la parroquia de soncillo.pdf

Vista previa de texto
contexto de la Navidad. Más aun, el día de Reyes en el que se podían
compatibilizar las necesidades de los más pobres con los regalos de los más
afortunados. Normalmente era caritas la receptora de estas ayudas.
En principio resultaba muy aceptable la fecha y abrigaba muchas
esperanzas; pero no fue así, su recorrido fue demasiado corto. Sólo la
hicimos unos años. Los primeros años se recogieron alrededor de cien
kilos de alimentos caducos. Esta fue la relación de la última campaña: En
Soncillo 58 kilos. Argomedo l5 kilos y en Castrillo 38 kilos. Lo constituían
aceite, legumbres, azúcar, conservas de distintas clases...
Referente al otro compromiso de ayuda, se trataba del coste de la
curación de dos o tres enfermos de lepra que ascendía aproximadamente a
20 euros cada uno y, que la parroquia, se comprometía a pagar. Corría a su
cargo la ONG Anesvad.
Este compromiso duró varios años. A finales de enero les mandaba la
cantidad correspondiente. Desde hace tres años, por causas ajenas a nuestra
voluntad, la parroquia dejó de enviar esta cantidad. Pensamos que otros lo
podían administrar mejor.
Como puedes ver el hecho religioso es como un árbol inmenso con unas
ramas y unas raíces profundas para arraigarse bien en la tierra pero al
mismo tiempo todo su conjunto de vida vegetativa está apuntando
indefectiblemente a lo más alto del cielo. De ahí le viene la fuerza de la
solidaridad y, que dicho en cristiano: de la caridad y del amor a Dios y al
prójimo.
Reitero una vez más, que dada su magnitud debiera de tratarse como se
lo merece. Como uno de tantos movimientos sociales que juegan un papel
muy importante en la sociedad. Por lo menos, está reclamando la atención
de parte de los políticos a los que se les libera de unos compromisos
evitándoles partidas importantes de gastos que, de lo contrario, debieran
afrontar o simplemente dejar abandonados a su suerte a estos más pobres y
necesitados enfermos.
Huelga debiera ser decir estas cosas porque son tan evidentes como la
luz del día y es que la única razón que la constituye no es otra que el amor.
Sencillamente, esto es lo normal en su actuación. Pero cuando una
sociedad pretende cerrar los ojos y ver las cosas de otra manera distinta de
la realidad, dirigida sobre todo por sus responsables ninguneando sus
actividades con su incomprensión, su olvido, incluso su rechazo, siempre
será poco, que por cualquier circunstancia, motivo o razonamiento se deje
constancia de sus valores, principios morales, evangélicos encarnados en
estas realizaciones de ayuda.
Efectivamente, debemos reconocer que sus miembros no somos el sumo
de la perfección, pues dada nuestra condición de imperfectos e incluso de
pecadores tenemos que rectificar nuestros caminos. En esta tarea estamos y
con la ayuda de Dios y un poco del esfuerzo de nuestros compromisos
podamos librarnos de estas esclavitudes.
197
