REVISTA NUMERO 10 CANDÃS EN LA MEMORIA junio 2019.pdf

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Hablando con el escultor
Antonio Rodríguez (Antón)
no quiero que se me dé más importancia de la
debida. Procuro convencerle. Luego de gran trabajo, logro hacerlo entrar en razón, y empezamos una charla, que, aunque no se extiende todo lo
preciso, sirve, sin embargo, para hacerme ver el
talento y la intuición de este gran artista.
Todavía antes de comenzar se resiste: No me
gustan las «interviews - protesta. Se me antojan
como una cosa poco sincera, preparada de antemano en la que las frases brotan de uno artificiosas, con el pensamiento ya en el periódico
en que van a salir y en los lectores que se van a
enterar. No se preocupe - contestó procurando
tranquilizarle. Olvide, eche fuera de sí la palabra
«interview» y hágase la idea de que este en una
simple conversación, con un .amigo, un amigo,
que en este caso, desea saber el comienzo de su
carrera artística.
Empecé pintando ya desde muy niño, hasta que
el año pasado me llamó la atención la escultura y cambie el lienzo, Y la paleta por el cincel y
el barro. Y ya, decididamente, continúe y he de
continuar por esa camino.
— Que habrá de llevarle al logro de grandes
triunfos
Nunca, pensé en eso. Sí llega el triunfo, el primer
sorprendido a buen seguro que he de ser yo;
-Tengo entendido que desconoce usted por completo todo lo referente a la técnica y a las partes
llamadas de oficio
Para lo que hice hasta hoy, no tuve necesidad de
ningún profesar, ni lo creí conveniente.
-Y para lo sucesivo?
-Estudiaré, ampliaré mis escasos conocimientos. El estudio es siempre conveniente y más que
conveniente necesario
-Según he oído decir, un acaudalado señor de
este pueblo piensa ayudar a usted y llevarle al
conocimiento de todas estas cosas, proporcionándole los medios necesarios para ello.
-¡Hombre, sí una promesa sincera, de corazón,
que yo nunca podré agradecer lo preciso
-¿Y el nombre de ese señor?
-Don Alfonso Albo.
-¿Qué proyectos tiene respecto a usted?
-En eso, estamos lo mismo usted y yo Ignoro en
absoluto, todo lo que a este punto se refiere. Solo
sé, que por ahora, piensa montarme aquí, en
Candas, un estudio, en forma, y allá hacia Octubre mandarme a un sitio donde pueda estudiar y
hacerme una amplia cultura artística
-¿Hacia qué punto le enviará?
A cualquier sitio donde pueda ver y estudiar.
-Sin embargo, siempre hay preferencia por un
sitio determinado, París, por ejemplo, llama más
la atención de todos los artistas.
—Repite que me es igual. Tengo mucha, enorme
afición, y aunque los medios que tenga a mi
alcance sean escasos, supliré la falta, con entusiasmo, y procuraré aprovechar en lo posible las
enseñanzas, sean más o menos valiosas. Por otra
parte, a mí me gusta la labor callada, oscura, una
labor íntima, para mí solo. Mi deseo sería cultivar la escultura como un recreo, sin acordarme
para nada de tomarlo como una profesión.
-No se olvide, que antes de ponerse a modelar, es
necesario comer, y cuando, como en su caso, no
se tienen otros medios para lograrlo…
-Desde luego. De hoy en adelante, con el complemento del estudio, pienso hacer una labor
más amplia, más grande. Al empezar, todo mi
encanto era ver la figura en el barro, sin acordarme para nada de la escayola. Es esta un trabajo
ingrato, un trabajo completamente absurdo y
odioso…
Pero, claro es, hay que hacerlo por fuerza.
-¿Qué artista, de los contemporáneos le llega a
usted más?
-Aquí, en la oscuridad, sin medios apenas para
enterarme de lo que pasa en el Mundo, poco
puedo saber. Sin embargo, procuro en lo posible
estar al corriente de todos. Todos me parecen
buenos, todos desarrollan una estimable y sincera labor.
-Pero he aquí, que Antonio se cierra a la banda y
poco o nada más puedo sacar en limpio.
-Ya le he dicho, que me resultan antipáticas las
«interviews» v me parece que esta conversación
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