la parroquia de soncillo.pdf

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recibía un censo de seis reales y seis maravedíes. El pago de estos réditos,
como así los consigna el libro de fábrica, se refleja desde el año 1718.
No sabemos desde cuánto tiempo antes, ya que este libro comienza en
esta fecha y el anterior no se conserva. Se abonan religiosamente cada dos
años. Y el concepto del abono se anota procedente de la casa hospital de la
villa. Finaliza este pago el año 1808. A partir de esta fecha se deja
constancia, en el mismo libro, de que el compromiso de la Villa ha
terminado. Y por tanto desde esta misma fecha la casa hospital queda a
disposición de la parroquia.
La casa es una de las más antiguas del pueblo. Tiene una puerta grande
de entrada, un arco de medio punto. Se construye con planta y piso. En los
dinteles de las ventanas figura alguna inscripción. Excepto una, todas las
demás son ilegibles. Incluso de la más legible se puede dudar porque se
han borrado algunas letras y un número del año. Esas piedras pudieran
proceder de otros lugares y se aprovecharon las que venían bien para el
caso, abandonando las otras. La que se puede leer dice: "esta ópera. Año
1706(?) a costa de...".
Se conserva una tradición oral, si bien es cierto bastante imprecisa, en la
que se recuerda la existencia de un paso elevado al cruce de la calle entre la
casa hospital y otra casa situada enfrente que pudo ser el domicilio de las
personas que le atendían.
Creemos razonablemente que en esta casa del Hospital de la Villa
vivieron el sacerdote de la parroquia y el coadjutor, por lo menos desde que
se vende la casa de la Calle alta hasta, el año 1894, que se construye la casa
actual y que durante el tiempo de la construcción de la iglesia, desde el mes
de abril hasta el veintisiete de septiembre del mismo año (1880) en esta
misma casa y en el piso de arriba se empleó para celebrar el culto de la
parroquia. La misa diaria y dominical. También se celebraron durante este
espacio de tiempo: bautismos, bodas y entierros.
Este servicio está bien confirmado por algunos de los familiares que
actualmente vivían en ella. Recuerdan haber oído a sus padres que existía
una capilla.
A partir de aquí se desconoce a qué obedeció su enajenación. Es posible
que conste en algún documento, tipo folio, traspapelado entre otros, al que
no he acertado a llegar.
¡Qué pena! En este caso, como en otros tantos, por no dejar constancia
escrita se han podido perder acontecimientos, sucesos, noticias,
propiedades que hoy nos gustaría recordar y posiblemente dirían mucho de
nuestros pueblos. Tenemos que aceptarlo y rectificar para lo sucesivo.
Nuestra memoria es demasiado frágil y no debemos dejárselo todo. Cuesta
muy poquito apuntarlo en un papel.
No obstante en la partida de enterramiento de D. Santiago existen unas
notas marginales relacionadas con su entierro: “sacerdotes que deben
participar en la santa misa de funeral. Otra relacionada con su sepultura y la
atención de su limpieza y de las velas con motivo de la fiesta de los santos
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