REVISTA NUMERO 11 CANDÃS EN LA MEMORIA.pdf

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EL MISTERIO DEL MARY CELESTE Y CANDÁS
Los pescadores de Candás hallaron en 1872 dos balsas con cadáveres supuestamente de tripulantes del barco fantasma desaparecido en las Azores, una de
ellas con bandera americana
El primer oficial del «Dei Gratia», Oliver Deveau, y dos hombres más de la tripulación canadiense abordaron el «Mary Celeste». Los tres
hombres de Morehouse inspeccionaron el bergantín y descubrieron la mesa del comedor lista
para el desayuno, el cuaderno de bitácora en el
puente de mando y las joyas de Sarah Briggs en
el camarote. ¿Qué había sucedido? Inspeccionaron la cubierta y no encontraron los botes de
salvamento. «Se desconoce si faltaba uno o dos y
se desconoce esto porque no consta con cuántos
salió el “Mary Celeste” de Nueva York», asegura
García Novell. «Lo que sí hallaron fue un cabo
deshilachado, como roto, que golpeaba la cubierta», apunta el periodista.
El «Dei Gratia» arrastró el bergantín fantasma
al puerto de Gibraltar. En la colonia inglesa las
autoridades judiciales celebraron un juicio para
determinar qué pasó para que las diez personas
que viajaban a bordo del «Mary Celeste», incluido el capitán Briggs, dejaran el bergantín deprisa
y corriendo. «Los jueces valoraron dos hipótesis: un asalto pirata o un acuerdo entre Briggs y
Morehouse para hacerse con la indemnización
por el salvamento de la nave», señala el periodista García Novell.
La piratería se descartó rápidamente: la presencia de las joyas de Sarah Briggs echaba por tierra
esta posibilidad. La segunda posibilidad también
quedó descartada: la indemnización total era
de 1.770 libras y si había acuerdo entre las dos
tripulaciones -la del «Mary Celeste» y la del «Dei
Gratia»- el dinero captado iba a ser escaso. ¿Qué
sucedió?
«El juicio de Gibraltar determina qué fue lo que
no sucedió, no lo que sucedió, porque eso no se
pudo saber», explica Francisco García Novell.
El desconocimiento absoluto de lo acontecido y
el relato de Conan Doyle reverdecieron la imaginación popular: ¿un kraken? ¿una abdución
extraterrestre? García Novell es partidario de la
«explicación más razonable».
«El buque viajaba cargado con vasijas llenas
de alcohol. Según he podido comprobar con el
servicio meteorológico de las Azores, en la noche
del 24 al 25 de noviembre de 1872 se vivió un
temporal de primera envergadura. ¿Una tormenta? ¿Un huracán? ¿Un terremoto? Las teorías
son variadas. Cuando el primer oficial del “Dei
Gratia” abordó el “Mary Celeste” encontró un
cabo deshilachado. La teoría es la siguiente: la
tripulación aquella noche de perros tenía miedo
de que pudiera incendiarse el barco cargado de
alcohol. Por eso tiraron al mar el bote o los botes
y se refugiaron en ellos hasta aguardar la calma.
Según esta teoría, los tripulantes ataron las balsas
al bergantín y, en un momento dado, estas balsas
quedaron a la deriva», explica el periodista. ¿Terminaron su derrota en la costa asturiana? «Es
muy posible», concluye Francisco García Novell.
Fuente
Saul Fernandez para La Nueva España
y J.A.G.C16
