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cultivo de enfrentamiento y de odio entre las personas. La manifestación
más constante: una furia antirreligiosa. Promovida y alentada por los
mismos políticos. Estos fueron los antecedentes previos a la guerra. Su
objetivo era molestar constantemente a la Iglesia. “El mismo Presidente de
la república Alcalá Zamora, símbolo de la vanidad, y el presidente del
Gobierno, Manuel Azaña, prototipo de la pasión y de la soberbia, miraban
impasibles el vandalismo más desenfrenado o dirigían las campañas más
criminales contra la Iglesia. El 20 de Julio de 1933 se publicó la ley más
inicua, por la cual se robaba la propiedad de todas las casas religiosas, de
todas las Iglesias y establecimientos eclesiásticos. Se cometieron en gran
número de pueblos y ciudades, multitud de incendios y saqueos de iglesias,
asesinatos y persecuciones de sacerdotes y fieles católicos. Estas hazañas
malditas vuelven a reproducirse con la guerra civil. (Manual de Historia
Eclesiástica. De Bernardino Llorca).
Todo esto generó el alzamiento nacional dando lugar a la guerra civil. El
día l8 de julio del año 1.936 estalla esta contienda y finaliza el 1º de abril
de 1939.
“El balance al que ascendió la persecución religiosa a partir del día 19 de
julio fue siniestro. Fueron pocos los templos en los que se celebró misa ese
día y los altercados violentos se convirtieron en moneda corriente desde ese
momento. El Estado había perdido la poca credibilidad que aun tenía y
carecía de la autoridad necesaria para mantener el orden público. Se
produjo entonces una realidad cruenta que, por otra parte, no era nueva: la
quema de Iglesias y conventos que comenzó un día antes de la
sublevación, es decir el viernes l7 de julio. El total sabiendo que los datos
no son completos fueron 13 obispos, 4.254 sacerdotes seculares, 2.489
religiosos, 283 religiosas, 249 seminaristas y un número imposible de
contabilizar de seglares.”
De esta zona murieron varios religiosos, el hermano Abilio Sáiz,
dominico de Montejo de Bricia, el P. Alfredo Parte, escolapio de
Cilleruelo de Bricia y el Hermano Marista Gil Felipe Ruiz. Hoy los tres
beatificados. Y el que fue párroco de Argomedo, natural de Soncillo, D.
Eloy Martínez.
*La persecución religiosa en España de Enrique Somavilla en la Revista
Religión y Cultura 54 (2008).

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