LA PUERTA VEDADA (CUENTOS).pdf

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La puerta vedada
tu compadre, el que todo lo sabe; el que cura a los
enfermos con su santa mano? Porque él, mi compadre
Anselmo, así como lo ves, curó a mi hijita: idas y más
idas a la ciudad, vendí mi terrenito, compré muchas
medicinas y nada, la niña se ponía cada vez más
pálida, desalentada, con mucha fiebre. –Llévala con
don Anselmo, –me recomendó mi suegra. Y la llevé.
Sólo puso en su mano una piedra, la fue pasando
sobre su cabecita así, rezando y rezando no sé qué
letanías, y mi hijita sanó, mírala pues, ahí está, bien
dormida, tranquilita. El me la curó. Por eso, de puro
agradecimiento, lo hice mi compadre.
Cuando me aseguró que me iba a hacer rico, le
pregunté: –¿Y cómo voy a ser rico si apenas me gano
unos centavos como peón?, ni sé leer. –Me contestó
que él tenía el secreto, me lo explicó muy bien una
y otra vez. Me dijo: –Para que entre el dinero a tu
casa tienes que hacer tres cajones de pino recién
cortado. –Pero tengo mi cofre de cedro, herencia de
mi abuelita ¿ no sirve ese? –No, que no ves que solito
se va a ir llenando de dinero, debe ser de madera
nueva. –Pero ¿Cómo se va a llenar entonces? –Le
pregunté, extrañado que de un cajón pudieran brotar
monedas así, como si fuera agua de la llave. –¡Ah,
que ignorante eres, compadre! ¿Qué no ves que
tengo poderes? Vas a ir al cerro todas las noches de
cada viernes a cortar copal, y durante la mañana
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