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Soncillo, un nombre y una historia
lavarles la ropa. Donde Chomón hacían la comida y daban las sobras para los
animales. Hambre no pasamos, íbamos a buscar pan a los parapetos. Cuando
venían las bombas, los vecinos nos metíamos en la cuadra de la señora Cruces,
debajo del pajar. Muertos hubo a lo último, a los que querían mal, si te tenían
rabia te apuntaban. Vino a vivir un matrimonio y a la mujer la llevaron y la
cortaron el pelo, la encerraron en una casa y se asomaba por la ventana. Luego
la mataron. En Argomedo mataron a seis o siete, pero no se sabe dónde.
Testimonio 2 (5 años). Al cura de Munilla se lo llevaron los rojos.
Cuando llegaron a las primeras casas de Soncillo y la gente se marchó a
Argomedo. Los falangistas tenían las cocinas en las eras.
Testimonio 3 (14 años). El frente duró un año, desde agosto del 36.La
comandancia estaba en el segundo piso de la casa de Zúñiga. En el café de
Sergio obligaban a dar gratos el café a los falangistas y soldados, pronto se
agotó. Un cañón averió el reloj de la plaza. Durante ese tiempo no había
mercados. En Cubillos cambiaron el nombre del Rojo por de las Jons.
Testimonio 4 (10) años. Íbamos al cementerio donde estaban los
españoles y nos dejaban el fusil. Cuando tiraban cañonazos nos
tumbábamos. vi como mataron a uno de un cañonazo. Los italianos
estaban en el Paraíso, llevábamos leche y hacíamos recados: coñac,
anís... y nos daban cigarrillos, macedonia. Pagaban bien por el lavado de
ropa. No se pasó hambre.
La escuela la teníamos donde Dominica, en la parte de atrás.
Donde Zúñiga estaba Nicanor, comandante de la Guardia Civil. El 24 de
noviembre entraron los rojos por Carrales hasta la revuelta del monte y
Soncillo, ero un teniente dijo : “Retroceded, que hay minas”. A los dos
días este teniente se pasó a los nacionales. A uno que llamaban Chirrís lo
mataron.
Testimonio 5 (16 años). Empezó enseguida, venían los rojos de
Arija y Barruelo en coches con bandera comunista. También venías los
nacionales, los requetés, y se quedaban por las casas, hubo también
caballería, los falangistas se quedaban por las casas. El 24 de noviembre
avisaron que los rojos estaban en el Paraíso. Llevaban los heridos a
Villarcayo. Machante era un falangista y la comandancia estaba en casa
de Zúñiga. En el colegio hubo un hospital de heridos y las monjas se
marcharon. En el salón de la casa de Eusebio había comedor y las chicas
iban a servir. El pan y los comestibles los traían de Villarcayo. Los italianos
vinieron después, eran muy majos, cantaban muy bien, traían chocolate
italiano muy bueno.
Todos los días había baile en la plaza. No había mercados ni ferias,
luego se normalizó. A algunas de Soncillo a X y X les cortaron el pelo.
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