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Villa Gesell, 2021
Así caminé por las calle arboladas, vagabundo en la imaginación de pensarla viviendo en un
primer piso a la calle, con balcón a la altura de las primeras ramas, y al no verla después de
días y de muchos balcones espiados, pensé que el error, mi error era moverme, caminar, y si
ella también se desplazaba, tuviera o no la intención de buscarme, seguro andaríamos, a la
misma hora, por veredas de desencuentros.
Aquieté el deambular, y lo febril lo puse en la mirada, aguardé en un banco de la plaza, rogando
gustara transitar los senderos de piedras y ladrillos partidos,
que serpean entre árboles
cansados por los años.
Fue ese el tiempo en que regresó, en el andar distraído dejó caer una mirada, que las hay de
distinta laya, de compasión, de odio, pero a mí se me hizo que ésta era como mínimo, de
interesado reconocimiento, y mientras la seguía de lejos, me figuré que hasta podría ser de
sentimiento, y no quise imaginarme más.
Vivía en una pequeña casa del pasaje La Gloria, entre Juramento y Echeverría, esas de los
años cincuenta, un porche abovedado al frente, la puerta cancel a la izquierda, seguro que daba
al living de ventanal de dos hojas, desde el cual se podía ver un pequeño, estrecho jardín, con
escasas plantas, algunas de flor. Y el techo a dos aguas, de tejas que habían dejado de ser
rojas, hace tiempo.
Pasé dos tardes seguidas en la plaza, imaginando una cita que no había sido, y no fue, ella no
vino.
A la mañana del tercer día, contado desde la casa del pasaje La Gloria, decidí ir y tocar el
timbre, seguro que vivía sola, sin saber qué decir cuando me atendiera, confiado en su
comprensión, y en las palabras que surgirían, y en los silencios, tan importantes como las
palabras mismas, y en las miradas.
Cuando llegué, el cartel de una inmobiliaria, soez me enrostró un “Se Alquila”, toqué el timbre,
sabiendo que cuando ella saliera tenía un tema para empezar a conversar.
Apareció un joven que dijo ser el empleado de la inmobiliaria, y que la señora que vivía allí, se
fue ayer, y a él no le había dejado ninguna dirección, pero si estaba interesado en alquilar la
casa, podía mostrármela.
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