REVISTA CANDÁS EN LA MEMORIA NUMERO 30.pdf


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Explosión en la vapora “Segunda”

Como es tradición, todos los años zarpaban
de Candás muchos pesqueros camino de la
esperada “costera de bonito”; van con mucha
ilusión esperando traer una buena pesca que
les lleve a sacar ingresos para paliar el rigor del
invierno.
Al amanecer del 23 de agosto de 1919, entre
estos barcos parte la vapora “Segunda”. Nada
hace presagiar la difícil situación que vivirá
este pesquero y a su vez la fortuna que tendrán
de poder regresar todos con vida al punto de
partida.
La vapora “Segunda”, un pesquero relativamente
nuevo construido en Zumaya en 1915, con una
eslora de 15,5 metros, una manga de 3,5 metros,
un tonelaje de registro bruto de 1,5 toneladas
y una potencia de caldera de 20,35 cv. . Como
armadores figuran el conservero “Ángel Herrero
y Hermanos” y el patrón Cipriano Cuervo
Rodríguez.

Panin el Mozo año 1972
Esta embarcación con una tripulación de 12
marineros, incluido el experto patrón, Cipriano
Cuervo de 35 años, más conocido como “Panín
el Mozo”, hombre que es leyenda en Candás y
que merece un artículo para él solo.

Vaporas en el puerto de Candás (1926)

De una saga de marineros, hijo y hermano de
patrones de pesca que dieron fama a Candás
como son la familia “los Panos”. También
destaco como pescador longevo de bajura
en las costas cercanas a su pueblo natal.
En la vida pública participó en: gremios,
cofradía, rula, ayuntamiento…, su labor fue
reconocida a nivel nacional con la concesión
de la medalla al “Mérito del Trabajo”, en la
actividad de la mar.
Pues,… ese mismo domingo a las 5 de la
tarde cuando se hallaba a unas 12 horas
de navegación de distancia del puerto de
salida, surge de una manera repentina una
gran explosión en la caldera. Los marineros
relatan que la caldera fue despedida varios
metros de altura y volvió a caer de nuevo
sobre la embarcación. La vapora se fue a
pique en breves momentos lanzado al mar
a los marineros y quedando prácticamente
destrozada.
La fortuna fue inmensa, en las cercanías se
encontraba la vapora también Candasina,
“Nuestra Señora de Covadonga” del armador
de la familia casa Estrada-Nora. Esta
acudió rauda a recoger a los marinos que
se encontraban aturdidos y con muchas
dificultades para mantenerse a flote; asidos a
los restos de madera del propio barco.

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