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francesa. Los invasores no respetaron absolutamente nada y, por desgracia,
fue normal para ellos el atraco, el robo de todo lo que merecía la pena. En
otras parroquias de la comarca, así sucedió. En la documentación de la
parroquia no he visto referencia alguna en la que conste esta clase de
desmanes. Lo que quiere decir, aunque resulte llamativa su falta, es que no
había cosas de valor antes del siglo XIX.

Algunos datos del cementerio
Por estar situados, tanto la iglesia como el cementerio, en la cumbre de la
colina por la parte norte, sur y oeste necesita de unas paredes de contención
altas y fuertes para allanar y aguantar el terreno pendiente. Así se consigue
una superficie rasa por igual. Vemos lo que se hizo entonces porque hoy
tiene la misma configuración. El año 1717 se gastan 160 reales en el
paredón del cementerio al lado del cierzo. El año 1750 con motivo de la
visita pastoral del Sr. Arzobispo manda reparar la pared del cementerio que
cae por la parte del pórtico de la Iglesia.
Año 1759 se gastaron 160 reales en la construcción del paredón que se
hace en el cementerio al lado del cierzo.
El año 1764 costo 77 reales el hacer el paredón para subir al cementerio.
Pienso que se trata de la subida actual. Los anteriores accesos,
posiblemente estaban situados en la parte oeste, al lado de lo que fue la
casa parroquial.
El año 1834 se hace una obra mayor que consiste en recuperar la otra
mitad del cementerio. Su coste económico asciende a 600 reales. Así consta
en el libro de fábrica. De un pago de 15 obreros en el año 1836 para dar cal
a los dos campos-santos. No consta la cantidad. Cuantas transformaciones,
cambios y trabajos hasta llegar al de hoy. Se puede ver delante de los
nichos del pabellón de la caridad un trozo de pared de piedras sillares que
pudieron ser o bien los cimientos de la torre nueva de la Iglesia, la pared
antigua del cementerio, o que perteneciera a la Capilla de San Francisco de
Asís.
Finalmente algo que hoy no se hace, por no ser necesario, encalar con
relativa frecuencia, el suelo y las paredes del cementerio, como medida
preventiva de epidemias que hacían estragos en los pueblos. Era más fácil
prevenir estas enfermedades que curarlas. En una ocasión fueron 16
obreros los que en el año 1836 se contrataron para este trabajo. Su coste fue
de 120 reales.
El año 1894 se coloca un enrejado para cerrar el cementerio y su valor es
de 23, 50 pesetas. El que hoy tiene.
Es difícilmente comprensible la transformación y el coste económico que
ha supuesto ese trocito de terreno desde que empieza a urbanizarse dada la
situación de la Iglesia y el cementerio construidos en ese lugar.

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