REVISTA NUMERO 18 CANDÃS EN LA MEMORIA.pdf

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ESCRITOS EN CUARENTENA
PASEANDO EN CUARENTENA. HACIENDO RUTINA DE LA
Decía ayer que entre otras muchas cosas
echaba en falta los paseos. Pues nada a pasear
toca. Por el pasillo claro. He tomado medida
de la ruta casera: desde la habitación del
fondo, pasillo adelante, vuelta alrededor de
la mesa del salón y regreso al principio, unos
34 metros. Cien vueltucas son tres kilómetros
cuatrocientos metros caminados. No está
nada mal.
Primero pista libre para Mayi, segunda ronda
para mí.
Hay que habituarse al pequeño recorrido,
pero terminas acostumbrándote. Ayer llevaba
unos veinte minutos dando vueltas y de
repente la cabeza me jugó una buena pasada:
me vi en mis paseos mañaneros y calculé
en que zona estaría hace unos días tras ese
tiempo caminando. Y rememoré la imagen:
la cala de los Curas en Perlora. Las olas
rompiendo en las rocas con la bravura que
les suministraba la borrasca Karine. Todo un
espectáculo. Recuerdo que pensé que quizá
la mar en esa muestra de poderío y belleza
estaba exigiendo el debido respeto ante la
insostenible polución a la que los humanos la
estamos sometiendo. Quién sabe si tras lo que
estamos viviendo ahora no estará también
metida la mano de los humanos. El poder lo
justifica todo. Hasta la muerte.
Termino las cien vueltas (unos cuarenta
minutos). Esperó que el parqué lo soporte.
Por la tarde otro poquito.
Buen día.
NECESIDAD
Van pasando los días e instintivamente nos
vamos adaptando al confinamiento. Generamos rutinas: mañanas de limpieza, actividad
culinaria, caminata casera, tiempo de noticias, vermú avenido con `fecibú´ y `guasap´...
Tardes más reposadas, momentos de lectura
alternados con tv. e internet…, y los aplausos
de las ocho. Que no falten.
Quizá el momento más complejo, al menos
para mí, es al despertar cada mañana, ese
primer instante donde la cabeza se recarga,
sin quererlo, de todas las malas noticias que
durante el día anterior has ido asimilando.
Cuesta entonces levantarse de la cama y hay
que hacer un esfuerzo enorme para no caer
en el pesimismo y la lasitud. Es cierto que
dura un poquito solamente. Tomar el zumo
que la madrugadora Mayi prepara cada
mañana y recargarse las pilas todo uno. Estamos en una semana crucial donde la batalla,
con el esfuerzo de todos, según los entendidos, tenderá a equilibrarse. Vendrán momentos desoladores, pero nuestra obligación es
cumplir con lo que nos piden. Quedémonos
en casa, siempre que sea posible.
Es tiempo de penumbra. Extraigámosle la
parte afable que también la tiene. Dejemos
que afloren los buenos sentimientos. Quizá
sean un arma con la que el coronavirus no
cuenta.
Buen día.
Fotos y Escritos de José Carlos Álvarez 10
