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La puerta vedada
Domingo por la noche
Todo lo que vemos o parecemos es solamente un
sueño dentro de un sueño.
Édgar Allan Poe
Su habitación era un refugio eficaz para albergar
la soledad a la cual estaba acostumbrada desde que
abandonó el hogar para ganarse la vida en mejores
condiciones. Se dio un restaurador baño, con el que
recobró el vigor que necesitaba para continuar con
su costumbre cotidiana e irremplazable; aquella
que descubrió desde los primeros días en que fue
contratada: encendió su computadora para buscar
con quién platicar ese día, a pesar de su cansancio,
pues el trabajo había sido agotador, como cada fin
de quincena.
Le sorprendió la rapidez con que entró a la red, que
tan lenta había estado en días anteriores. Un ruido
extraño la sobresaltó, un sonido indeterminado, que
no restó interés a su acostumbrada sesión nocturna;
sin embargo, éste continuó creciendo, aumentando
en volumen hasta que escuchó con sorpresa que era
una voz semejante a la suya. Se quitó los lentes, en
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