REVISTA NUMERO 18 CANDÃS EN LA MEMORIA.pdf

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ESCRITOS EN CUARENTENA
AMANECER
No era un lugar mágico. Ni tan siquiera sugerente si no fuera por su proximidad al mar. Lo
que le detuvo allí fue el momento. El contraluz de aquel amanecer rojizo. Se paró dispuesto
a disfrutar de lo que ya era un hecho: una aurora primorosa regeneradora de las buenas
sensaciones. Creyó por un instante fusionarse en la calidez del alba, diluirse entre el bello
amanecer.
No supo en ese momento que días después algo minúsculo, imperceptible, muy cercano a
lo que es un organismo vivo, perverso y traidor, iba a poner en jaque mate miles de vidas.
No supo, aunque más tarde se lo imagino, que intereses espurios para perpetuarse en el
control del mundo estaban detrás de todo ello.
Se asomó un día más a la ventana junto a su mujer. Sus aplausos se acoplaron a todos los
que ya sonaban en el resto de las casas como tributo solidario a los que exponían la vida en
su lucha diaria por salvar las de miles de afectados por el virus.
Miró al cielo. Las estrellas resplandecían ese anochecer de forma especial. El presagio
le sacudió el pecho. Supo que saldrían de esta. Y deseo con toda su alma que una vez
superado el colapso la gente recordara.
Quizá entonces un mundo mejor fuera posible. Un mundo donde la solidaridad, la empatía
y la fraternidad predominaran, como predominan en estos días de oscuridad.
Buen día.
Escrito de José Carlos Álvarez
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