz purísima de sus ojos de Madre del Señor,
sorprendidos y sonrientes, ya sin el velo.

Vuelvo a verlo bajar desde su casa, en la Pedrera,
hasta el Pósito, con el andar lento, sotana y
dulleta de solapa ancha, manos atrás, dando los
buenos días: «Güenes»... «agüenes»..., a viejos, a
mujeres y a chiquillos.
Candas era entonces un pueblo lleno de lutos
y abierto en mil heridas; un pobre pueblo con
el corazón y el alma enfermos a la vera de la
mar. La tierra, el aire, el agua, el fuego, el amor
y la amistad, ¡todo!, había que recuperarlo
otra vez para la vida. Y allí estaban de nuevo
dispuestos para la lucha hombres y mujeres,
jóvenes y niños. Allí estaba también don José,
elevando obstinadamente las torres de San Félix,
construyendo casas por los prados del Calvario,
alerta su oído a las necesidades de la gente,
siempre con la mano preparada para el favor.

Y los colores de la ilusión que él colocó en
lo gris de aquella vida; cines con mocin en el
Apolo,futbol en la Cruz,excursiones en el “Marranillo”(parando siempre en Villaviciosa para
tomar en el Gaitero un vasito de champanada).
Y la Navidad, que él ponia tan temprano,abierta
a los caminos de la fantasía que nos llevaba hacia ese instante mágico,casi divino, de los Reyes
en el catecismo,con sus pistolas de agua,sus
coches pulgas,sus diarios y sus plumieres.
Un domingo de julio,mientras Perlora celebraba
la fiesta Sacramental,don José. tras sufrir una
intervencion quirúrgica, muri´´o en Madrid.
Cuando se supo en el pueblo,la tarde de romería
se convirtió para los candasinos en un llanto, y
los rincones y las calles de Candás nunca quedaron tan fríos.

Texto de José Marcelino Garcia de su libro El humo
de los barcos

Vuelvo la cabeza hacia su imagen recia, brava
y sonriente, y le quiero agradecer, después
Dibujo de Alfredo Menéndez
de tantos años, la naranja, todas las naranjas
grandes y olorosas que por su santo nos regaló. 38