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En el año de 1842 tuvo deseos de volver a
España, pero antes viajó a Londres y a Paris, para
tratar con hombres de negocios y de la banca. En
Londres estableció contacto con la casa Baring
Brothers, con quien tendría grandes negocios en el
futuro.

En 1845 regresó definitivamente a España
con una fortuna calculada alrededor de unos cincuenta millones de reales, estableciéndose
primeramente en Cádiz, para
pasar después a residir a la
capital del Reino.

Prosiguó sus actividades mercantiles con diferentes
inversiones en Madrid y Toledo
y diversificó sus negocios: armador, construyó buques en
Galicia para el comercio con
Ultramar. Banquero, fue impulsor del Banco Hispano-Colonial y el Banco Santander, e
hizo negocios con la Banca
Rothschild y con otros banqueros franceses. Constructor,
edificó el muelle de Maliaño en
la ciudad de Santander, etcétera.
En su primera etapa de
negocios de esta época, figuró
como representante, asesor y
cabeza visible de inversores
hispano-cubanos interesados
en invertir su dinero en Europa, entre los que destacaban
las poderosas firmas Mitjáns y
Compañía, y Mariátegui.

arreglo a las condiciones publicadas en la Gaceta y
en los demás periódicos, se ha verificado la contrata de tabacos Virginia y Kentuqui para las fábricas
del reino en los años 1846, 1847 y 1848. Nueve
fueron las proposiciones presentadas que habiendo
satisfecho las condiciones del pliego, cubrían además el tipo de los 170 reales vellón por quintal.
Eran estas de los señores siguientes: D. José de
Salamanca, D. José Buchental, D. José Víctor Méndez, D.
Mamerto Oleaga, D. Juan Manuel Manzanedo, por D. Manuel María Calafat, D. Daniel
Weisweiler, D. Jaime Ceriola,
D. N. Paxot y D. Enrique Oshea y compañía. Se abrió la
subasta sobre el precio de 168
rs. quintal, ofrecido por el señor Méndez, y después de muchas pujas por espacio de tres
cuartos de hora, quedó el remate a favor del señor Manzanedo por 148 rs y 33 mrs.
quintal. La subasta pública ha
obtenido considerable ventaja,
comparada con el precio de
216 rs. que se paga actualmente y con el que se ha pagado siempre, si se esceptúan
casos particulares por partidas
cortas.

Doña Carmen Hernández y Espinosa de los
Monteros, Duquesa de Santoña
(óleo de Federico de Madrazo, depósito del
Museo del Prado en la Cámara de Comercio
e Industria de Madrid)

En realidad, la inmensa
mayoría de la fortuna que llegó a alcanzar la realizó
como importador de tabaco desde la isla de Cuba.
Su primer contacto en España con este tipo de negocios se realizó a finales del año 1845 y principios
del año siguiente. En efecto, en el mes de noviembre de 1845, la Dirección de Rentas Estancadas
convocó una subasta para la adquisición de tabaco
de hoja virginia y kentuqui para las fábricas del reino, en los tres años de 1846, 1847 y 1848. En su
conjunto se trataba de 21.000 barricas, a razón de
7.000 por año, divididos en dos plazos de entrega.

Con el triunfo se alzó don Juan Manuel,
apoyado por sus socios cubanos e ingleses. Así lo
relataba el Diario de Barcelona del 20 de enero de
1846:

Madrid 15 de Enero. SUBASTA DE TABACOS. Con
Cuadernos de Ayala 76 - OCT/2018 [20]

A finales de 1845 y principios
de 1846 contribuyó, de forma
notable, a la creación de la sociedad El Ancora, según publicó el mismo Diario de Barcelona el 24 de febrero:
EL ÁNCORA

Sociedad mercantil anónima
de seguros marítimos, terrestres y de incendios.
Capital de la compañía cien millones de reales divididos en 25.000 acciones de a 4.000 reales cada
una. Señores que componen la junta de gobierno:
D. Fermín de Lasala, D. Antonio Felipe González;
D. Mateo de Murga, D. Francisco Javier Albert, D.
José Cano Sainz, D. Francisco de las Bárcenas, D.
Francisco Recur, D. Juan Alberto Casares, D. Nazario Carraquiri, D. Gonzalo José de Vilches, D. Pablo
Collado, D. Juan Manzanedo. Director, Excmo. Sr.
D. Manuel Antero; Subdirector, D. Blas Quintana del
Acebo. Comisionados en Barcelona, Durán Hermanos, calle Ancha núm 48.
Poco después estableció sociedad con don
Juan Alberto Casares, santanderino, recaudador