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CAPÍTULO III – ANATOMÍA Y FISIOLOGÍA

adaptaciones resultan en una mayor eficiencia en el uso de agua, una vez que la
mayoría de las plantas xerofitas, si se las compara con especies mesofitas, pierden
poca agua por transpiración. Las plantas halofitas (halo gr. 'sal' + phyto gr. 'vegetal')
son aquellas que son capaces de tolerar ambientes salinos. Esta adaptación es
considerada un tipo especial de xerofitismo, debido a la naturaleza de los ambientes
en que habitan (Dickison, 2000). La presencia de salinidad en un ambiente implica
dispositivos extras que le permiten a la planta mantener un adecuado potencial
osmótico y una adecuada excreción del exceso de los iones de sodio y cloro (Hansen
et al, 1976). Estas plantas son capaces de continuar su crecimiento en base a diversos
mecanismos fisiológicos, morfológicos y anatómicos de tolerancia.
Con respecto a la tolerancia a sal, existe otro grupo de plantas denominado glicofitas
que incluye a aquellas especies que muestran en general una baja tolerancia al estrés
salino e incapacidad para acumular altas concentraciones de sales. Si bien no es
sencillo establecer claramente las diferencias fisiológicas entre halofitas y glicofitas,
generalmente se acepta que ambos grupos difieren en el control de la homeostasis de
sales (Orcutt & Nielsen, 2000).
Las halofitas han desarrollado un amplio rango de adaptaciones, tanto a nivel de
célula, como a nivel de tejidos y de planta completa, para crecer exitosamente en
ecosistemas salinos (Waisel 1972; Poljakoff-Mayber, 1975; Flowers, 1986; Lerner,
1985; Popp 1995). El origen del halofitismo es polifilético, dado que dentro de este
grupo existe una colección de taxas sistemáticamente variado que ha convergido
hacia el desarrollo de diversas estructuras vegetativas, como resultado de la influencia
del ambiente (Flowers, 1986). Algunas especies evitan la absorción excesiva de sales
mediante la exclusión de éstas por las raíces, mientras que otras controlan los niveles
de sal que ingresan a la planta a través de su almacenamiento en tejidos
especializados, los cuales tienden a acumular agua como compensación al exceso de
concentración salina intracelular. La abscisión de los órganos fotosintéticos que han
alcanzado cierto nivel de concentración salina constituye también una vía de remoción
del exceso de sales en la planta (Chapman 1975). A nivel anatómico, es posible
encontrar un amplio rango de características adaptativas tales como el incremento de
la suculencia, cutículas gruesas con importantes deposiciones de ceras, epidermis de
gran espesor y multiseriadas, y el desarrollo de tejidos para el almacenamiento de
agua, observándose estas modificaciones tanto a nivel de hojas como de tallos. A nivel
de raíces, se observa un estímulo temprano del desarrollo de la endodermis radical,
cuyas células presentan bandas de Caspary amplias y gruesas (Akram et al, 2002;
Wahid, 2003). Diversas especies poseen estructuras especializadas en la secreción de
sales, tales como células o tejidos secretores, traqueidas alargadas al final de las

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