la parroquia de soncillo.pdf

Vista previa de texto
esta situación se encontraron nuestros antepasados y movido por ellos el
párroco debía actuar. Lo hace en dos direcciones, la primera en la búsqueda
de otro. Hay algunos pueblos que por circunstancias especiales
desaparecen. La Iglesia se suma también pero naturalmente sus cosas de
valor se recogen, se guardan e incluso parece ser que algunas se venden.
Para ello se pone en contacto con algunas parroquias que pasaron por estos
trámites. En la zona de Aguilar de Campoo hubo alguna que corrió esta
suerte pero la tentativa fue en vano. Tomó otra más arriesgada que fue la de
ponerse en contacto con la marquesa de “súperusadas” de Madrid que
dispone de un depósito considerable de toda clase de objetos para su venta.
Incluso de obras religiosas: retablos, imágenes (no olvidemos las
consecuencias de la desamortización, solo habían transcurrido unos años.)
Tampoco dio resultado. En el archivo no consta explicación alguna.
Así pasan unos años de espera y de búsqueda. Posiblemente hasta
cansados de llamar a las puertas de otros y aguantando el famoso refrán de
“desespera”. Ante esta situación optan por el camino más razonable.
Comprar uno de nueva construcción. Se ponen en contacto con un taller de
carpintería-ebanistería de Burgos. A poder ser debiera imitar algunos
retablos clásicos de buena factura. Decidieron que se pareciera a los de
estilo gótico. El presupuesto asciende a 5.500 Ptas. Su autor D. Eulogio
Valladolid. Año 1923. De madera de pino pintada. Incluye las dos
hornacinas laterales.
Y lo que es la vida. ¡Quién nos iba a decir que a los feligreses de esta
hora íbamos a pasar por el mismo trance que nuestros antepasados! Por el
camino de la sustitución de otro retablo. El actual resulta muy digno pero
carente de valor. Han transcurrido estos años y la situación en que se
encuentra se ha desmejorado mucho, su aspecto de color oscuro se ha
vuelto casi negro. Todos los esmaltes dorados que eran muy abundantes se
encuentran perdidos. Para verles hay que fijarse muy detenidamente. Es
comprensible esta pérdida ya que su base es de madera de pino frágil,
permeable, insuficiente para una fijación más segura de sus dorados. Otra
cosa hubiera sido si fuese de nogal o de roble.
En consecuencia lo que procede es su restauración. Los feligreses están
plenamente de acuerdo y además se debe de hacer cuanto antes. Fue el
taller de restauración de la Diócesis el que corrió a su cargo. Vinieron a
verle e hicieron el presupuesto. La decisión de restáurale ya estaba tomada.
De nuevo pasé por el taller para confirmar la aceptación y comentar
algunos extremos de menor importancia. Casi no terminé de hablar cuando
el director del taller, Don Antonio Ibeas, sacerdote, me interrumpió para
decirme que el presupuesto era bastante alto para restaurar un retablo de
escaso valor... Pues tú me dirás: lo que procede; le dije. Me habló de otro
retablo que tenían disponible. Le habían destinado después de su
restauración para colocarle en el museo de la diócesis. No se logró este fin.
Esto nos advierte de su valor, de su calidad. Posiblemente le superó otro o
faltaba financiación.
95
