REVISTA NUMERO 10 CANDÃS EN LA MEMORIA junio 2019.pdf

Vista previa de texto
Hablando con el escultor Antonio
Rodríguez (Antón)
cerámicas, objetos de todas las artes, y, como no los
va degenerando en ello.
Y me estrecha la mano, pareciéndome, al oprimirla, que quiere escapar rápida del contacto carnal, para ir a enterrarse en el barro bienhechor
y hacerle vivir y moverse bajo el impulso de su
maravilloso arte.
J. M. VEGA PICO para La Prensa
Candas, 9 Septiembre de 1930.
“A la hora de las tres, del martes, se presentó Antonio
en casa de Don José. No se parecía tanto al de unos días
antes, niestaba tan pálido por la emoción, ni tan fatigado,
pues, estavez lo escaló en el ascensor. Su pelo ondulado
estaba despeinado por el viento, y, la cara colorada hacía
desaparecer unas cuantas pecas que le rodeaban la nariz,
cercándole los ojos; los labios, borrosos, se confundían
con el colorado de la cara. Después de que se arregló la
corbata, que tan mal le sentaba por falta de costumbre, y
se estiró la chaqueta arrugada, se pasó una mirada a su
misma figura y quedó complacido [...]. Este joven, a no
ser por la visita que le hizo como asturiano, no hubiese
dado jamás con un crítico de arte. Él quisiera ser artista
sin la protección de nadie, y sin altavoces, que muchos
dicen que son tan necesarios para la popularidad. Lo
mismo para una vida que para la otra,siempre fue muy
callado. Le gustó siempre trabajar muy silencioso, y, a
pesar de las preguntas que a menudo le hacían,de qué
estaba haciendo, o qué iba a hacer, nunca le pudieron
sacar nada hasta que él no lo enseñase, a quien le diera la
gana y de mala gana. No hacía los trabajos para
mostrar(los)a ningún juicio, ni para vender. Los hacía
por el placer de tenerlos, de mirarlos nuchas veces al día,
de tenerlos como sifuesen sus amigos; su amor al arte no
era más que eso, tener , , tener esculturas, cuadros, tallas,
podía comprar, los hacía. Cuando visitaexposiciones no
envidia a los que venden, sino a los compradores que
tienen la suerte de recrearse con las obras que a él tanto
le llaman”.
(Antonio Rodríguez García, Antón, apunte autobiográfico de su Entrevista con José Francés, en Madrid, a
finales de 1930)1
JOSÉ MARÍA VALLEJO GARCÍA-HEVIA
Antonio Rodríguez García, Antón (1911-1937). Esculturas. Exposición
inaugural del Centro de Escultura de Candás (Museo Antón), en julio de
1989, Candás, Asturias, 1989, pp. 45-53; la cita, en las pp. 51 y 52.
Fue detenido Antón, en Candás, en el lugar y por los
lugareños que le habían visto nacer, que se hallaba, entonces, bajo el control del Frente Popular, el 2-VIII1936,
sin motivo alguno, puesto que no intervenía en política, al absorberle su pasión artística todo su tiempo y
energías. Como se constata por el acta misma de detención que se conserva, de 21-IX1936, suscrita por el
Delegado de Guerra en Candás del Comité de Guerra,
Investigación y Vigilancia de Asturias, en la que,significativamente, figuran en blanco los siguientes apartados
impresos del formulario: Sindicado en, Filiación política,
Causa de la detención. Durante esos cincuenta días de
privación de libertad, Antón tuvo que permanecer preso
en la iglesia parroquial de San Félix, de su lugar natal,
que hacía las veces de cárcel. En ella, todavía habría de
continuar su quehacer artístico, realizando a lápiz los
retratos, de aguda caracterización psicológica, de sus
compañeros de prisión:Raimundo Rodríguez, Segismundo García, Carlos Prendes, RamónCastro, Braulio Braña.
Posteriormente, el 21-IX-1936, sería puesto en libertad
condicional ”Se pondrá a las órdenes del Delegado de
Trabajo, para trabajar donde se le diga”-, y, a instancias
del Frente Popular, se le requirió para que colaborase en
las labores de una serrería de Candás. Durante esa época,
llevó a cabo algunas obras de encargo, hoy desaparecidas,
como una magnífica imagen, en madera, de La Milagrosa, que fueobligado a quemarla, después de ayudar
él mismo a transportarla.Otras obras suyas, de creciente
valor, desaparecieron, durante laGuerra Civil, en Madrid,
del Palacio de Cristal, que era donde exponía regularmente. Un encomiable éxito coronó, en cambio, su generosa yarriesgada iniciativa de salvar de la destrucción, a
manos de unos milicianos, el retablo churrigueresco del
Cristo de Candás, de 1734,del altar mayor de la iglesia de
San Félix, la notable obra del escultor asturiano Fernández Perdones. Haciendo ver a aquellos literales iconoclastas que, por su valor y antigüedad, tendría una fácil
venta,fue desmontado y guardado en el taller del artista,
donde seríarecuperado al final de la contienda. Semanas
después, Antón sería trasladado al frente republicano,
quedando confinado en un campo de trabajo, en Murias
de Candamo, donde fue fusilado el 19-V-1937,
17
