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dáis cuál ha de ser el / santo amor de patria, y cómo la virtud ha / de aspirar a lo grande, a lo noble, a
lo / inmortal, no a lo caduco, pagadme con / muy
afectuoso recuerdo pidiendo a Dios / por mi / Dedicóse el día 24 de Junio de
1871 / sexagésimo octavo de
la edad del fundador.
La fundación efectiva
del mismo se llevó a cabo por
su hija el día 15 de marzo de
1924, para dejar enteramente
cumplida la voluntad de su padre.
También mandó, por
estas fechas, construir en Santoña un palacio, como residencia veraniega, siéndole encargado el proyecto al arquitecto
Antonio Ruiz de Salces, que lo
diseñó en un estilo neoclásico,
siendo terminado en 1873. Estaba dividido en dos edificios,
el palacio propiamente dicho y
las cocheras. Este edificio fue
adquirido en la década de
1980 a 1990 por el Ayuntamiento de Santoña.
Monteros en la iglesia parroquial de San Sebastián
de Madrid, el 18 de diciembre de 1873. Por exigirlo
las leyes en vigor, el 5 de enero del año siguiente,
lo efectuaron civilmente en el Juzgado del Distrito
de Congreso, ante el Juez don
Antonio Coin y Martín, figurando como testigos don Gabriel
Manzanedo y González (hermano del contrayente), y don
Gabriel Costés y Aceval. Los
contrayentes vivían en la calle
de Alcalá número 12 y en la
Carrera de San Jerónimo número 28, respectivamente.
Palacio de la Duquesa viuda de Santoña
en la calle de Montalbán 12
hoy Museo Nacional de Artes Decorativas
El 13 de diciembre de 1871, el Marqués de
Manzanedo lideró, junto con el antiguo capitán general de Puerto Rico don José Laureano Sanz, la
fundación en Madrid del Centro Hispano Ultramarino. Podían ingresar en el mismo tanto políticos como intelectuales, pero con la condición de que el interesado hubiese residido en las Antillas y
regresado a la Península, manteniendo negocios en
ambos lados del Atlántico. Su objetivo era impedir
que el Gobierno cambiara la ley Moret o acuerdo de
1869, consistente en no hacer reformas en Cuba
hasta que, restablecida la paz, llegasen a España
sus representantes. Además defendía la unidad nacional, la propiedad, la familia y a religión. No se
identificaba con partido político alguno, pero era de
tendencia conservadora.En el periódico El Diario
Español, con fecha 1º de diciembre de 1872, publicaron un artículo con el nombre Exposición que al
Gobierno de S. M. dirige el Centro Ultramarino de
Madrid.
Por estas fechas don Juan Manuel se encontraba muy solo, pues permanecía aún soltero, y
su hija residía en Paris con su esposo y sus hijos,
ya que este se encontraba al frente del negocio
bancario familiar establecido en París.
En esa época contrajo matrimonio con doña
María del Carmen Hernández y Espinosa de los
Cuadernos de Ayala 76- OCT/2018 [24]
de todo ello.
Cómo
se
conocieron?
¿Quién les presentó? ¿Cómo
entablaron la amistad que les
llevaría al matrimonio?. Tal vez
en alguna velada artístico-literaria, a que era tan proclive la
alta sociedad del último tercio
del siglo XIX. Tal vez en las carreras de caballos, a las que
era ella muy aficionada. Tal
vez en algún teatro. Tal vez, y
es lo más seguro, una mezcla
Doña María de del Carmen Josefa Victoriana Hernández y Espinosa de los Monteros,
había nacido en Motril (Granada) el 25 de marzo de
1828. Era hija legítima de don José Hernández
Guerrero y de doña María del Carmen Espinosa de
los Monteros y Burgos. Era nieta, por parte paterna,
de don Simón Hernández Moreno y de doña María
Teresa Francisca del Carmen Guerrero y Ribas, y
por la materna de don José Espinosa de los Monteros y de doña María Josefa Burgos y Olmos. Todos
los citados eran naturales del precitado Motril.
Según un retrato suyo realizado por Federico Madrazo (que se encuentra actualmente en el
Museo de Bellas Artes de Álava, cedido por el Museo del Prado, luciendo la banda de la Orden de
Damas Nobles de la Reina María Luisa), doña María del Carmen era de escasa hermosura, más bien
entrada en carnes y de rostro algo adusto. Por el
mismo retrato se puede apreciar su amor e interés
por las joyas.
Doña Carmen era de temperamento impulsivo, a diferencia del temperamento sosegado y pragmático de don José Manuel. Poseía una amplia colección de pinturas, además de una cuadra con
caballos ingleses de pura raza; pero, sin embargo,
no poseía los suficientes recursos económicos para
mantener el elevado nivel de vida que practicaba.
