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CAPÍTULO III – ANATOMÍA Y FISIOLOGÍA
normalmente suprimida en la población incluya al menos una mutación beneficiosa
que sea elegida por la selección.
Figura 3.1. | Plasticidad adaptativa al ambiente. La plasticidad fenotípica permite la
colonización y subsecuente adaptación a nuevos hábitats. Esta afirmación puede
ilustrarse utilizando el modelo de adaptación de Fisher. En esta figura, el círculo grueso
externo representa todos los posibles fenotipos de una población ancestral, X. El fenotipo
óptimo para un ambiente determinado está representado en el centro del círculo. En este
esquema, están ilustrados tres tipos de plasticidad fenotípica. A, que representa el
genotipo con la plasticidad adaptativa óptima. B representa un genotipo cuya plasticidad
también es adaptativa, pero incompleta, ubicando los individuos por afuera del óptimo. En
el caso del genotipo C, la plasticidad no es adaptativa y mueve los individuos hacia otro
extremo del fenotipo óptimo. Finalmente, en el caso de estreses extremos, la varianza
incrementada puede producir respuestas hacia todas las direcciones (cambios aleatorios)
la mayoría de las cuales se espera que no sean adaptativos, pero algunos cambios
pueden resultar adaptativos en el nuevo ambiente (Adaptado de Ghalambor et al, 2007).
Adaptaciones de las plantas a ambientes salinos
Las plantas han desarrollado una gran diversidad de mecanismos adaptativos para
sobrellevar el estrés provocado por sales. De esta manera, se han clasificado las
plantas en categorías generales en función a su posesión de síndromes comunes, de
modificaciones en mayor o menor grado similares en una respuesta presumida a un
factor ambiental o una combinación de factores (Dickison, 2000). Con estos
conceptos, plantas que requieren buenas características de suelo, agua y humedad
relativa atmosférica y que viven en regiones que son consideradas óptimas para el
normal desarrollo e implantación, son denominadas mesofitas (meso gr. 'medio' +
phyto gr. 'vegetal'). Así, la mayoría de las plantas adaptadas a zonas templadas
exhiben estructuras mesofíticas. Por otro lado, las plantas que viven en hábitats
extremadamente secos son conocidas como xerofitas (xero gr. 'seco' + phyto gr.
'vegetal') (Maximov, 1931) y se adaptan a la deficiencia de agua disminuyendo al
mínimo sus tasas de transpiración. La selección natural en estos grupos ha resultado
en adaptaciones que están involucradas fundamentalmente en el soporte, el
transporte, el almacenamiento y la prevención de la pérdida de agua. Estas
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