REVISTA CANDÁS EN LA MEMORIA numero 21.pdf


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Purificación y Rosario), del Santísimo Sacramento de Jesucristo (Santo Nombre de Jesús, Corpus
Christi, Pascua de resurrección y Circuncisión) y de San Telmo. En todos los casos se incluía misa,
procesión, bailes, gaiteros...Además de las distintas fiestas, la cofradía soportaba el gasto de la práctica
religiosa cotidiana de los cofrades, regulada en las constituciones y que incluía la participación
obligatoria en la misa de los Sábados y Domingos, rosario, salve marinera, misa del alba y procesión del
primer domingo de cada mes que se completaba a los quince días con la muestra del Santo Sacramento a
los fieles congregados en la iglesia parroquial. La cofradía también se hacía cargo de los costes que
ocasionaba la iluminación y adorno de las imágenes del Niño Jesús, Virgen del Rosario y San Telmo, del
adorno y embellecimiento de sus altares, capillas56y en el caso del Santo Sacramento su custodia. Por
último la cofradía costeaba el gasto del entierro y funerales de los hermanos cofrades y sus familiares,
incluyendo terno, cera, oficios y octava de difuntos.
La enumeración de los distintos gastos muestran las finalidades de la cofradía. En primer lugar regular la
vida religiosa de sus miembros para servir a Dios y obtener utilidades para el alma como afirman Martín
Martínez de la Uz en 169457 o Diego Pérez León y Esteban Fernández Perdones en 174658 al ser
admitidos en ella. En segundo lugar colocar a los cofrades, mayoritariamente marineros con una
actividad profesional muy peligrosa, bajo la protección divina de Jesucristo, la Virgen María, el Santo
Sacramento y el Santo marinero por excelencia en el Cantábrico, San Telmo59. Por último procurar a los
cofrades una muerte digna, con acompañamiento, funeral y entierro según los usos de la época, y un
recuerdo perenne con responsos, misas y vísperas de difuntos realizadas todos los sábados del año y
durante la festividad del Rosario el 25 de Marzo.
Las dos cofradías persiguen la salvación del alma de sus miembros a través de prácticas religiosas
reguladas, cotidianas y realizadas en grupo, un carácter colectivo cuyo máxima expresión sería la
asistencia a los cofrades moribundos y la organización de sus funerales y que se vertebraría a través de la
devoción a sus patronos y el cuidado de los altares y santuarios dependientes de la cofradía. Pero tras
esta primera impresión, las fuentes dejan entrever por un lado una intencionalidad marcada por la
religiosidad oficial, y por otro una práctica real dictada por la interpretación que hacen los cofrades de
esa intencionalidad. Así la oficialidad religiosa potenciaría la búsqueda del alma fortalecida por la
devoción y las obras de misericordia que pudiera hacer frente con garantías al obligado tránsito a la otra
vida. Una vez ante el trono de Dios sería ayudada por abogados e intermediarios divinos, ganados a su
favor a través de misas y responsos, oficiados y seguidos por sus hermanos cofrades. Esta concepción
presupone no solo creer en la existencia de una vida tras la muerte, sino también conceder una
importancia desmedida y crucial a la muerte terrenal , puente entre ambos mundos60y momento decisivo
donde se decide el destino definitivo del alma.
Pero en ambas cofradías asoman elementos impropios de la práctica cristiana. Así la utilización del santo
Cristo como talismán o protección contra todo tipo de enfermedades y catástrofes naturales o la de
Nuestra Señora del Rosario como emblema identificativo en fiestas y procesiones frente a otras
agrupaciones religiosas de la Villa o de fuera de ella. En todas se busca individualizar la advocación,
dotándola de funciones y atributos personales muy en consonancia con los cofrades y ajenos al credo
cristiano, siendo más propios de un tipo de religiosidad pagana que parece disfrazada por la Iglesia con
rituales cristianos, hecho puesto de manifiesto por distintos autores61.
De cualquier forma los fines perseguidos por ambas cofradías son similares a las de otras asociaciones
devotas. Así la salvación del alma, la mejora de la práctica religiosa, el culto reglamentado al patrón, el
cuidado de su altar y santuario, la asistencia al funeral de los hermanos cofrades y la búsqueda de
protección y seguridad, son presentados como objetivos de otras cofradías por autores como Ariès,
56

González Posada, C Op. cit pag 53. La cofradía del Rosario contaba con capilla autónoma desde 1783
APC Libro de cofradía de Nuestra...(1661 – 1734), año 1694
APC Libro de Cofradía de Nuestra...(1734 – 1797) año 1746
59
Filgueira Valverde J. Archivo de Mareantes, pag 29, ed. 1946
60
Tenenti A. Y Ruggiero R. Op cit, pag 86 y 90 - 91
61
Fernández Conde J “Religiosidad popular asturiana”, pag 114-115. Enciclopedia Temática de Asturias, tomo 9,
“Etnografía y Folklore. Ed 1987
Maura Duque de Supersticiones de los siglos XVI – XVII, pag 21. Ed 1945
Frazer J citado por Robert Graves en la Diosa Blanca, pag 320 ed. 1988
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